COVID-19 y el Sector Bibliotecario Global

Recursos clave para la respuesta de las bibliotecas a la pandemia del coronavirus

La información y los recursos que se mencionan a continuación no son concluyentes y se actualizarán regularmente. Se basan en información pública disponible que fue enviada a updates@ifla.org. Agradecemos que nos envíen otras ideas, referencias, sugerencias y correcciones a esta dirección de correo. Por favor sírvanse consultar nuestra página de preguntas frecuentes FAQs especialmente en lo referente a IFLA. ​

  • Comprender la enfermedad COVID-19 y su propagación
  • Cierre de bibliotecas en el mundo
  • Manejo de los distintos enfoques sobre las restricciones
  • Mantener la seguridad en la casa y en el trabajo
  • Prestación de servicios de manera remota
  • Manejo del trabajo remoto
  • Reasignación de los recursos de las bibliotecas
  • Acciones de las asociaciones, bibliotecas nacionales y socios de las bibliotecas
  • Comunicación con usuarios en diferentes idiomas
  • Cuestiones en curso
  • Actividades de IFLA

Comprender la enfermedad COVID-19 y su propagación
Recursos sobre la enfermedad

Los coronavirus son una familia de virus. COVID-19 – o enfermedad por Coronavirus – es una enfermedad infecciosa causada por un tipo de coronavirus descubierto recientemente.
Tal como establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de las personas infectadas por COVID-19 desarrollarán infecciones respiratorias leves a moderadas y se recuperarán sin requerir ningún tratamiento especial. Las personas mayores, y aquellos con problemas médicos preexistentes como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad seria.
Los síntomas más comunes son fiebre, cansancio y tos seca. Otros síntomas son falta de aire, dolores y molestias, dolor de garganta, y algunas pocas personas presentan diarrea, náuseas y secreciones nasales.
El mejor modo de prevenir y disminuir la transmisión es estar bien informados sobre el virus COVID-19, la enfermedad que causa y cómo se propaga. COVID-19 se propaga principalmente a través de gotas de saliva o de secreciones nasales cuando una persona infectada tose o estornuda.
Para saber más sobre el virus, consulte las páginas de investigación de la OMS, o los cursos MOOC – Cursos en línea, masivos y abiertos sobre el virus preparados por la OMS. Tal vez usted también desee suscribirse al servicio de alerta de WhatsApp de la OMS para recibir información confiable directamente en su teléfono.

Recursos sobre los últimos casos

Las autoridades nacionales de todo el mundo están trabajando para reunir información sobre el número de pruebas, infecciones y sus consecuencias. En primer lugar, usted debería consultar con las autoridades de su país para poder contar con esta información, dado que ellas deberían tener los datos más recientes.
A nivel global, la OMS publica informes diarios sobre la situación. Esta información se utiliza para conformar el mapa de la OMS sobre los casos.
El Centro de Ciencias e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins también actualiza un mapa global en vivo, que incluye las cifras de los pacientes recuperados. Este mapa se usa regularmente como fuente de información en los medios de comunicación.

Cierre de bibliotecas en el mundo

Las bibliotecas de todo el mundo están enfrentando decisiones difíciles sobre qué servicios ofrecer y cómo hacerlo, desde restricciones mínimas hasta el cierre total. Somos conscientes de que los gobiernos mismos están adoptando distintos enfoques: algunos ordenan el cierre de todas las instituciones, otros indican que la vida debe continuar como siempre, y otros simplemente dejan las decisiones en manos de los directores de las bibliotecas. Las autoridades nacionales de todo el mundo están trabajando para reunir información sobre el número de pruebas, infecciones y sus consecuencias. En primer lugar, usted debería consultar con las autoridades de su país para poder contar con esta información, dado que ellas deberían tener los datos más recientes. A nivel global, la OMS publica informes diarios sobre la situación. Esta información se utiliza para conformar el mapa de la OMS sobre los casos.

El Centro de Ciencias e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins también actualiza un mapa global en vivo, que incluye las cifras de los pacientes recuperados. Este mapa se usa regularmente como fuente de información en los medios de comunicación.

Ciertamente la decisión de restringir los servicios de una biblioteca o de cerrarla es muy difícil y es necesario adoptarla luego de evaluar los riesgos que implica.

En la actualidad sabemos del cierre total de los sistemas bibliotecarios públicos en los siguientes países y territorios: Alemania, Argelia, Australia, Austria, Bangladés, Bélgica (con algunos servicios de retiro obligatorio establecidos por el gobierno) Bermuda, Bolivia, Botsuana, Brasil, Bután, Canadá, Colombia, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Egipto, Eslovenia, España, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Ghana, Gibraltar, Grecia, Groenlandia, Guadalupe, Guernesey, Hong Kong (China), Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Italia, Islas Åland, Islas Caimán, Islas Feroe, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Italia, Jersey, Kenia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Macedonia del Norte, Marruecos, Martinica, Moldavia, Namibia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polinesia Francesa, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Sint Maarten/Saint-Martin, Samoa Americana, Santa Lucía, Singapur, Suiza, Svalbard, Trinidad y Tobago, Tonga, Turquía, Ucrania y Uganda. Al mismo tiempo, las bibliotecas en Macao (China) están empezando a reabrir con ciertas precauciones para proteger la salud.
En Estados Unidos, Ithaka S+R está monitoreando acciones en las bibliotecas de investigación (ver resultados en vivo).

Mientras, las bibliotecas escolares de 192 países se verán afectadas por el cierre de todas las instituciones educativas, en otros lugares se han cerrado algunas escuelas, según las cifras de la UNESCO. En muchos de estos países también se han cerrado las bibliotecas universitarias.
Las bibliotecas nacionales también han cerrado al público en Albania, Alemania, Andorra, Antigua y Barbuda, Arabia Saudita, Argelia, Argentina, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bahamas, Bangladés, Bélgica, Bermuda, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Canadá, Catar, Chile, China, Chipre, Colombia, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Egipto, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Fiyi, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Groenlandia, Guatemala, Guinea-Bissau, Hungría, India, Indonesia, Irán, Irlanda, Isla de Man, Islandia, Islas Feroe, Italia, Jamaica, Japón, Kazajistán, Kenia, Kirguistán, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Malasia, Maldivas, Malta, Mauricio, Méjico, Moldavia, Mónaco, Mongolia, Namibia, Noruega, Nueva Caledonia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República de Corea, República Dominicana, Rumania, Rusia, Santa Lucía, San Marino, Santa Sede, Serbia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, Turquía, Uganda, Ucrania y Uruguay.

Manejo de los distintos enfoques sobre las restricciones

Las bibliotecas en las distintas partes del mundo están enfrentando situaciones muy diferentes, desde mantener todos los servicios hasta el cierre total.
De las experiencias que obtenemos en todo el mundo, comprobamos que bibliotecas y bibliotecarios se encuentran en alguna de las siguientes situaciones:
Actividad (más o menos) habitual: en muchos países los casos de contagio del virus son limitados y los gobiernos no han tomado medidas específicas. Sin embargo, se aplican las recomendaciones normales de una buena higiene. En esta situación, por ejemplo, las bibliotecas toman las siguientes medidas:
Garantizan el acceso a jabón y agua tibia

Garantizan el suministro de alcohol en gel

Mantienen las superficies limpias, al igual que los juguetes y las computadoras de las bibliotecas

Garantizan que alientan la recuperación del personal y de los usuarios cuando se sientan enfermos, en lugar de que asistan a las bibliotecas

En sus sitios web incluyen páginas con vínculos útiles a información confiable para los usuarios y promueven la alfabetización mediática frente a posible información falsa que circula en línea.

Algunas restricciones: hay más casos de contagio y los gobiernos están comenzando a actuar para restringir eventos más grandes. También alientan de manera activa a las personas a tomar más medidas para resguardar la higiene. En este caso, las bibliotecas están tomando las siguientes medidas:
Reconsideran la programación de talleres o de horas del cuento, en especial para grupos de riesgo, como los usuarios adultos mayores. Toman medidas adicionales para garantizar la higiene, entre ellas la desinfección de superficies duras. Además, sacan de circulación elementos más riesgosos como juguetes o cascos de realidad virtual

Consideran el cierre de espacios de estudio donde las personas pueden pasar períodos de tiempo más prolongados en compañía de otros

Se preparan para posibles restricciones más severas, por ejemplo, al garantizar que todo el personal tenga la capacidad y las herramientas para trabajar de manera remota (si fuera posible), y que, también en la medida posible, los servicios se puedan prestar de manera digital.

Servicio mínimo: en muchos países las medidas son más estrictas. Se imponen límites más severos a las reuniones públicas, se advierte específicamente a los grupos en riesgo y se cierra la mayoría de las regiones afectadas. En estos casos, las bibliotecas están adoptando las siguientes medidas:

Cierre total de espacios.

Se ofrece solamente la posibilidad de pedir prestados libros o de devolverlos en el mostrador de atención al público, o en algún buzón destinado a ese fin. Algunos países están experimentando un sistema de préstamo y devolución de libros desde el vehículo del lector. Otros sólo permiten visitas que cuenten con reserva previa
Implementación de políticas de cuarentena para la devolución de libros (ver abajo para mayores detalles)
Implementación de planes para ofrecer servicios remotos, por ejemplo, prestamos electrónicos, aprendizaje en línea, o apoyo para clases remotas
Medidas para completar la implementación del trabajo remoto para todo el personal, y la verificación de éstas, además de la posibilidad de que los que ya puedan trabajar en forma remota lo hagan.
Cierre total: en los casos en que las medidas son muy estrictas, las bibliotecas se han visto obligadas a cerrar, o han optado por hacerlo luego de evaluar los riesgos para los usuarios y el personal. En estos casos las bibliotecas están tomando las siguientes medidas:
Garantizan que todo el personal trabaje desde su casa, salvo algunas pocas excepciones. Cuando el personal concurre al lugar de trabajo, garantizan que se respeten las normas de distanciamiento social.
Asignan nuevas obligaciones a los bibliotecarios en otros departamentos dentro de las municipalidades; por ejemplo, que utilicen sus capacidades para el manejo de información en servicios sociales o de apoyo sanitario.

Generan una comunicación fluida con los usuarios sobre las oportunidades de uso de los recursos o servicios de la biblioteca.

Organizan la hora del cuento en formato digital, cuando esté permitido por los derechos de autor.
Promueven el uso de bibliotecas digitales y otras herramientas, incluida la posible inversión en adquisición de más contenidos y licencias.

Ofrecen prorrogar los plazos para la devolución de libros físicos y aumentan el número de libros electrónicos que los usuarios pueden solicitar en préstamo.
Ponen a disposición de otras actividades el espacio y el equipamiento de las bibliotecas, tales como la impresión de equipos de protección personal

Mantener la seguridad en la casa y en el trabajo
A la luz de lo expuesto anteriormente, la OMS recomienda, en términos generales, respetar la etiqueta respiratoria (por ejemplo, toser en el ángulo del codo o utilizar un pañuelo de papel que se descarte de manera inmediata), lavarse las manos o utilizar alcohol en gel con frecuencia, evitar tocarse la cara y mantener distancia de cualquier persona que tosa o estornude. Asimismo, se deben evitar los focos de contagio, en especial si usted o las personas con las que convive son mayores o pertenecen a algún otro grupo de riesgo (diabéticos y pacientes con enfermedades cardíacas o respiratorias).
Las personas con síntomas leves que se sientan bien deberían aislarse voluntariamente y contactar a su servicio de salud o a una línea de información sobre COVID-19 para solicitar asesoramiento relacionado con la realización de la prueba y la derivación. Las personas con fiebre, tos o dificultades para respirar deberían contactarse con su médico y solicitar atención profesional.
Hay numerosos recursos disponibles en el sitio web de la OMS. Además, adelantándonos a la información que figura a continuación, instamos a las bibliotecas a buscar asesoramiento en los organismos nacionales de salud pública, y, por supuesto, a seguir las directrices vigentes.
Manejo de materiales

Prestación de servicios de manera remota

 

Las bibliotecas de todo tipo alrededor del mundo están trabajando seriamente para brindar acceso a sus colecciones y servicios en forma remota. Todos los tipos de bibliotecas promueven sus servicios digitales. La Biblioteca Nacional de Francia, por ejemplo, está organizando exhibiciones virtuales; mientras que la Biblioteca Nacional de España promueve su contenido digital, que puede utilizarse para apoyar la educación; la Biblioteca Nacional de Marruecos ofrece libros electrónicos gratuitos; la Biblioteca Pública de Aarhus, Dinamarca, ha publicado contenido digital en la portada de su sitio web; la Biblioteca Granby de Quebec, Canadá destaca el contenido centrado en la adquisición de nuevas capacidades; y la Biblioteca Pública de Nueva York ha mejorado su aplicación SimplyE para administrar clubes de lectura en línea.

Las bibliotecas públicas de Kibera y Nakuru de Kenia —socias del Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas de EIFL— están promoviendo contenidos sobre COVID-19 en idioma local a través de las redes sociales y difundiendo recomendaciones de libros, mientras que la Autoridad Bibliotecaria de Ghana (otra socia del programa EIFL-PLIP) también promueve el acceso a sus contenidos digitales además de publicar información sanitaria clave.

Las bibliotecas escolares también se están esforzando para ofrecer materiales en formatos que apoyen la educación de sus hijos en casa, mientras que en Irak la biblioteca del Santuario Sagrado de Al-Abbas cuenta con un servicio de préstamos remotos para investigadores que ofrece acceso a recursos electrónicos.

Numerosas bibliotecas públicas y escolares promueven la hora del cuento en línea, cuando pueden encontrar una solución a cuestiones relacionadas con los derechos de autor. En Portugal, por ejemplo, existe un canal de YouTube específico, mientras que la Asociación de Bibliotecas del Reino Unido CILIP ha lanzado un Servicio Nacional de Recomendaciones (National Shelf Service). También se han realizado grandes esfuerzos para agilizar el acceso a los libros electrónicos, por ejemplo aumentando la cantidad de libros electrónicos que las personas pueden solicitar en préstamo en cualquier momento (en Dinamarca), creando una aplicación nueva con contenido gratuito (en los Países Bajos), y reasignando partidas presupuestarias  para adquirir contenido electrónico.

Herramientas digitales. Las bibliotecas de Huesca (España) han optado por desarrollar nuevos materiales de capacitación para los usuarios con el fin de ayudarlos a aprovechar al máximo estas posibilidades.
Otras bibliotecas están ofreciendo de manera digital actividades ya existentes e inventando nuevas actividades. La Biblioteca del Congreso, por ejemplo, está organizando una actividad virtual denominada transcribathon virtual para que participen personas a distancia, mientras que la Biblioteca Nacional de Noruega alienta a sus usuarios a acceder a sus pódcast mientras no sea posible realizar eventos presenciales. La Biblioteca Nacional de los Países Bajos se ha asociado con una organización de escritores para brindar un servicio de “autores en su pantalla”.

En España, la Biblioteca Pública Vega La Camocha ha creado un club de lectura basado en la idea de un Gymkhana para que los niños se entretengan leyendo y de esa manera ayudar a los padres, mientras que la Biblioteca Pública de Arlington (Estados Unidos) está trabajando con niños y artistas locales para crear “quaranzines” (revistas referidas a la vida durante cuarentena). La Biblioteca Pública de Aarhus realiza una competencia de escritura y un concurso de música, junto con torneos poéticos en línea, ayuda en línea para la tarea escolar y debates públicos. Existen esfuerzos similares en las bibliotecas portuguesas. En una iniciativa conjunta, las bibliotecas danesas han establecido un servicio en línea llamado Servicio de referencia “Consulte al bibliotecario” y organizan debates públicos.

De la misma manera, las bibliotecas académicas se están esforzando para brindar acceso remoto, por ejemplo, a través de solicitudes de libros en línea en la Universidad de East-West (Bangladés), o mediante atención telefónica en la Universidad Rhodes (Sudáfrica). La biblioteca de la Universidad de Malaya está desarrollando herramientas para facilitar las búsquedas en línea y la recopilación de datos sobre la pandemia de COVID-19, y también está preparando un póster para explicar su trabajo.
Algunas bibliotecas también están tratando de ayudar a posibles usuarios que aún no están registrados y a quienes no pueden inscribirse en persona. La Biblioteca Nacional de Estonia, por ejemplo, ha generado medios para brindar al público acceso a sus libros sin establecer ningún contacto, al igual que el Ministerio de Cultura de Turquía en el caso de las bibliotecas públicas. La Biblioteca Nacional de Marruecos también mantiene las inscripciones en línea. En Bélgica, la organización Cultuurconnect, que trabaja con bibliotecas, también ha abierto su contenido a usuarios no registrados, al igual que Booklist en Estados Unidos, que se dedica a las reseñas de libros y otros materiales.

En numerosos países, las bibliotecas ofrecen wifi gratis a sus usuarios como parte fundamental de sus servicios. En los Estados Unidos se ha convocado a las bibliotecas a dejar abierto el acceso a sus redes, de manera tal que los usuarios puedan utilizar internet desde sus vehículos si fuera necesario. Otras bibliotecas ofrecen acceso a suscripciones de Zoom para ayudar a los usuarios de las bibliotecas a mantenerse en contacto con sus amigos.

Finalmente, el rol de las bibliotecas como guardianas del patrimonio histórico es más importante que nunca. Una publicación de Ithaka S+R destaca las diferentes iniciativas para recopilar y preservar materiales sobre la pandemia. Entretanto, las bibliotecas de Huesca, España, por ejemplo, alientan a los niños a escribir historias sobre sus experiencias, lo cual también los ayuda a sobrellevar la presión que están sintiendo.

Con tanta oferta de servicios, las bibliotecas de numerosos países están en condiciones de trabajar con diarios, estaciones de radio y otros medios de comunicación a fin de crear conciencia sobre la situación.

Recursos disponibles

Numerosas bibliotecas están observando un aumento del interés en los recursos digitales (como ha sucedido, por ejemplo, en el Reino Unido), lo cual ya ha generado, en algunos casos, que se reasignen prioridades a los recursos, pasando del material físico al digital. En Dinamarca, por ejemplo, se han ampliado las condiciones de los préstamos para permitir que los usuarios puedan acceder a más libros electrónicos al mismo tiempo.

Resulta evidente que la posibilidad de usar los recursos en línea depende mucho de las condiciones de acceso. Afortunadamente, numerosos editores y distribuidores han adoptado medidas útiles. En el ámbito académico, muchos ofrecen acceso abierto a material relacionado con COVID-19. Otros permiten el acceso facilitando el registro de nuevos usuarios y el acceso a los materiales por fuera de las redes oficiales.

Se han recibido con beneplácito las medidas de grandes editoriales, como Macmillan y Penguin Random House, tendientes a facilitarles a las bibliotecas públicas la compra y el acceso a libros electrónicos para préstamos, y Audible está ofreciendo acceso a cientos de audiolibros. Para obtener más información, ver más abajo la sección denominada socios de las bibliotecas.

Otros proveedores de información, tales como el Archivo de Internet, han puesto gran cantidad de material a disposición con menos restricciones para que estudiantes, investigadores y otras personas puedan acceder a esta información en estos tiempos difíciles. Hathi Trust también está permitiendo a las bibliotecas que presten copias digitalizadas de libros que están en su poder en formato impreso.
Además, hay gran cantidad de recursos gratuitos disponibles junto con material educativo, en especial la biblioteca pública digital llamada Open Education Resources Commons, que brinda acceso a material bajo la curación de un equipo de bibliotecarios. La División de Educación de la UNESCO también proporciona vínculos a recursos educativos valiosos, y sus Archivos tienen una colección de grabaciones de sonido del pasado.

En especial existen recursos para enseñar alfabetización mediática e informacional en línea. Esta es un área tradicionalmente fuerte para las bibliotecas y una capacidad muy necesaria en las circunstancias actuales. Un ejemplo son los cursos MOOC realizados en la plataforma de educación denominada Commonwealth of Learning. Muchas bibliotecas universitarias también están ampliando su oferta de capacitación en alfabetización informacional para ayudar a estudiantes que tengan que investigar en línea.

No obstante, es importante que todos los titulares de derechos de autor adopten medidas para garantizar que el acceso a la información con fines de investigación, educación y cultura pueda continuar de la mejor forma posible. Algunas asociaciones y grupos, entre los que se encuentran la Coalición Internacional de Consorcios de Bibliotecas, y la Asociación de Directores de Bibliotecas Universitarias de Francia han convocado a los editores para que faciliten el acceso a las obras, mientras que las bibliotecas italianas han presentado una petición en la que solicitaron profundizar los esfuerzos para ofrecer acceso a las obras, y las bibliotecas españolas han subrayado la necesidad de avanzar más rápidamente hacia el Acceso Abierto. JISC (Reino Unido) ha establecido algunas prácticas básicas que espera sean adoptadas por todos los editores y distribuidores. IFLA, por su parte, ha liderado esfuerzos para alentar a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual a destacar de qué modo el acceso puede verse favorecido con leyes equilibradas de propiedad intelectual.

Las asociaciones de bibliotecas y otros grupos están trabajando para garantizar un mejor acceso a los servicios. La Asociación Australiana de Bibliotecas e Información y las Bibliotecas de Irlanda han realizado acuerdos con editores y autores nacionales para garantizar que las bibliotecas públicas puedan ofrecer la hora del cuento en línea sin la preocupación de infringir los derechos de autor. Los editores de Canadá, siguiendo las indicaciones de las bibliotecas, también las han eximido del pago de los derechos sobre sus licencias.

En otros lugares, en Estados Unidos, Canadá, Australia y el Reino Unido, actualmente existen pautas útiles sobre lo que está permitido conforme a la legislación sobre derechos de autor.
Por último, y frente a la necesidad de invertir en nuevo contenido y servicios para ayudar a los usuarios, la Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos ha insistido con éxito para que las bibliotecas sean incluidas en el paquete de estímulo económico anunciado por el gobierno de ese país. De modo similar, otros aportantes de fondos para bibliotecas, como IMLS (Estados Unidos) están ofreciendo a sus beneficiarios más flexibilidad.

Manejo del trabajo remoto

Con el cierre de las oficinas de las bibliotecas y las asociaciones de bibliotecas, cuando cuentan con este espacio, el sector bibliotecario se enfrenta al desafío de gestionar con eficacia el trabajo remoto.
Claramente, la mejor situación tiene lugar cuando es posible planificar por adelantado, garantizando que todo el personal tenga las herramientas y la capacitación necesarias para trabajar con eficacia y seguridad desde su casa. Al ser muchas las personas que se encuentran en la misma situación, ya hay una gran cantidad de material disponible en internet. Se presta especial atención a tratar de mantener un contacto fluido, un buen estado de ánimo y también a la motivación. No obstante, frente a la incertidumbre respecto de la duración de las restricciones, es importante contar con planes para lidiar con las consecuencias que puedan presentarse a más largo plazo.

Algunas asociaciones apoyan los esfuerzos para compartir ideas sobre cómo hacerlo mejor. Por ejemplo, en Estados Unidos ver especialmente el seminario web sobre el tema, o en América Latina consultar las reflexiones sobre la mejor forma de prestar servicios a los usuarios en general. La organización Blue Shield Australia también brinda ideas útiles sobre cómo continuar las actividades de conservación durante la cuarentena.

Las asociaciones de bibliotecas también están analizando la manera de continuar trabajando para apoyar a sus miembros. La Asociación de Bibliotecas de Letonia comenzó a realizar conferencias en línea además de una serie de encuentros virtuales y una campaña en las redes sociales. La Asociación de Bibliotecas e Información de Nueva Zelanda “Te Aotearoa” ha preparado sesiones virtuales sin inscripción previa para los bibliotecarios, al igual que la Asociación Australiana de Bibliotecas e Información. En Francia, la ENSSIB, ofrece una serie de seminarios web sobre distintos aspectos del impacto de la crisis en las bibliotecas, mientras que en Europa Bibliotecas Públicas 2030 está trabajando con la facultad de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad de Carolina del Sur con el propósito de compartir material de capacitación. Para más información ver más abajo la sección sobre asociaciones de bibliotecas.

Reasignación de recursos de las bibliotecas

En aquellos lugares donde las bibliotecas han cerrado y ha disminuido la demanda de determinados servicios, su personal se ha mantenido activo adaptándose a otras funciones. En Irlanda, por ejemplo, el personal de las bibliotecas fue asignado a la localización de contactos. En el Reino Unido, muchos bibliotecarios han comenzado a trabajar en centros de contacto para personas aisladas, ayudando a que quienes suelen estar en mayor riesgo puedan mantener contacto con el mundo exterior. En otros lugares, los bibliotecarios se han ofrecido como voluntarios para realizar iniciativas con la comunidad. En México, los bibliotecarios están trabajando para mejorar la calidad de los artículos de Wikipedia sobre personas pertenecientes a grupos subrepresentados. En el sitio web Public Libraries News puede encontrarse un listado con otras iniciativas de trabajo alternativo de bibliotecarios en Inglaterra.
En Kansas, las computadoras portátiles y los accesos inalámbricos a wifi de la biblioteca se pusieron a disposición de los centros para personas sin techo, dado el creciente número de personas que pierden su hogar. En tanto la biblioteca Toledo, en Ohio, ha donado sus vehículos; la biblioteca Edmonton, en Canadá, su equipamiento y la Biblioteca Richland, en Carolina del Sur, comparte sus dosificadores de alcohol en gel. Además, la Biblioteca Richland está tratando de brindar recursos clave a las personas que pierdan su empleo, al igual que la Biblioteca Pública de Indianápolis. Por su parte, la Biblioteca del Condado de St. Louis ofrece viandas de comida para los niños, que se retiran desde el vehículo. Lo mismo ofrece la Biblioteca Pública de Cincinnati, y algunas bibliotecas públicas de Toronto funcionan como bancos de alimentos. Entretanto, las bibliotecas escolares de la ciudad de Oklahoma están entregando viandas a los niños. La biblioteca de la Universidad Penn State está facilitando laptops y otros accesorios a estudiantes que los necesitan para poder seguir estudiando desde sus casas.
También se readaptaron los espacios y el equipamiento de las bibliotecas. En San Francisco las bibliotecas se están utilizando como instalaciones para el cuidado de los hijos de trabajadores esenciales y la Biblioteca Loussac en Anchorage, Alaska, actúa como centro para la coordinación de emergencias, mientras que en Spokane, Oregon, la biblioteca se ha transformado en un centro para indigentes, y en San Luis Obispo, California, la playa de estacionamiento de la biblioteca se ofrece como un sitio seguro para aquellas personas forzadas a vivir en sus vehículos. En Oakland, California, los buzones para la devolución de libros se están utilizando para juntar las máscaras que no se utilizan.
En Lituania, gracias a la cooperación entre la Biblioteca Nacional y la Facultad de Robótica, se están utilizando las impresoras 3D de la biblioteca para imprimir equipos de protección personal y elementos tales como picaportes. Las bibliotecas de Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Portugal están haciendo lo mismo, mientras que la Universidad de Columbia comparte los diseños aprobados para los equipos de protección, de modo que quien posea una impresora 3D tenga la posibilidad de ayudar. Las áreas de preservación de las bibliotecas estadounidenses están donando el equipamiento existente.
¡Pero no nos olvidemos de los libros! La propuesta para suscribirse a “cajas misteriosas” de material bibliográfico realizada por la Biblioteca del Estado de Western Australia se vio sobrepasada rápidamente, y la Biblioteca de la Ciudad de Kansas ha estado entregando bolsas con libros en zonas carenciadas.
Acciones de las asociaciones, bibliotecas nacionales y socios de las bibliotecas

Asociaciones y autoridades de las bibliotecas

Las asociaciones de bibliotecas están haciendo un gran trabajo para informar a sus miembros y apoyarlos en tiempos difíciles. Muchas de ellas han creado páginas con listas de fuentes confiables y pautas a nivel nacional – brindando asesoramiento a nivel global y regional- y además alientan la comunicación y la coordinación entre los directores de las bibliotecas con el fin de compartir ideas y experiencias. Otras brindan apoyo útil para la planificación, tanto en el manejo de personal como de las instalaciones, y también para el desarrollo de los servicios en línea, a través de listas de control y cursos.
Consulte en particular las páginas de las siguientes asociaciones:
Alemania: Página de información sobre Bibliotecas y COVID-19 de la Asociación de Bibliotecas de Alemania (en alemán). Ver también la página sobre prestación de servicios remotos, y el comunicado de prensa que probablemente haya inspirado la cobertura de los medios nacionales sobre los servicios de las bibliotecas.

Australia: Bibliotecas de Australia respondiendo a COVID-19. ALIA, por sus siglas en inglés, también ha puesto a disposición del público y de manera gratuita, mientras dure la crisis, sus Publicaciones sobre Desarrollo Profesional. Ha lanzado una página de actividades para realizar durante la pandemia, y está preparando un fondo de ayuda.

Bélgica: Bibliotecas y Archivos cerrados al público (en neerlandés).
Brasil: Página de recursos sobre COVID-19 (en portugués) y, en breve, un listado de medidas.
Bulgaria: Recursos para Bibliotecarios en Respuesta a COVID-19 (en búlgaro).
Colombia: la Asociación de Bibliotecas de Colombia preparó un seminario web (en español, junto con la Sección de IFLA LAC) sobre ideas de cómo pueden responder los bibliotecarios.
Corea (República de): Declaración sobre la situación del coronavirus.

España: la Red de Bibliotecas Académicas ha preparado una página de recursos (en español).
Estados Unidos: Manual de Preparación para la Pandemia. Ver también los recursos reunidos por la Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos a través de su Oficina de Programas Públicos, y el seminario web sobre prestación de servicios remotos. Consultar además la página de recursos preparada por la Asociación de Bibliotecas Jurídicas de los Estados Unidos, y esta página sobre la preparación para la pandemia elaborada por la Asociación de Bibliotecas Escolares de Estados Unidos.
Francia: la Asociación de Bibliotecarios de Francia ha publicado una historia sobre Servicios Bibliotecarios y Salud Pública (en francés), y dirige el debate sobre la gestión del personal durante la pandemia. La Asociación de Bibliotecarios Universitarios de Francia también lleva un registro de las actividades de las bibliotecas universitarias.

Ghana: la Autoridad Bibliotecaria de Ghana promueve las suscripciones para obtener tarjetas digitales de las bibliotecas, y ha puesto recursos a disposición de las bibliotecas y los usuarios a través de su página de recursos.
Italia: Dónde encontrar información (en italiano).
Nigeria: la Asociación de Estudiantes de Bibliotecología y Ciencias de la Información de Nigeria ha organizado una serie de disertaciones para sus miembros que se llevarán a cabo durante varios días.
Nueva Zelanda: Coronavirus COVID-19 y el Sector de Bibliotecas y Ciencias de la Información de Nueva Zelanda

Países Bajos: las bibliotecas de los Países Bajos han creado una página de recursos y actividades para miembros (traducción al inglés disponible).
Puerto Rico: la Asociación de Bibliotecarios de Puerto Rico ha lanzado una campaña sobre la desinformación en relación con COVID-19 (en español).

Reino Unido: CILIP – Servicio de Información sobre Coronavirus. CILIP también ha escrito al gobierno para que flexibilice las leyes de propiedad intelectual, y ha lanzado el Servicio Nacional de Recomendaciones (National Shelf Service), que consiste en una serie de videos diarios en YouTube con recomendaciones de libros para niños y familias.

Además, la Sociedad de Bibliotecas de China colabora con la Biblioteca Nacional para ofrecer enseñanza en línea. Por su parte, la Asociación de Bibliotecas de Letonia ha transformado su conferencia en un evento en línea combinado con una campaña en las redes sociales.
Otras asociaciones y organizaciones también están activas. El Consejo de Recursos de Bibliotecas e Información (CLIR, por sus siglas en inglés) ha organizado recursos sobre COVID-19 en una página especial, mientras que la Asociación de Bibliotecas de Investigación cuenta con análisis de lo que están haciendo las bibliotecas académicas y de investigación de Estados Unidos y Canadá. La Asociación de Bibliotecas y Ciencias de la Información de África (AfLIA) está recabando ejemplos de lo que están haciendo las bibliotecas en África y tiene una página sobre cómo pueden responder las bibliotecas, además de otra página de recursos, al igual que Infotecarios en América Latina (que colabora con la Asociación de Bibliotecas de Colombia, ASCOLBI) y LIBER en las bibliotecas académicas de Europa.
La Fundación de Lectura de los Países Bajos tiene una página con recursos e ideas para promover la alfabetización y la lectura en casa que incluye pódcast, encuentros con ilustradores infantiles y, por supuesto, acceso a libros electrónicos a través de las bibliotecas.

En tanto, la Asociación para la Promoción de los Servicios Documentales Escolares en Quebec brinda a sus miembros herramientas que pueden utilizar para garantizar que las bibliotecas cuenten con planes integrales para brindar educación remota, mientras que el Instituto Every Library ha implementado encuentros regulares y un fondo de emergencia para ayudar a las bibliotecas que enfrentan dificultades.
Bibliotecas nacionales

Las bibliotecas nacionales también pueden desempeñar un rol importante en brindar acceso al contenido. En China, por ejemplo, la biblioteca digital nacional ha reforzado sus servicios para poder satisfacer el aumento de la demanda y no aplica multas por el material prestado que no se puede devolver. También en Corea la biblioteca digital nacional registra un incremento de usuarios.
Algunas bibliotecas han podido negociar la posibilidad de brindar un mayor acceso a contenido protegido por el depósito legal para investigadores y escuelas en Noruega, y para investigadores en la República Checa (junto con las bibliotecas universitarias).

Otras bibliotecas están ofreciendo actividades en línea. La Biblioteca del Congreso, por ejemplo, está organizando una actividad virtual denominada transcribathon virtual para que participen personas a distancia, mientras que la Biblioteca Nacional de Francia está organizando exhibiciones virtuales. La Biblioteca Nacional de Estonia ha generado los medios para brindar al público acceso a los libros sin ningún contacto (y la demanda ha aumentado significativamente), mientras que la Biblioteca Nacional de España promueve su contenido digital, que puede utilizarse para apoyar la educación. La Biblioteca Nacional de Noruega alienta a los usuarios a acceder a sus pódcast , dado que no es posible realizar eventos presenciales. Lo mismo sucede en la Biblioteca del Congreso de Argentina, que además brinda acceso a una gran variedad de contenido nuevo.

La Biblioteca Nacional de Luxemburgo, a fin de facilitar el acceso, está ofreciendo por correo electrónico la posibilidad de obtener una tarjeta de biblioteca con una validez de tres meses, sin las habituales verificaciones de identificación. Por su parte, la Biblioteca Nacional de Marruecos continúa realizando inscripciones en línea junto con la asignación de ISBN y los servicios de depósito legal. La Biblioteca Nacional de Lituania junto con la Facultad de Robótica promueven la impresión de equipos de protección personal en las bibliotecas públicas de todo el país.

Otros están trabajando para respaldar a los sectores bibliotecarios nacionales en general. La Biblioteca Nacional de Sri Lanka, por ejemplo, redacta y comparte pautas con las bibliotecas de todo el país, mientras que la Biblioteca Nacional de la República Checa ha elaborado una infografía sobre cómo manejar las obras devueltas. La Dirección General de Bibliotecas de Portugal tiene una página repleta de información y recursos, con el lema #BibliotecaNaSuaCasa.

En tanto, algunas bibliotecas nacionales que participan brindando apoyo a la tarea parlamentaria continúan elaborado informes legislativos para ofrecer un panorama de lo que está sucediendo, como en Argentina. Las bibliotecas parlamentarias especializadas también están trabajando para brindar apoyo a la labor de sus instituciones.

Socios de las bibliotecas
Se han recibido con beneplácito las medidas de editores, distribuidores y otros que trabajan con bibliotecas tendientes a facilitar el acceso al contenido, aun cuando los edificios de las bibliotecas deben cerrar sus puertas. Tal como se señala en la Declaración de la Presidenta y del Secretario General de la IFLA, se espera que esas medidas se generalicen dado que todos deseamos trabajar de manera conjunta para seguir aprendiendo, investigando y accediendo a la cultura.

Ha resultado clave la medida de permitir el acceso remoto a contenidos que solían estar restringidos a usuarios presenciales. VitalSource ha colaborado con sus socios editoriales para ampliar el acceso a su material utilizando solo una dirección de correo electrónico para iniciar la sesión, al igual que ProQuest a través de eBook Central y Springer a través de sesiones más extensas, mientras que la publicación médica Journal of the American Medical Association también permite un mayor acceso externo, al igual que sitios como ancestry.com. Michigan University Press permite la lectura (pero no la descarga) de gran parte de sus contenidos. En el Reino Unido, la editorial para niños Collins está poniendo a disposición del público de manera remota contenido al que antes sólo se podía acceder en las instalaciones. También en Letonia y Kenia hay ejemplos positivos.

En otros casos, el contenido simplemente se pone a disposición de manera abierta, o a precios reducidos. El Proyecto MUSE ha anunciado que el material de 9 editoriales universitarias estará disponible de manera gratuita por algunos meses, mientras que Cambridge University Press ofrece acceso a libros de texto en formato html.

En Estados Unidos, para las bibliotecas públicas, Macmillan ha suspendido las limitaciones impuestas recientemente al acceso de las bibliotecas a nuevas publicaciones de libros electrónicos. Penguin Random House está ofreciendo descuentos específicos para bibliotecas públicas y escolares. Overdrive y RB Books también ofrecen la posibilidad de tener más copias en préstamo de un mismo libro electrónico simultáneamente. Además, en los Estados Unidos se ha puesto a disposición del público Booklist, una colección de reseñas de libros y otros recursos que ayudan en la enseñanza y otras actividades relacionadas con los libros. En respuesta a otro desafío frecuente, Libraries Connected (Reino Unido) ha elaborado un listado de editoriales que permiten la narración de historias en línea.

Algunas editoriales también han tomado nota del hecho que algunas bibliotecas simplemente no pueden pagar en este momento, como Bristol University Press.

IFLA agradece a su propio socio editorial, SAGE, que ha anunciado algunas medidas, entre ellas la eliminación del acceso por suscripción a una serie de artículos, y la creación de una iniciativa denominada Declaración coordinada de Wellcome sobre material relacionado con COVID-19. Además está promoviendo un curso online gratuito de su autoría denominado “Cómo lograr la publicación de mi material”. Otro auspiciante clave, OCLC, también ha lanzado una página de recursos.

Al igual que otras editoriales (por ejemplo Emerald, Springer Nature, Elsevier, Oxford University Press, Cambridge University Press, ZBW – Centro de Información para Economía Leibniz y MIT Press), SAGE también está reuniendo y compartiendo recursos sobre COVID-19 y el manejo de la pandemia a través de un micrositio. La Casa Blanca ha tomado medidas para facilitar la minería de textos y datos con el fin de ayudar a encontrar soluciones, a través de la publicación de 29.000 documentos para su análisis.

Comunicación con usuarios en diferentes idiomas

La Sección de Servicios Bibliotecarios para Poblaciones Multiculturales de la IFLA está trabajando con la Asociación Australiana de Bibliotecas e Información (ALIA, por sus siglas en inglés) para desarrollar señalización traducida y un texto para respaldar a las bibliotecas en su comunicación con comunidades lingüísticamente diversas, en especial en relación con los cierres de bibliotecas y el acceso en línea a la información. Estos recursos están disponibles en formato MS Word. Se recibe con beneplácito que las bibliotecas adapten y utilicen el contenido de la mejor manera posible para comunicarse con su comunidad. A medida que se realicen traducciones a más idiomas, estas se pondrán a disposición del público.

Cuestiones en curso

IFLA reconoce que la pandemia ha causado una serie de cuestiones de envergadura que estamos siguiendo de cerca. Además de cuestiones relacionadas con el derecho de autor, mencionadas con anterioridad, también surgen preocupaciones por el impacto de la crisis en los sectores más amplios de la cultura, la educación y la investigación, la privacidad, y la protección de las normas democráticas. Continuamos monitoreando estos temas de cerca y compartiremos información y opiniones cuando sea apropiado.

Ya estamos trabajando activamente en estos temas, en particular a través de nuestra participación en la redacción de una declaración de la UNESCO sobre el patrimonio documental y la pandemia de COVID-19, a la que luego nos adheriremos. Esta iniciativa pone de manifiesto el potencial que tiene el patrimonio documental para instruir y brindar confort en tiempos como los que atravesamos, y constituye una convocatoria a los gobiernos y a otros actores para que reconozcan este potencial y apoyen el trabajo de nuestras instituciones. La importancia del patrimonio también se subraya en nuestro blog referido al rol del patrimonio en la narración de historias.

IFLA también ha liderado la elaboración de una carta dirigida al Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para garantizar que las leyes y las prácticas relacionadas con derechos de autor se adapten al contexto actual. Esto pone de relieve los desafíos creados por la combinación de la situación actual y el riesgo de que la legislación vigente genere una rigidez que obstaculice la capacidad de respuesta. En el caso de las bibliotecas, esto sucede cuando se permiten los usos que no son digitales pero no los usos digitales, por ejemplo.

También hemos creado un primer blog para analizar las distintas tendencias que podrían surgir de la pandemia desde distintas perspectivas de políticas, y agregaremos una segunda parte para identificar posibles áreas de interés para continuar nuestro trabajo

Actividades de IFLA

El trabajo de IFLA para fortalecer y mantener unido al sector bibliotecario global continúa, no solo a pesar de la pandemia de COVID-19, sino a causa de ella. Estamos convencidos de que debemos mantener el impulso creado por el proceso de la Visión Global y el lanzamiento de nuestra Estrategia el año pasado, y creemos con firmeza que la misión que establece es más pertinente que nunca antes.
Como se explica en nuestras Preguntas Frecuentes sobre IFLA y la Pandemia de COVID-19, ya hemos trabajado arduamente para que nuestros voluntarios y nuestro personal puedan continuar haciendo su trabajo esencial, y nuestras Unidades Profesionales han celebrado una serie de reuniones de medio término exitosas a lo largo de las últimas semanas.

En este documento hemos intentado reunir ejemplos de todo el mundo no solo de cómo están respondiendo las bibliotecas, sino de cómo están innovando en medio de los desafíos que han surgido. Ya hemos comenzado a trabajar para aprovechar estos ejemplos y elaborar publicaciones y artículos sobre las respuestas de los distintos ámbitos del sector bibliotecario. Nuestro primer artículo es sobre los bibliotecarios sanitarios en el marco del Día Mundial de la Salud. Como señalamos en la sección anterior, también nos concentramos en promover y defender los cambios a corto y largo plazo que necesitan las bibliotecas.

Sin embargo, esto es solo el comienzo. También esperamos anunciar nuevos e interesantes servicios y oportunidades para construir un sector más fuerte que impulse sociedades alfabetizadas, informadas y participativas en el futuro. En esta tarea trabajaremos estrechamente con nuestras Unidades Profesionales —el mayor grupo de expertos del sector bibliotecario global— para inspirar, hacer partícipe, habilitar y conectar al sector bibliotecario global. Esperamos compartir más muy pronto.

Un tema clave para muchos en el sector bibliotecario ha sido el riesgo de infección por contacto con material contaminado con coronavirus. Obviamente, nuestro conocimiento sobre los aspectos relacionados con la forma de propagación del virus se encuentra aún en una etapa inicial, de modo que no es posible ofrecer pautas definitivas más allá de las recomendaciones generales de mantener limpias las manos y evitar tocarse la cara.

Existen algunas investigaciones recientes (publicadas en New England Journal of Medicine y Journal of Hospital Infection) con respecto al tiempo de supervivencia del virus tanto en el aire como sobre diferentes superficies. Aparentemente, sobrevive más sobre plástico y acero que sobre cartón o cobre, aunque estas pruebas se realizaron en laboratorios donde el riesgo de infección disminuye con el transcurso del tiempo.

Un seminario web organizado por el Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios de Estados Unidos se hizo eco de esto, sugiriendo que el riesgo del papel era bajo, en tanto que los servicios que implican el contacto regular con superficies duras representan un mayor riesgo. Sin embargo, cuando existe la posibilidad de que un libro o algún otro elemento haya estado en contacto cercano con alguna persona enferma, sería apropiado esperar o aplicar técnicas de limpieza seguras. La recomendación general es ser cauteloso, una idea que también repite el gobierno francés.

A la luz de esta realidad, sabemos que algunas bibliotecas impusieron un plazo de espera previo antes de manipular los libros devueltos, mientras que otras informaron que no esperan la devolución de los libros hasta que la situación se normalice. Fuera del sector bibliotecario, por ejemplo, en el servicio postal, no parece haber ninguna pauta sobre el manejo de papel o cartón. Lo que sí parece ser más probable es que otras superficies – como picaportes, teclados, mouse de computadoras, juguetes, CD y DVD, o cascos de realidad virtual – podrían contener el virus, de modo que se los debería limpiar con regularidad o sacar de circulación. Por consiguiente, el organismo responsable de la salud pública en Inglaterra sugirió que el riesgo de manipular cartón es insignificante luego de transcurridas 24 h y 72 h en el caso del plástico.

Cuando el material pudiera dañarse por el uso de alcohol en gel u otros elementos de limpieza, es aconsejable el uso de medidas de higiene básicas como el lavado de manos minucioso con agua y jabón, evitar tocarse la cara, y se aconseja, además, mantener distancia si aparecen síntomas de COVID-19. Como señalara la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el tiempo mismo resulta un buen desinfectante.

Distanciamiento Social

Cada vez más países instan a los ciudadanos a practicar el “distanciamiento social”, manteniendo una distancia prudencial entre las personas para reducir el riesgo de que el virus pase de una persona a otra. La distancia recomendada varía de un país a otro, pero nunca es inferior a 1,5m (5 pies).
A fin de cumplir este objetivo, algunas bibliotecas suspendieron programas en los que varias personas compartirían mucho tiempo juntas, en particular programas que reunirían a personas que son más vulnerables a la enfermedad. Otras cerraron sus salas de lectura o únicamente permiten que las personas retiren libros con turno previo, tanto dentro como fuera del establecimiento – por ejemplo, ubicando mostradores especiales o utilizando un servicio de retiro desde el vehículo. Otras bibliotecas están planeando formas de entregar libros a grupos vulnerables, teniendo plena conciencia de la necesidad de salvaguardar la salud.

En otros lugares, en los que se considera que reunir demasiadas personas es un riesgo, las bibliotecas han cerrado sus puertas y trabajan totalmente en línea o han encontrado otras formas de compartir copias físicas de los libros de la manera más segura posible: por ejemplo, la biblioteca escolar de Radford College de Australia tiene un servicio llamado “haz clic y retira tu libro” (click-and-collect), mientras que las bibliotecas de Lane Cove (también en Australia), Godoy Cruz (Argentina) y varias bibliotecas públicas portuguesas están haciendo entregas a domicilio y, en Svalbard, la biblioteca trabaja con empresas de taxis para brindar acceso a los libros. Sin embargo, se han planteado inquietudes sobre los riesgos asociados con las entregas a domicilio. Es evidente que, en cualquier caso, lo más importante es cuidar la salud del personal, los voluntarios y los usuarios.

No obstante, para muchas bibliotecas mantener las normas de distanciamiento social podría ser imposible. En Estados Unidos, por ejemplo, donde no existe una orden de cierre, hemos visto a las bibliotecas actuar de manera proactiva y solicitar su cierre a las autoridades cuando consideran que el riesgo es demasiado alto, tanto para los usuarios como para el personal.

Fuente: «COVID-19 y el Sector Bibliotecario Global». [En Línea]. IFLA. Disponible en: https://www.ifla.org/ES/node/92983. [Consulta: 26/04/2020]

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