“Cuentos de la Alhambra”, de Washington Irving

La evasión necesaria

Puede que sea la peor opción. Sin duda, no depende ni de mí ni de muchos de los lectores la solución de la cuestión que está acaparando telediarios, portadas y documentales tanto a nivel nacional como internacional.
Es imposible evadirse a todas horas, dar la espalda a problemas que, guste o no, están a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, es necesario respirar, es necesario buscar un resquicio de belleza y fantasía que nos ayude a escapar de todo. Con el libro que hoy recomendamos nuestros lectores tendrán tres vías de escape. La primera, la belleza; la segunda el tiempo; y la tercera –salvo para los que vivan en Granada- el espacio. Quizá hasta algún lector granadino pueda suponer, si no lo ha leído ya, pues es un libro de lectura casi obligada allí. Pueda suponer, decía, la oportunidad de conocer otra Alhambra. Una Alhambra habitada por bandoleros que sacan madera para calentarse de una de las construcciones más mágicas y maravillosas que tenemos.
Los cuentos nos traerán a otros habitantes de aquella maravilla que quizá no existieron nunca, como las tres hermanas enamoradas de los tres cautivos cristianos. Un amor imposible que nos hace ver lo duro de las fronteras, lo doloroso que es separar a personas por motivos religiosos o culturales y sin embargo, seguimos en el empeño.
O el peregrino del Amor, toda una vida de viajes, consultas a magos, astrólogos, nigromantes de todos los colores por ese gran Amor que le lleve a la felicidad. Tiene cierta similitud en su empeño estéril con Sísifo, esclavo de esa piedra que tiene que trasladar todos los días sin llegar nunca a concluir su labor.

También encontramos habitantes reales, datos históricos que nos informan de la superioridad cultural de los árabes en los tiempos de dominación. Datos de la prosperidad lograda entonces en temas hoy tan superados como la higiene, el comercio, las aguas, la arquitectura, la ebanistería. La Alhambra supuso un alarde de conocimientos y medios que en su día puede que pusieran al lugar a la vanguardia de muchas cosas.

En fin, en este libro van a encontrar historias amenas y misteriosas, unas veces; curiosas, otras, que entiendo muy necesarias dadas las circunstancias. Hay versión adaptada para niños que puede ofrecer una lectura paralela de padres e hijos.

Formalmente, se trata de una edición ilustrada que convierte al libro en una auténtica delicia de coleccionista. Una maravilla que tener en la estantería aunque solamente sea por la belleza de la edición. En la cubierta, nada menos que El Patio de los leones, habitado por majas con velo, mantilla, abanico… y majo con botas de montar, capa larga y bastón. Que los disfruten.

Adolfo Caparrós

 

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