“Mujeres que compran flores, de Vanessa Montfort

mujeres-que-compran-flores-de-vanessa-montfort<Qué extraño es también el amor. Y, desde luego, qué poco científico>

Al igual que pasa con el lenguaje de los abanicos, el de las flores es un idioma ancestral más propio de versos sueltos anclados en el Siglo XVIII que de enamorados de este loco, hiperbólico y a la vez rebajado siglo XXI.
Se trata de una novela muy actual y muy contemporánea a la vez, sobre mujeres pero no feminista, o sí, juzgue cada lector según su propio criterio.
Las protagonistas son valientes, unas; sacrificadas, otras; sensibles; sufridoras, sensuales…
Los hombres, egoístas, pusilánimes, sensuales, pragmáticos…
Cada cual tiene sus señas de identidad, sus problemas, sus motivaciones y sus propios viajes, porque esta novela es muy intertextual. Al fin y al cabo, hombre o mujer, a partir de ciertas edades, cualquiera se siente un poco náufrago en busca de un puerto en el que pisar tierra firme.

Igual, todos tenemos algo de Peter Pan. El deseo de volver a un mundo feliz que se antoja cada vez más necesario y lejano. Todos necesitamos a una Mery Poppins que nos ayude en esos procesos vitales que nos convierten en mariposa y que precisan de una guía superior que nos ayuden a afrontarlos.

Y todos necesitamos nuestro balancín de pensar, nuestros entornos positivos que nos ayuden a desenvolvernos en otros entornos negativos. Escenarios que pueden ser a la vez positivos y negativos, como la floristería del barrio de las letras elevada sobre un cementerio.

Hay un gran acierto en el libro, un personaje misterioso. Un lector que es la incógnita a despejar y que somos todos nosotros, todos los que buscamos refugio, enseñanza o evasión en el negro sobre blanco. Cada libro nos da una lección sobre la naturaleza humana, sobre cómo afrontan problemas y dudas personas que podrán existir o no. Al final, vidas que no vivimos y sí vivimos un poco que acompañan a la nuestra propia.

El marinero necesita una brújula; el escritor, también. Sea Cervantes, Lope, Quevedo, García Márquez, Homero o Apuleyo.
Al fin y al cabo ¿Quién no ha sido un poco un Ulises enamorado de Athenas con una Penélope que ha sacrificado todo a la espera? Pues a ellas les pasa lo mismo, la novela que hoy presentamos nos cuenta la historia de Penélope. Ha esperado con paciencia infinita a Ulises pero ¿Está realmente enamorada de él?

No he escrito una sola línea del lenguaje de las flores, ni pienso hacerlo, para eso está el libro, para leerlo y saborearlo página a página, para disfrutar de sus colores, sus calores, sus fríos y sus aromas.

En la cubierta, una mujer  vestida de naranja de pies a cabeza, de espaldas está parada ante un vergel que es Paraíso multicolor, Muro de las Lamentaciones y, sin duda, refugio de personas sensibles a la belleza. Que la disfruten.
Adolfo Caparrós

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