“Don Álvaro o la fuerza del sino”, del Duque de Rivas. Edición de Ermanno Caldera y Luisa Pavesio Yepes

¿Vuelve El Romanticismo?

Al leer la obra que hoy recomendamos -una historia marcada por el infortunio, la locura y los extremos- queda la duda de si estamos -o no- volviendo a una época romántica, con nacionalismos que vienen desde la reivindicación de la identidad y territorios propios de los exiliados. En el caso del Duque de Rivas, a París.
El argumento arranca en Sevilla, con una escena que anticipa El Costumbrismo –en este caso, el andaluz- Según se nos indica en los estudios que acompañan a la edición, tanto por delante como por detrás de la obra, fueron años de exilio y de añoranza del origen. Fue entonces cuando se forjaron los nacionalismos y la defensa a ultranza de lo propio frente a lo ajeno –culturalmente hablando, claro-

Como decíamos, en Sevilla aparece Don Álvaro, un indiano que regresa a España con dinero, caballos, belleza, juventud… Como es natural, se enamora de Doña Leonor –la hija de un marqués- Planea la fuga en secreto pero sus planes se empiezan a filtrar y son descubiertos. En la reyerta se cae la pistola de Don Álvaro y el Marqués fallece.
La huida de Don Álvaro da con él en el ejército y solamente diremos que ese sino del título, ese destino, está plagado de infortunios. También de la lucha desesperada por buscar un imposible propio del Romanticismo, el amor de Doña Leonor.
Don Álvaro es un personaje diabólico propio del Romanticismo. Esa es otra de las claves de lectura. La oposición entre el bien y el mal, entre Dios y el diablo. De hecho, hay un momento en el que Don Álvaro se autodenomina <diablo>

Ignorar el peligro, la búsqueda del fin sin importar los medios de Maquiavelo que se recupera de alguna manera, desencadena una serie de barbaridades que culminan en un final trágico propio del movimiento.
Sin duda, la vida loca estaba muy afianzada en aquellos escritores y supone, como la toda la Literatura un reflejo de las corrientes de opinión y de los modos de vida de aquel Siglo XIX que empezó torcido y terminó más torcido en el XX con dos Guerras Mundiales.

Ahora corren tiempos en los que se vuelven a desatar los ideales y la exaltación y, de ahí, la interrogante ¿Vuelve el Romanticismo?

Formalmente, el teatro es un género dinámico y entretenido que está muy bien explicado, por si fuera poco, en un aparato crítico fantástico para trabajar en el aula. Hemos comprobado la disponibilidad de la edición y en bibliotecas, tanto físicas como virtuales, es accesible.

¡Que la disfruten!.

Adolfo Caparrós

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