Lectura en la nube como red social literaria

99047_1La Biblioteca Pública de Burgos posee 4.251 libros electrónicos disponibles para todos los lectores

Las redes sociales (RRSS) han incidido en la cotidianidad del ser humano de tal forma, que hasta han trastocado la rutina o los soportes habituales de lectura. Esta transformación de la actividad de leer es una transmutación más, que día a día se realiza en los distintos hábitos que siempre ha poseído el hombre y que ahora se adaptan al mundo 2.0 o mejor dicho, que encuentran su símil virtual. Este avance tecnológico contrasta con la Feria del Libro que vive Burgos hasta el próximo 7 de junio, donde los libreros son optimistas, y aunque las ventas del libro físico hayan caído, confían en la convivencia del formato digital con el tradicional.

La lectura en la nube hace alusión a una especie de actividad social, como afirma el profesor de la Universidad de Salamanca, José Antonio Cordón, «la lectura social se desarrolla en entornos virtuales (una plataforma web o un software específico) en donde el libro y la lectura propician la formación de una comunidad y alguna forma de intercambio». Este último se genera gracias al acceso desde un dispositivo al libro electrónico, donde el individuo hace anotaciones y, a tiempo real o cuando lo deseen, otros lectores pueden verlas, comentarlas, y en definitiva, se produce una conversación virtual.

Bajo este contexto, las bibliotecas tienen un importante papel de mediación, ya que favorecen la creación de estos clubs de lectura en la nube, a la par que continúan con la actividad de prestar libros físicos. Sin embargo, negar que el futuro es el ámbito digital, es impedir la modernización de estos centros para que se habitúen a las necesidades lectoras que demanda la sociedad. Por ello, «las bibliotecas deben adquirir un papel dinamizador, en el que deben profundizar en las conversaciones a través de las tramas», comenta Florencia Corrionero, subdirectora del Centro de Desarrollo Sociocultural en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en Salamanca, una de las instituciones castellanas que más recorrido poseen en este ámbito. Y es que aunque su sede resida en el humilde rincón de Peñaranda de Bracamonte, lo cierto es que las RRSS le han servido de altavoz, adquiriendo una amplia presencia a nivel nacional e internacional. Tanto es así, que recientemente estuvieron invitados al V Congreso iRedes, donde la fundación impartió uno de los talleres, en los que se abordó las ideas claves de un club de lectura en la nube, así como las plataformas adecuadas para espacios de lectura, los agentes que intervienen, etc.

Así pues, como afirma Corrionero, «el futuro de las bibliotecas pasa por la lectura digital con todo lo que ello conlleva: préstamo digital, lectura social, renovación de las colecciones y de los espacios bibliotecarios, autopublicación, etc.; en realidad, hay que hablar de un nuevo modelo de biblioteca». La realidad es que el lector está encontrando sus lecturas en otros espacios y con la comodidad de hacer un simple clic.

En Burgos, existen 4.251 títulos electrónicos, divididos entre libros electrónicos dentro de los dispositivos de lectura, digitalizaciones o presentes en la plataforma de la biblioteca. No obstante, el pasado año, la biblioteca únicamente prestó 242 dispositivos de lectura, en los que se hallan 50 títulos distintos, frente a los más de doscientos mil libros físicos prestadas de forma tradicional.

En el caso de Castilla y León, las cifras aumentan ligeramente, estableciéndose, en total, 9.530 préstamos online y alrededor de 1.777 usuarios activos en las plataformas bibliotecarias de la comunidad. Siendo la Antigua luz de John Banville, Dime quien soy de Julia Navarro y El guardián invisible de Dolores Redondo, los tres libros más leídos de forma online.

Estos datos demuestran que no es el fin del libro tradicional, ni mucho menos. «Se trata más del comienzo de un estado permanente de tránsito entre la lectura en papel y la lectura electrónica. La mayoría ya somos lectores en tránsito permanente, unos más escorados hacia el papel, otros más hacia lo digital. El papel convive y convivirá con los libros electrónicos, el peso de cada uno de estos formatos dependerá de cómo nos posicionemos todos, y cuando decimos todos, somos todos: bibliotecarios, lectores, editores, tecnólogos, instituciones, etc.», narra Antonia Moreno Mulas, social media de la fundación y redactora en el portal online BiblogTecarios, famoso por la publicación de temas relacionados con el mundo de la Información y la Documentación.

La lectura en la nube ha propiciado también la proliferación de autores noveles. En este momento esta crisis del papel que vive el siglo XXI son pocas las editoriales que se atreven a invertir en nuevos nombres y prefieren seguir apostando por autores ya consagrados con una larga trayectoria literaria, que saben que les van a aportar beneficios. Mas, este tipo de plataformas o iniciativas dan pie a que un apasionado, por ejemplo, de la ciencia ficción pueda publicar sus relatos y ser leídos por cientos de personas, gracias a las RRSS. Lo que permite que existan autores que están fueran de los circuitos tradicionales y que consigan publicar y vender a través de la red.

«Las RRSS potencian la lectura social porque facilitan el intercambio de opiniones, citas o fragmentos de obras, anotaciones, etc., incluso propician la relación entre los autores y sus lectores. En ellas se están dando fenómenos tales como los blogueros especializados o los booktubers; en su mayoría son jóvenes apasionados de la lectura que hablan en las RRSS de autores o de obras y que de alguna manera ponen de moda la lectura», confirma Moreno sobre cómo las RRSS no han solo cambiado el sistema de lectura de la sociedad, sino que incluso ha incentivado su apuesta por descubrir nuevos títulos.

En el caso de las bibliotecas, estas deben adaptarse a los tiempos e «iniciar acciones hasta ahora consideradas poco ortodoxas y hasta ‘sacrílegas’ como vaciar algunas estanterías, cambiar el acceso por la propiedad de los libros, rescatar libros olvidados (que no se prestan) e intervenirlos estéticamente para crear obras de arte con ellos, o hackear la lectura a través de las impresoras 3D», plantea Corrionero sobre el deber de estas instituciones de erigirse como fomentadoras del cambio de lectura que ya se está ejecutando.

Fuente: “Lectura en la nube como red social literaria”. [En Línea]. El correo de Burgos. Cultura. Disponible en: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/cultura/lectura-nube-red-social-literaria_99047.html. [Consulta: 27/09/2016]

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