“El bosque de los cuatro vientos”, de María Oruña

Un viaje a Galicia

En estos días en los que viajar físicamente está tan complicado queda la alternativa de un viaje literario. El que proponemos en el libro de hoy es a la Galicia más mística y misteriosa. En concreto, al Monasterio de Santo Estevo. Solamente por esa posibilidad de disfrutar unas páginas tan cuidadas en las que se filtra con mucho acierto la cultura gallega ya valdría la pena acometer la lectura.

La novela nos presenta a Jon Bécquer, un antropólogo que se dedica a investigar sobre antigüedades robadas o desaparecidas que se ha empeñado en descubrir el destino de nueve anillos que pertenecieron a nueve obispos que se refugiaron en el monasterio de Santo Estevo durante la conquista musulmana. Esos nueve anillos, con el paso del tiempo, fueron nueve reliquias de las que hay documentación.

La historia se cruza con otras historias. Por un lado, la más remota de los nueve obispos; por otro, la de Marina, la hija de un médico de la época de Fernando VII que en el transcurso de la historia va a tener mucho que ver con el monasterio y con los anillos; por último, la de Jon Bécquer y todos los personajes contemporáneos que estructuran una trama policíaca en toda regla.

Varios relatos en uno y varias historias de Amor a las que sumarse. La variedad hace que no se pueda profundizar demasiado en ninguna de ellas. Volvemos a quedarnos con ganas de más. Sin embargo, las historias están muy bien ligadas de forma que la lectura es siempre amena. Ante la duda, creo que siempre es mejor dejar ganas de más que fatigar al lector.

Se trata de un libro muy entretenido. Literatura de evasión que es muy necesaria en los tiempos que corren. Evidentemente, es recomendable alternar este tipo de libros con otras lecturas más exigentes, pero a mí me ha supuesto una auténtica tabla de salvación para trasladarme a una realidad totalmente distante de la que estoy viviendo. La historia avanza y uno se sumerge en ella y se olvida de todo lo demás. Objetivo más que cumplido en mi caso.

En la cubierta, una persona con hábitos transita el bosque de los cuatro vientos, un lugar tan místico y sugerente que no puede hacer otra cosa que invitarnos a leer la historia. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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