“La cuarta alianza”, de Gonzalo Giner

Todos tienen una misión

 A la hora de seleccionar una lectura para el verano son varios los criterios que deberíamos tener en cuenta.

Por ejemplo, que el libro o libros; nos dure o nos duren lo suficiente, aunque siempre existe la posibilidad de adquirir un buen libro allá donde se esté.

En todo caso, la recomendación de hoy puede cumplir ese requisito perfectamente dada la extensión y el tempo narrativo.

Tiene dos tramas paralelas, una histórica y otra contemporánea que van a precisar de cierta concentración. La trama histórica es, sin duda, la que más trabajo cuesta. Horas de investigación, documentación, búsqueda, visitas a Sigüenza, Ejea de los Caballeros, Segovia, Extremadura… Todo mezclado y perfectamente fundido que es como precisa este tipo de construcciones. Cuando se mezcla <a martillazos> es cuando todo el trabajo realizado se va al traste pero no es el caso.

En ese batido hay una serie de personajes que cobran sentido por la misión que tienen en sus vidas. Ahí, una reliquia –los pendientes de La Virgen María que aparecen en la iconografía de época- se convierten en objeto imprescindible. Hay más pero no vamos a desvelar toda la trama.

El caso es que desde el Papa, hasta un grupo de fanáticos que perpetran secuestros, gastan un dineral en la adquisición de una daga de plata, incluso en la cárcel logran captar a otra persona para que <in extremis> complete la misión. Todos tienen sus objetivos vitales que dan sentido a sus vidas.

Hay otro grupo de personajes, que además son los protagonistas, que tienen misiones de vida no consagrada. Fernando, auténtico protagonista de la novela es un joyero viudo que después de años de soledad contrata a Mónica, una chica bastante joven que también se ha quedado sin pareja. El día a día, la convivencia y sus respectivos atractivos llevan a que tanto Mónica como Fernando se planteen rehacer sus respectivas vidas juntos.

Paula -hermana de Fernando- no piensa más que en que su hermano recupere la felicidad. Al menos, en la novela no se menciona nada de sus inquietudes respecto a los hombres salvo la del Amor fraternal de implicarse al máximo en que la pareja entre Mónica y Fernando salga adelante.

Pero Fernando y Paula tienen un pasado que enlaza con los Santos lugares, con Urbano II y con toda la trama histórica en la que está el picante de la narración.

Así contactan con Lucía Herrera y otro historiador –descendiente de un amigo del abuelo de Fernando y Paula. El caso es que Lucía –también viuda, así es el destino- se convierte en la rival indiscutible de Mónica en la trama. Un personaje que va cobrando importancia según avanza la lectura.

En definitiva, una lectura que nos recuerda la Historia y que ayuda al conocimiento de cuestiones profundas que no se estudiaron en su día, otras sí, por supuesto. Alarma, la novela histórica no es Historia. Hay cuestiones documentadas y laboriosas que se funden con otras que aportan verosimilitud al género pero no se puede leer una trama histórica como un libro de Historia. Es un error. En todo caso, es una lectura muy recomendable también para alumnos de secundaria que podrán mantener alta la guardia mientras se espera la llegada del nuevo curso.

En la cubierta, unas escaleras que transcurren entre dos edificios no muy separados y de ciudad antigua, nos sumergen en el misterio de la busca de la luz que aparece en lo alto del tramo. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

 

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