Candela, de Juan del Val

A falta de Premio Primavera de 2020, quienes compramos el de 2019 podemos disfrutarlo otra vez ya que se trata de una lectura que, como el nombre del premio anuncia, está especialmente indicada para el tiempo actual.

Candela, protagonista indiscutible del relato, es una mujer que está más cerca del otoño de la vida que del verano. Por otro lado, al no haber vivido una primavera real en lo que al amor se refiere, disfruta de una última oportunidad antes de entrar, por edad, definitivamente en el otoño de su vida.

Todo coincide con una desgracia, y hay aquí una apelación a lo trascendental, a que todas esas personas que han fallecido en estos días horribles todavía pueden ayudarnos desde el más allá. Así, con la muerte de un familiar, se desencadena una experiencia mística que lleva a Candela a descubrir muchas cosas, secretos familiares que son de importancia definitiva en la nueva etapa.

Por otro lado, Candela se libera. Ella misma se da cuenta de que se ha cansado de ser una mujer gris que acepta una vida gris con una actitud gris ante lo poco que el destino le ha ayudado hasta ese momento. En ese proceso va a tener ayudas que, venidas del cielo o no, aparecen justo cuando fallece ese familiar que no vamos a desvelar.

En estos tiempos, percibo en el ambiente una rebeldía hacia la oscuridad. Un deseo expreso y explícito de la ciudadanía por abandonar la oscuridad y sumarse a la primavera cronológica para florecer, en la medida de lo posible, y salir a flote.

Primavera, desde luego, también en la agilidad del relato. No esperen una lectura profunda, concienzuda ni filosófica. Es una lectura alegre que, en todo caso, nos hará plantearnos qué estamos haciendo con nuestras vidas y cómo estamos luchando contra la frustración y el dolor.

Formalmente, volvemos a encontrar el formato de una novela adecuada a la primavera. No sobrada de páginas, como hemos dicho, con una agilidad y una frescura que harán que las páginas pasen de 10 en 10, como mínimo, por lo que estamos disfrutando el relato. En la cubierta, Candela en plena segunda juventud, trabajando en “El Cancerbero” el bar que es el escenario indiscutible de este relato. Toda una invitación a afrontar los tiempos que se avecinan.

Por Adolfo Caparrós

 

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: