La mayor exposición del mundo de máquinas de asedio medievales

Junto al Castillo de Belmonte (Cuenca) se ha puesto en marcha un parque con arietes, catapultas, ballestas y otros artilugios con un milenio de historia

Un ejército asedia un castillo: arietes, escalas, torres de asedio, los defensores lanzando aceite hirviendo desde las almenas… Es una imagen que todos tenemos en la cabeza, producto de docenas de películas y series de televisión. Es una imagen… completamente errónea. Ni los ejércitos se lanzaban a pecho descubierto contra las murallas, ni los defensores lanzaban aceite hirviendo -nadie desperdiciaría así comida en un asedio-, ni decenas de máquinas de asedio eran transportadas de un castillo a otro por los ejércitos. Y, sin embargo, la realidad no era menos espectacular que la ficción, algo que podemos comprobar en el Trebuchet Park de Belmonte, el mayor parque temático histórico del mundo dedicado a las máquinas de asedio.

Trebuchet Park se sitúa junto al Castillo de Belmonte (Cuenca), una de las últimas fortalezas construidas en Castilla -en 1456, por el Marqués de Villena- y donde residió en el siglo XIX la emperatriz Eugenia de Montijo. Un castillo en el que se suelen celebrar recreaciones históricas y torneos de caballería, lo que crea un ambiente ideal para exhibir las cuarenta máquinas de asedio con que cuenta el parque, divididas en cuatro secciones: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y Renacimiento. Las hay de todo tipo: defensas móviles para cubrir a los soldados que se acercaban a las murallas, arietes, escalas y grúas, artilugios para lanzar piedras, flechas y otros proyectiles… Todas ellas recreadas a escala real y plenamente funcionales.

Sin embargo -aunque se realizan demostraciones con alguna de las máquinas más pequeñas-, la mayoría no se podrán ver en funcionamiento por lo tremendamente poderosas que son. Algunas de las mayores ballestas, por ejemplo, podían lanzar flechas de dos metros y medio de largo (auténticos postes capaces de penetrar murallas) a cientos de metros de distancia. Otros artefactos estaban pensados para provocar incendios, como la cometa incendiaria cristiana y la rueda de fuego musulmana. Algunos servían para derribar murallas: el carro garfio, originario de China, tenía un largo brazo acabado en una pieza metálica diseñada para engancharse en la parte superior de los muros y arrastrarlos al retroceder, como si de un buldócer se tratase. Incluso hay un ejemplar del primer lanzamisiles de la historia: el hwach coreano, un ingenio del siglo XV con cabezales que contenían cien flechas de punta explosiva, unidas entre sí por una carga de pólvora que permitía dispararlas todas a la vez; se solía utilizar en baterías de cien hwach y, dado que los cabezales se podían cambiar para recargar la máquina rápidamente, era posible que una batería lanzase contra el enemigo hasta 30.000 flechas por minuto, causando una inmensa destrucción. Y, por supuesto, no podemos pasar por alto la máquina que da nombre al parque: el trebuchet, o fundíbulo, una gran catapulta medieval que se usaba para lanzar sobre las murallas todo tipo de proyectiles, desde piedras de gran tamaño hasta animales o prisioneros enfermos de peste que causaban epidemias en las plazas sitiadas.

Trebuchet Park es producto de la pasión de Rubén Sáez, un experto en poliorcética (el arte de atacar y defender ciudades) que lleva 15 años investigando sobre la historia y la técnica de las máquinas de asedio y que incluso gano el Premio Nacional de Defensa por su tesis doctoral sobre este tema. Es Sáez quien ha dirigido la construcción de estas cuarenta máquinas, usando los mismos materiales de los que hubieran estado hechas las originales -maderas de la zona, metal, las cuerdas que proporcionan la energía de tensión o torsión que permite lanzar los proyectiles-, pero técnicas modernas. Y no ha parado tras ceder su trabajo al parque, sino que sigue dedicado a recrear nuevos artilugios de asalto históricos, lo que hace muy probable que Trebuchet Park siga creciendo con nuevas zonas, como una dedicada al mundo romano. Además, también se está estudiando la posibilidad de usar el parque y sus máquinas para rodajes. Quizá así se consiga desterrar de las pantallas todos esos tópicos que comentábamos al principio y se empiecen a mostrar asedios a la vez espectaculares y realistas.

Fuente: Muñiz Menéndez, Manuel, “La mayor exposición del mundo de máquinas de asedio medievales”. [En línea]. ABC España. Disponible en: https://www.abc.es/viajar/destinos/espana/abci-mayor-exposicion-mundo-maquinas-asedio-medievales-201809300317_noticia.html. [Consulta: 01/10/2018]

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