“Un hombre gris y otros relatos”, de Maica Bermejo Miranda

El libro que hoy recomendamos presenta una serie de relatos bastante breves y muy intensos. Relatos que, con pocas palabras, nos cuentan todo lo necesario para que disfrutemos de una narración con presentación, nudo y desenlace que nos llenará plenamente.
Me ha agradado especialmente la fuerza de los personajes que pueblan el libro. Desde luego, si algún día Maica Bermejo se pusiera a escribir una novela -quizá haya empezado ya- el gran atractivo sería el de unos personajes que nos atrapan, que tienen mucho que decir y que nos llegan a lo más profundo del corazón.
El libro arranca con un relato magistral, el de “Melquías Melquíades” Ya solamente por leer esa primera historia merecería la pena comprar el libro. Un cuento que nos llena de ternura y nos hace ver que la felicidad está en esas pequeñas cosas que a unos pasan desapercibidas y a otros satisfacen y llenan de alegría. No depende tanto de lo que vivimos sino de cómo somos capaces de vivirlo. Esa, entiendo, es la gran moraleja de ese primer relato que por algo aparece en primer lugar.
Muchos de los relatos que podemos leer en el libro nos trasladan a una España que ya no existe. Existió hace treinta o cuarenta años y ahora está en nuestra memoria. Una memoria que la autora nos ayuda a desenterrar para revivir cómo era la vida sin teléfono móvil, por ejemplo. Algo que hoy parece absolutamente descabellado. Si lo pensamos fríamente, no hace tanto que vivíamos sin depender de cargadores, Wifi, 4G y todo lo demás. No lo necesitábamos porque no existía y éramos felices igual. Me da la sensación que ese es otro de los mensajes que nos quiere compartir Maica Bermejo.

En algún relato nos presenta a una Julieta enamorada de su Romeo en versión española en la que una niña bien se enamora de un jornalero contra viento y marea. Disfruta de su marido e hijas y mil veces que le pasara, mil veces habría tomado la misma decisión. Es el temperamento de la mujer española tan bien representado por Maica en “Isabel”

He subrayado algunos de los relatos pero no quiere decir que los haya mejores o peores. Simplemente, he presentado una pequeña muestra para que los lectores se hagan una idea de lo que ofrece el libro.

El prólogo de Francisco Illán servirá de guía y complemento a mi reseña. No dejen de leerlo porque explica mucho mejor que yo le prosa de la autora.
Formalmente, se trata de un libro ligero,

manejable que nos presenta relatos de una longitud que puede ser ideal, por ejemplo, para el viajero de autobús o metro ya que en un viaje puede leer uno o dos relatos dependiendo del trayecto. En una consulta de médico también se pueden leer uno o dos relatos si el tiempo de espera es razonable. En la cubierta, ese hombre gris que solamente rompe el gris con la corbata roja y una manzana verde que le tapa la cara. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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