III Certamen Ángeles Palazón, Varios autores

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Este tercer certamen Ángeles Palazón ha tenido como hilo conductor La Navidad. En concreto, esa Navidad de 1914 vivida en las trincheras en la que los ejércitos en liza iniciaron una huelga sin precedentes en la que se olvidaron de las armas y se pusieron a cantar villancicos, enterrar a los caídos y jugar al fútbol.
Decimos sin precedentes y podríamos decir también sin descendencia. Fue algo tan insólito que no se había dado nunca y que tampoco ha vuelto a ocurrir que uno sepa.
Cada voz, se recrea en cuentos que hacen hincapié en alguna cuestión relevante.
Ariel Martínez Malpica, por ejemplo, en “El hombre de la barba blanca” se centra en los aspectos más fantásticos del relato, con la irrupción de un Papá Noël vestido de verde que es quien hace ver a los soldados que La Navidad merece un respeto y ser celebrada con dignidad, aunque sea en un campo de batalla.

 

Federico Esteban Vidotto, en “Milagros de guerra” nos hace ver el lado más deshumanizador de la guerra. Cómo los soldados van perdiendo de vista la memoria de sus familias, de sus mujeres, de sus hijos. No porque no los quieran o porque no se acuerden de ellos, sino porque la exigencia de concentración es tan alta que no se puede desviar la atención ni un segundo.

Hay en este cuento una reflexión demoledora en la que se plantea una lucha sin cuartel por algo que no se sabe muy bien qué es, para sacar adelante a unos mandatarios que celebran las fiestas rodeados de confort mientras el soldado en la trinchera no es capaz de recordar con precisión los rasgos del rostro de su esposa.

En “Navidad en el frente bélico”, de Alfonso Rebollo García, encontramos una narración muy bien documentada de los hechos, de cómo fueron los alemanes quienes salieron de sus trincheras a pecho descubierto y con banderas blancas para ofrecer la posibilidad de una tregua incondicional que permitiera celebrar la Nochebuena.
Todos los relatos son tremendamente emocionantes y estremecedores si el lector es capaz de adentrarse en cada relato y aproximar su corazón a las circunstancias que se están narrando.

El último cuento, “Los árboles azules”, de María Jesús Benedicte Arnáiz nos traslada a la actualidad. A un terrorismo incomprensible que lleva a una buena persona, a un chico entrañable y amigo de sus amigos a cometer un acto terrorista a sangre fría que deja tan helados a las víctimas como a esos amigos que siempre habían tomado al extraño chico que pintaba árboles azules como una excelente persona. ¿Cuál es la realidad? ¿La del chico entrañable que pintaba árboles azules o la del monstruo que dispara su pistola contra una mujer y su hija?

Formalmente, estamos ante un libro ligero, de relatos amenos y breves que nos llevan una y otra vez al mismo escenario, a los mismos acontecimientos, pero vistos desde diferentes perspectivas, desde distintos ojos y formas de pensar. Una idea que sin duda va a enriquecer a quien lo lea en el sentido de poder ver la misma realidad desde distintos ángulos. Preside la cubierta una foto de época en blanco y negro que enlaza de lleno con los relatos del interior.

Que los disfruten.

Adolfo Caparrós

 

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