“1314, la venganza del templario”, de Francisco Javier Illán Vivas

Explicar lo inexplicable

 Valiente y muy valiente es Francisco Javier Illán Vivas al zambullirse en estos terrenos tan pantanosos que son los del clero. Hoy muy presente en los telediarios por acusaciones –las de siempre- que pueden tener fundamento, no se duda pero que emponzoñan otras vidas de sacrificio, pobreza, obediencia…

Una realidad, la de la vida consagrada muy difícil de entender y, por consiguiente, muy difícil de explicar.

Acertado sin duda el método narrativo. Además, en una trama que se lee con gula, devorando páginas como un poseso en un afán más que justificado de llegar a esa apoteosis final que dé sentido a tantas muertes, torturas, venganzas…

Para entender algo habría que transportarse a aquellos años en la máquina del tiempo. A falta de máquinas propias de la literatura es la propia literatura la que logra trasladarnos con maestría de manera que, en mi caso al menos, podamos entender cómo funcionaban los códigos del honor y la deshonra entonces.

En este sentido, la corrupción, los sobornos, los rumores o bulos o paparruchas o, si prefieren el anglicismo de moda, las fake news ya estaban inventadas entonces por mucho que se nos quiera vender como lo más vanguardista que hay.

Tanta brutalidad, tanto instinto en el buen y mal sentido de la palabra. Un instinto que a unos arrastra sin remedio a su perdición mientras a otros les salva la vida. Desde luego, un mundo en el que no se tenía la ayuda de los teléfonos, ni siquiera el motor o la pólvora. En ese sentido, Un Rey o Un Papa eran mucho más vulnerables que hoy en día. La esperanza de vida no superaba los 50 años en la mayoría de los casos y la vida, bien en Un Monasterio o fuera de él no tenía tantos entretenimientos como la de hoy en día.

Al final del libro encontramos un pasaje que relata el día a día en Un Monasterio, mucha oración, trabajo en el huerto o la biblioteca y el gran momento del día, La Misa diaria, esa era la ilusión principal en la vida de cada uno de ellos, así de bonito, así de sencillo, así de humilde en un mundo en el que se está reclamando una vuelta a la solidaridad, a la pobreza o al menos, al mejor reparto de la riqueza, a la humildad… Esos son los valores que lleva defendiendo La Iglesia hace siglos y que se están reclamando tanto desde la izquierda como desde la derecha. Entendemos que sería fácil llegar a puntos de encuentro cuando estamos todos en lo mismo y sin embargo se antoja todo muy complicado, muy enmarañado y enconado.

El tiempo desvelará misterios y la novela desvela también muchos misterios templarios que me niego a triturar aquí para que no se lea un libro que tiene el Accésit al VI Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica, otro motivo para leerlo.

Formalmente, algo más de 200 páginas que se leen, si son capaces de entrar en la trama, yo creo que no cuesta, en tiempo récord. En la cubierta, un clérigo guerrero al que no vemos el rostro y del que conocerán el nombre en la última página, Un Amigo Invisible y misterioso que antecede a todos los héroes de cómic posteriores y dos cruces, la cruz del temple que remata la empuñadura y la que forma la propia espada en su forma, se intuye que este Bátman de mil trescientos está arrodillado ante la cruz de su propia espada. Que la disfruten.

 

Adolfo Caparrós

 

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