Qué, cómo y dónde se investiga la promoción de la lectura

Las actividades conocidas como «fomento lector» emergieron en la década de los sesenta. Poco a poco, se han ido transformando en prácticas de promoción de la lectura complejas caracterizadas por un conocimiento del medio en que se llevan a cabo, un protocolo basado en experiencias similares y una evaluación compartida, tanto de los resultados como del proceso de acompañamiento.

Sin embargo, estas prácticas han sido poco estudiadas. Por una parte, tenemos estudios publicados en revistas divulgativas, que presentan un relato personal y subjetivo sobre una actividad que ha realizado el autor del artículo o que se ha llevado a cabo en su ámbito de acción.

Por otra, los datos que se utilizan para el diseño de estas actividades provienen, sobre todo, de informes basados en encuestas y realizados por un actor con intereses en el ecosistema de la lectura. Como el reciente Barómetro de Lectura y Compra de Libros España

¿Cuál es la consecuencia? Los resultados sesgados de estos estudios, la valoración subjetiva, la implicación del investigador o de la institución que realiza el estudio y, por tanto, la contaminación de la investigación.

Necesitamos saber

En la estancia que Sandra Sánchez-García realizó en mi universidad compartimos la «sensación» anterior como hipótesis de partida. Pero, para un investigador, las sensaciones no son nada si no las transformas en datos. Por eso, nos planteamos contestar a una pregunta:

¿Qué se hace, cómo se hace o qué falta por hacer en la investigación sobre la promoción de la lectura?

El resultado es el estudio publicado en el artículo «La promoción de la lectura: un análisis crítico de los artículos de investigación» para conocer qué investigaciones se han realizado sobre la promoción de la lectura, qué metodologías se han utilizado, cuál ha sido el objeto de análisis y qué resultados y conclusiones se han conseguido.

Lluch, G.; Sánchez-García, S. (2017). La promoción de la lectura: un análisis crítico de los artículos de investigación. Revista Española de Documentación Científica, 40(4): e192. doi: http://dx.doi.org/10.3989/redc.2017.4.1450

Metodología

Para conocer qué investigaciones se han llevado a cabo sobre promoción y fomento de la lectura seguimos el protocolo establecido: reali­zar una revisión bibliográfica de los artículos publicados entre el 2000 y 2015 en las revistas científicas indexadas en las dos principales ba­ses de datos internacionales: Web of Science y Scopus ya que ambas cubren la producción científica actual.

Resultados

Los resultados que pueden ser más interesantes para los lectores de este blog son los siguientes:

1. La investigación científica sobre la promoción lectora es muy reciente: el 80% de los artículos se publican después de 2009.
2. Se confirma el carácter multidisciplinar desde el que se aborda el tema de la lectura en general y de la promoción lectora en particular: el 51% de los artículos se publican desde el ámbito de la biblioteconomía, un 15% en revistas de psicología de la educación, seguido de un 10% en educación y un 7% en literatura y teoría literaria.
Revisión de contenidos

En la segunda parte del artículo, hemos establecido los patrones o categorías compartidos por las investigaciones. Destacamos los siguientes:

1. Los contextos de la promoción lectora

Aunque tradicionalmente ha sido la escuela el lugar donde los niños han tenido sus primeros contactos con la lectura formal, los contextos que investigan estos estudios son más variados:
Destacamos el número creciente de trabajos desarrollados en servicios de pediatría cuyo objetivo es analizar las prácticas de lectura de los padres jóvenes con sus bebés.

2. Los sujetos de la promoción lectora

Las investigaciones se centran preferentemente en los niños y jóvenes:
En todos los con­textos, destacan el papel fundamental que el mediador o promotor de la lectura tiene en la consecución de los objetivos, por lo que encontramos estudios en los que los sujetos analizados son maestros (11%), bibliotecarios (5%) y las propias familias (3%).
3. La lectura en las primeras edades

Unos de los resultados que nos ha llamado más la atención es como las investigaciones demuestran la importancia de la alfabetización emergente y las habilidades que los niños adquieren hasta los 4 años.

Además, coinciden en la importancia de incluir estos programas en las unidades de pediatría para trabajar la salud física del bebé y su progreso intelectual a través de la lectura. Resumiendo:

Destacan que las intervenciones dirigidas a aumentar la cantidad de tiempo que los padres dedican a la lectura de forma interactiva con sus hijos dan resultados positivos.
Demuestran que los pediatras de atención primaria están bien posicionados para ofrecer programas de promoción de la lectura para los padres y niños en edad preescolar.
Recomiendan que los pediatras promuevan la alfabetización temprana, que informen y asesoren a los padres sobre la importancia de la lectura en voz alta para mejorar las relaciones entre padres e hijos, que aconsejen sobre los tipos de actividades de lectura compartida más adecuados y sobre la importancia de utilizar materiales de lectura de calidad.

Las conclusiones inciden en que las prácticas de lectura en el hogar están mediatizadas por los factores socioeconómicos de las familias y por el nivel de estudios de los progenitores. Además, advierte de que los hijos de familias con menos ingresos tienen mayores riesgos a la hora de desarrollar dificultades de aprendizaje y, por tanto, con la lectura

4. Lectura por placer y rendimiento escolar

Los artículos analizados destacan los beneficios que la lectura por placer tiene entre los más jóvenes, presentando una relación directa entre esta, la comprensión lectora, la ampliación de vocabulario y la velocidad lectora.

Las investigaciones recurren a las conclusiones de estudios como PISA, para determinar que la motivación y la lectura autónoma son de vital importancia en el proceso lector porque estimula su frecuencia y afecta a las habilidades de lectura. Destacamos:

El alumnado que disfruta más con la lectura tiene un rendimiento significativamente más alto.

5. La lectura en la red

La investigación sobre la lectura en la red aparece de forma significativa en los estudios publicados a partir de 2012. Entienden los medios sociales como un contexto emergente para su promoción.

Las principales conclusiones del análisis de los trabajos muestran cómo las herramientas virtuales utilizadas son cada vez más numerosas y cómo multiplican las actuaciones, rompen las barreras físicas y temporales entre lectores, desdibujan el papel del mediador y transforman o substituyen los contextos lectores tradicionales.

El éxito de muchas de estas plataformas, entendidas como epitextos virtuales públicos (Lluch y otros, 2015) radica en el hecho que:

Transforman la lectura en un constructo de conversaciones que permite el intercambio y la visibilidad.
Convierten el lector en prosumidor ya que lo invita a crear nuevos contenidos.
Crean una comunidad propiciando la socialización de la lectura.

Conclusiones

1. Las investigaciones publicadas hasta ahora son una aproximación que muestran un mapa de las nece­sidades apremiantes de este campo de trabajo: el primero y principal es establecer una terminología compartida que diferencie claramente los términos base.

Defendemos la definición de Álvarez-Zapata et alii (2009) de promoción de la lectura como un proyecto de intervención sociocul­tural que busca impulsar la reflexión, la revaloriza­ción, la transformación y la construcción de nuevos sentidos, idearios y prácticas lectoras, para así ge­nerar cambios en las personas, en sus contextos y en sus interacciones.

2. Hay mucho activismo y pocos datos e investigación, por lo que los trabajos se han centrado en proponer, diseñar o describir las acciones pero no en analizar las categorías de lo que se hace.

Entendemos que investigaciones como las realizadas por el equipo de Costa (2013 y 2015) sobre el Plan de Lectura de Portugal son un modelo que es necesario llevar a cabo y que muestra la necesidad de unir investigación y políticas públicas. Otro ejemplo más recientemente el estudio de Lluch et alii (2017) sobre el diseño del Plan Valenciano de Lectura.

3. Finalmente, destacamos la necesidad de ampliar el tipo de investigación sobre los resultados de las acciones de promoción de la lectura, para poder establecer un protocolo de trabajo fiable, amplio y verificado.

Muchas de las investigaciones se centran en aspectos diferentes, pero no llegan a profundizar en el objetivo de todas estas acciones: la creación de lectores.

Propuesta

Los equipos de investigación necesitamos que las instituciones ofrezcan datos claros, reales y precisos de las políticas públicas de promoción de la lectura que llevan a cabo. Un ejemplo de buenas prácticas son los informes presentados por la organización BookTrust del Reino Unido.

Este es el paso cualitativo que nos queda por hacer.

Fuente: “Qué, cómo y dónde se investiga la promoción de la lectura”. [En Línea]. Gemma LLuch. Disponible en: http://www.gemmalluch.com/esp/que-como-y-donde-se-investiga-la-promocion-de-la-lectura/. [Consulta: 22/01/2018]

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