Uso de libros electrónicos en bibliotecas universitarias 2016

image_ebookusage_academiclibraries_2016Después de cuatro años de estudios sobre el uso de libros electrónicos en entornos académicos, Library Journal publica el estudio relativo al año 2016 para analizar los cambios que se han producido en los últimos meses. Para ello se hizo una encuesta nacional a la que respondieron 346 bibliotecarios universitarios.

En el ámbito universitario, con la información recabada por este estudio, los libros impresos aún son el material preferido por los estudiantes de enseñanza superior para la mayoría de los tipos de contenido. Aunque el número medio de libros electrónicos disponibles ha crecido un 33% desde 2012, los usuarios todavía tienen acceso a aproximadamente 2½ veces más volúmenes de libros impresión que de libros electrónicos en los campus universitarios. El informe presenta datos de universidades públicas y privadas de estados Unidos.

En 2016 la media de libros electrónicos por biblioteca universitaria en Estados Unidos es de 47.183 volúmenes. El 48% de los libros adquiridos se han comprado de manera individual, mientras que el 52% se han adquirido mediante consorcios. Lo que pone en evidencia que la compra consorciada se está consolidando como modelo de adquisición.

Por categorías y disciplinas, el volumen de títulos más importante es el relativo a obras de referencia, que son ofertadas por el 92% de las bibliotecas universitarias, en segundo lugar, tendríamos las monografías del curso que son ofertadas por el 87% de todas las bibliotecas de campus. Estos últimos son también los libros electrónicos más demandados. Y curiosamente la tercera categoría en cuanto a la cantidad de libros ofertados es la de obras de ficción. En cuanto al uso de libros por áreas temáticas encontramos estas cinco disciplinas: Economía y Empresa (48%), Enfermería (44%), psicología (43%), Historia (38%) y Educación (37%)

Respecto a los factores que impulsan la compra de libros en formato digital, el 82% de los bibliotecarios respondieron que se debe a peticiones por parte de los docentes, el 79% dijo que, debido al precio, y un 76% debido a exigencias del currículo o plan de estudios.

El ordenador portátil es el principal dispositivo usado para leer libros electrónicos en un 59% de los casos, las tabletas y teléfonos inteligentes fueron seleccionadas sólo por un 4%, y casi una tercera parte de los que respondieron dijeron que no saben que dispositivo utilizar para leer las colecciones digitales que posee su biblioteca.

Prácticamente todos los bibliotecarios académicos realizan actividades de promoción de sus colecciones de libros electrónicos de alguna manera. Ocho de cada diez dicen que hablan específicamente de libros electrónicos durante las sesiones de alfabetización impartidas por la biblioteca, y el 75% confían en el “boca a boca” para promover las colecciones de libros electrónicos. Otro 69% usan guías temáticas (LibGuides) para promocionar los libros digitales.

Los modelos de adquisición de libros electrónicos han sido un punto de discusión para los bibliotecarios desde la llegada de los libros electrónicos a sus instituciones. Estos modelos han estado en constante evolución para satisfacer mejor las necesidades y los presupuestos de las bibliotecas, pero hasta ahora parece que no hay ninguna solución definitiva en cuanto a disponer de un modelo único de adquisición, y las bibliotecas siguen utilizando una amplia variedad de modelos. “Suscripción” y “acceso a perpetuidad” son los dos más comunes en bibliotecas universitarias estadounidenses.

MODELOS DE ADQUISICIÓN DE EBOOKS EN BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS

Suscripción 79%
Acceso perpetuo \ compra título a título 75%
Demanda orientada por el usuario (PDA)  49%
Compra anticipada con tarifa de mantenimiento 34%
Demanda \ adquisición con préstamo a corto plazo 18%
Planes de aprobación de libros electrónicos 11%
Plan combinado de aprobación de libros electrónicos e impresos 10%
Otros 4%

En cuanto al modelo preferido por los bibliotecarios, no hay un consenso claro, pero el primer modelo que aparece en su lista de preferencias es el de acceso a perpetuidad o compra título a título elegido por el 39%. y en segundo lugar la suscripción y el modelo PDA (Demanda orientada por el usuario”. El resto de modelos son mucho menos populares.

Ni a los bibliotecarios ni a los usuarios de la biblioteca les gusta el modelo de acceso de un sólo libro por usuario, argumentando que puede ser frustrante para aquellos títulos de mayor demanda. En general prefieren el acceso simultáneo, ya el 55% de las colecciones de libros electrónicos de las bibliotecas universitarias permiten el acceso simultáneo. Un tercio (34%) permiten el acceso exclusivamente a un solo usuario.

En cuanto al acceso a la colección de libros electrónicos, la mayoría (74%) de las bibliotecas universitarias dicen que los usuarios acceden a los libros electrónicos a través de su catálogo, mientras que el 53% usa un servicio de descubrimiento y el 46% usa LibGuides o algún otro servicio de intercambio. De las bibliotecas que utilizan un servicio de descubrimiento, el 56% dice que el uso de libros electrónicos ha aumentado.

El seguimiento del uso de libros electrónicos es una forma esencial para garantizar que los recursos se distribuyen correctamente, el problema principal radica en que no hay un sistema normalizado de recopilación de estadísticas de uso de libros electrónicos. Sólo el 23% de las bibliotecas universitarias utilizan un único método para el seguimiento del uso. El método principal es “número total de recuperaciones de texto” (usado por 53%), seguido de “número de descargas / checkouts” (48%), “número de sesiones iniciadas” (38%) y “número de páginas vistas” (35%). Muy pocos encuestados pudieron concretar datos fiables de la circulación de libros electrónicos, y los que lo hicieron basaron sus cifras en tantas variables diferentes que era imposible sacar conclusiones significativas de ellas. Sin embargo, en aquellas bibliotecas que disponen de datos la circulación de libros electrónicos y el uso continúa creciendo, con un aumento de casi el 10% en la circulación.

Tal como afirman los bibliotecarios, la mayor barrera para el uso de libros electrónicos es que “los usuarios prefieren aún el formato impreso”, seleccionados por el 60% de los encuestados, frente al 50% en 2012, y hasta el 40% en la primera encuesta realizada en 2010. “El desconocimiento de la disponibilidad de libros electrónicos” fue seleccionado por el 56% de los encuestados (frente al 52% en 2012), y “la dificultad para leer en pantalla o en línea” se redujo cuatro puntos porcentuales con un 41%. “Las limitaciones del formato” fue la respuesta de un 40% de los encuestados en 2016.

En una nueva pregunta, sólo el 16% de los encuestados de este año informan que la demanda de libros electrónicos de la biblioteca es alta. El resto se divide, con el 40% de las bibliotecas universitarias que dicen que la demanda de libros electrónicos es baja, y otro 39% que dice que la demanda de libros electrónicos es similar a la de otros formatos. En otras palabras, no hay ni una preferencia ni un rechazo especial por los libros electrónicos; Son simplemente un recurso que se prefiere para algunos tipos de contenido y no para otros.

En el año académico 2015-2016, las bibliotecas universitarias gastaron un promedio de 62,904$ (mediana 19,357 $) en libros electrónicos, en comparación con el año académico 2011-2012, en el cual las bibliotecas gastaron un promedio de 67.400 dólares (mediana 16.600$) en libros electrónicos. En una base media, el gasto ha bajado, pero en una base mediana ha subido. Esencialmente, el gasto en libros electrónicos creció modestamente.

En lo relativo a proveedores de ebooks en bibliotecas universitarias. El 82% por ciento de las bibliotecas obtienen sus libros electrónicos a través de EBSCOhost (un 38% también compran a través de YBP, ahora propiedad de EBSCO). 59% por ciento adquieren libros electrónicos a través de Gale y otro 58% a través de ProQuest Ebook Central (anteriormente Ebrary y EBL). En cuanto al vendedor de libros electrónicos preferido EBSCOhost recibió la respuesta más significativa (22%) seguido por ProQuest Ebook Central (19%). Las características más destacadas del libro electrónico que los bibliotecarios universitarios consideran al tomar decisiones de selección son, y por este orden, que tengan capacidades para guardar, compartir y descargar contenidos por parte del usuario, que dispongan de URLs persistentes, que estén optimizados para dispositivos móviles, y que estén disponibles en formato PDF. Estas características fueron citadas como importantes o muy importantes por más del 90% de los encuestados.

Lo más destacado de la encuesta de este año es que “los estudiantes prefieren el formato impreso”, pero la pregunta es, ¿por qué lo prefieren y para qué tipo de materiales? En general esta preferencia tiene que ver con la poca disponibilidad de tiempo o paciencia para resolver los problemas de usabilidad básica de los materiales de investigación y los problemas añadidos de los sistemas DRM, así como otras limitaciones en el acceso y uso de libros electrónicos. Para ellos el formato impreso no conlleva estos problemas adicionales

Por ello los vendedores necesitan entender cómo estudiantes e investigadores usan los materiales de investigación en comparación con la simple lectura de una novela de ficción. En cuanto a la biblioteca todo esto presenta importantes desafíos que pueden tener efectos positivos y negativos sobre la capacidad de ofrecer y apoyar enseñanzas formativas con libros electrónicos, dispositivos, y sus capacidades de uso.

Vale la pena tener en cuenta alguna de las mejores prácticas como la iniciativa “Charlotte “desarrollada por la Universidad de Carolina del Norte. La iniciativa  busca formas de integrar los libros electrónicos en las bibliotecas universitarias sin cambiar el papel que desempeñan estas bibliotecas en la vida académica. La iniciativa se basa en tres principios rectores:

[P] Adquisición permanente de eBooks lo que requiere de una licencia que tenga en cuenta estos tres términos:

Provisión de acceso irrevocable perpetuo y derechos de archivo.
Permiso para usuarios simultáneos ilimitados.
Libertad de cualquier Gestión de Derechos Digitales (DRM), incluyendo el uso de formatos propietarios, acceso restringido al contenido, o tiempo de acceso limitado

Estas tres cuestiones impiden la mayor aceptación de los libros electrónicos, especialmente cuando frustran la capacidad de los estudiantes e investigadores para utilizar la biblioteca como la herramienta de investigación para la que fue diseñada

Fuente. “Uso de libros electrónicos en bibliotecas universitarias 2016”. [En Línea]Universo Abierto. Disponible en. https://universoabierto.org/2016/11/03/uso-de-libros-electronicos-en-bibliotecas-universitarias-2016/. [Consulta: 03/11/2016]

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