La Biblioteca, “catalizadora” de la innovación en la enseñanza y el aprendizaje universitario

library-2La educación es la clave para el progreso económico y social, y los gobiernos de todo el mundo están buscando mejorar sus sistemas educativos. El futuro de la educación en el siglo XXI no debería basarse en incrementar el número de estudiantes, sino en mejorar la calidad, la diversidad y la pertinencia de la oferta educativa. Las universidades están reconsiderando sus políticas institucionales y cómo innovar las prácticas de enseñanza y aprendizaje en la educación superior. Hay una necesidad “latente” de comprender cómo organizar mejor los contextos de aprendizaje. Esto requiere un poco de creatividad –básica en un proceso de innovación– y disponer de una estrategia definida, pero también es necesaria la implicación transversal de todas las unidades o departamentos universitarios.

Las bibliotecas universitarias son una pieza clave de todo este engranaje de cambio, más concretamente son “catalizadoras” de la innovación en la enseñanza y el aprendizaje, en el sentido que favorecen la transformación de la educación superior.

A continuación, presentamos tres informes internacionales recientes que tratan sobre innovación en la enseñanza y el aprendizaje. Por una parte, describiremos quiénes han sido los responsables, y cuáles los objetivos y los principales resultados obtenidos. Por otra parte, sintetizaremos los puntos más destacados donde se mencionan –explícita o implícitamente– las bibliotecas, dado nuestro especial interés y el de los lectores del Blok de BiD por esta temática.

El primer informe (Sursock et al, 2015) es de la European University Association (EUA) y recoge cómo 451 instituciones universitarias, de 46 países del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), perciben la evolución en la enseñanza y el aprendizaje a través de sus respuestas a la encuesta Trends 2015. El estudio, séptimo de una serie de informes publicados por la EUA, toma como punto de partida los últimos resultados obtenidos en 2010. Los objetivos de esta nueva edición son conocer en qué medida el aprendizaje y la enseñanza son una prioridad institucional y cuán extendido está en Europa el modelo del aprendizaje centrado en el estudiante. Por lo que respecta a los cambios identificados, destacan el amplio desarrollo de las TIC, la creciente importancia estratégica de la internacionalización y la atención al posicionamiento dentro de los rankings institucionales.

A mi juicio, el valor principal de este informe es la visión global que proporciona sobre el aprendizaje y la enseñanza en Europa, vinculada también a los diferentes desarrollos institucionales. Desde esta perspectiva, los capítulos más interesantes serían el cuarto (dedicado a la docencia y al aprendizaje en Europa) y el quinto (sobre las universidades de la próxima década). También merece la pena echar una ojeada a la encuesta, disponible en el anexo, que incluye tres preguntas sobre la Biblioteca:

¿El desarrollo de las bibliotecas ha sido uno de los temas abordados en su institución? (pregunta 17).
¿Su institución obtiene retroalimentación del estudiante o evaluaciones en el entorno general de aprendizaje (p.ej. aulas, bibliotecas)? (pregunta 31).
¿Cuál de las siguientes tecnologías de la información, sistemas o herramientas –como el acceso a la biblioteca en línea– ofrece su institución a sus estudiantes? (pregunta 42).
Los principales resultados obtenidos por lo que se refiere al papel de las bibliotecas en la enseñanza y el aprendizaje en Europa se fundamentan en tres aspectos clave: las tecnologías de la información, la financiación y la mejora del entorno de aprendizaje.

Las TIC son una importante prioridad institucional que afecta todos los aspectos de las universidades, incluyendo el aprendizaje y la enseñanza, la investigación, las bibliotecas y los servicios de apoyo al estudiante. Los avances tecnológicos también conducen a cambios en las estructuras organizativas, e incluyen la forma de vincular las bibliotecas (digitales) con los centros para el aprendizaje en relación con el seguimiento de los estudiantes y los graduados, y la analítica de aprendizaje. Por otra parte, las dificultades de financiación y la premisa –presente en muchas instituciones universitarias– de “hacer más con menos” llevan a la introducción de medidas de eficiencia, como servicios de uso compartido como las bibliotecas. Finalmente, los cambios en el entorno de aprendizaje pasan por la mejora de las bibliotecas y la inversión en infraestructura.

Un último apunte que, antes de pasar al siguiente informe, merece la pena comentar es cómo las “universidades de la próxima década” se centrarán en el aprendizaje a lo largo de la vida (lifelong learning), el aprendizaje centrado en el estudiante (student-centered learning) y el desarrollo de la gestión y análisis de datos. En este panorama del futuro, las bibliotecas también tienen un papel protagonista, dado que sus servicios de apoyo al aprendizaje van en esta línea de ayudar a los estudiantes a aprender a aprender (learn to learn) y también a desarrollar competencias transversales, esenciales para el aprendizaje autónomo, tanto dentro de la universidad como a lo largo de la vida. Respecto a la gestión y análisis de datos, las bibliotecas se convierten, cada vez más, en un agente más dentro de este proceso.

El segundo informe (Sharples, 2015), realizado por el Institute of Educational Technology de la Open University del Reino Unido, explora nuevas formas de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación para un mundo interactivo, para guiar a los profesores y los responsables de las políticas en materia de innovación productiva. Propone diez áreas de innovación que, actualmente, ya están en marcha y que están teniendo un efecto creciente en la educación: aprendizaje cruzado (crossover learning); aprendizaje a través de la argumentación (learning through argumentation); aprendizaje incidental (incidental learning), aprendizaje basado en el contexto (context-based learning); pensamiento computacional (computacional thinking); aprendizaje incorporado (emboding learning); aprender haciendo ciencia con control remoto de laboratorios (learning by doing science with remote labs); enseñanza adaptativa (adaptive teaching); analítica de las emociones (analytics of emotions) y evaluación furtiva o sigilosa (stealth assessment).

A pesar de que las bibliotecas no aparecen explícitamente mencionadas en este informe (por cuyo motivo, los lectores me permitirán una pequeña crítica “constructiva”), sí se tratan cuestiones directamente relacionadas con sus áreas de experiencia; como la búsqueda de información especializada y la gestión de recursos de conocimiento.

De las áreas de innovación enumeradas anteriormente, existirían varias donde la Biblioteca puede incidir y trabajar conjuntamente con el profesorado, tecnólogos y diseñadores educativos con el fin de afianzarlas. Por ejemplo, puede proveer de un entorno “alternativo”, fuera del aula (“aprendizaje cruzado”), propicio para que el estudiante busque información nueva e interaccione con otras opiniones y recursos que le permitan crear su propio contexto de aprendizaje (“aprendizaje basado en el contexto”). La Biblioteca también proporciona otros recursos de conocimiento, flexibles y adaptables a los diferentes itinerarios de estudio y las particularidades de cada estudiante (“enseñanza adaptativa”). Estos recursos de aprendizaje pueden ser básicos (libros-manual, materiales didácticos, etc.) o complementarios (artículos, videotutoriales, simulaciones, etc.) y resultan una fuente potencial de ventaja competitiva y de valor añadido dentro de la docencia de las asignaturas.

El tercer estudio (Orr, Rimini & Van Damme, 2015) publicado por la OECD Centre for Educational Research and Innovation (CERI) trata del impacto de los recursos educativos abiertos (Open Educational Resources, OER) en los sistemas educativos y cómo han resultado un elemento omnipresente de la política educativa. Este informe pretende poner de relieve el estado de desarrollo de los OER, así como demostrar que pueden ser una herramienta relevante para la innovación en la enseñanza y el aprendizaje.

Algunas de las iniciativas de apoyo a los OER mencionados en este estudio son la Digital New Zeland, dirigida por la Biblioteca Nacional de Nueva Zelanda y donde colaboran 160 socios, para facilitar el acceso y la visibilidad de los contenidos digitales –algunos con licencias Creative Commons– y el repositorio británico de recursos educativos de Educación Superior Jorum. En este último se llevó a cabo una encuesta entre sus usuarios (profesorado y bibliotecarios) que da a conocer el papel de las bibliotecas y centros de apoyo como difusores internos de información y asesores en e-learning a sus respectivas instituciones educativas dentro de la educación superior británica.

Algunas breves conclusiones-resumen de los tres informes internacionales reseñados serían que las bibliotecas son vistas como una oportunidad para mejorar la enseñanza y el aprendizaje y también como agentes importantes para fomentar el uso y la adaptación de recursos de conocimiento; proveyendo los recursos de aprendizaje disponibles en sus colecciones y proporcionando acceso a contenidos digitales abiertos. Por todo ello, las bibliotecas universitarias son catalizadoras, en tanto que favorecen la transformación de las instituciones universitarias en las universidades del futuro.

Dentro del contexto bibliotecario catalán, existen líneas de trabajo que remarcan algunos de los puntos planteados en estos informes. Por una parte, y tal y como se presentó en las últimas Jornades Catalanes d’Informació i Documentació2, celebradas el pasado mes de marzo, algunas bibliotecas universitarias (p.ej. la UOC y el CRAI-UB) están dando servicios de apoyo a la docencia y el aprendizaje, adaptando sus recursos de conocimiento a las necesidades de docentes y estudiantes para crear un contexto de aprendizaje a medida. Por otra parte, dentro del paraguas de la CRUE y REBIUN y avaladas también por el informe europeo DIGCOMP3, la mayoría de las bibliotecas catalanas ofrece formaciones en competencias informáticas y informacionales (CI2) con el objetivo de capacitar profesionalmente, y a lo largo de la vida, a los graduados. Algunas (p.ej. la UPF4) han conseguido inserir esta formación dentro de los planes de estudios adaptados al EEES. Las CI2 son un tema de actualidad, prueba de ello es el taller para la elaboración de un MOOC (massive online open course) sobre competencias informacionales que, próximamente, se prevé realizar dentro del marco de las XIV Jornadas CRAI5.

Fuente: Santos-Hermosa, Gema, “La Biblioteca, “catalizadora” de la innovación en la enseñanza y el aprendizaje universitario”. [En Línea]. Blok de bid. Disponible en: http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/la-biblioteca-catalizadora-de-la-innovacion-en-la-ensenanza-y-el-aprendizaje-universitario. [Consulta: 02/12/2016]

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