El valor de la biblioteca para la investigación

BibliotecarioLa revolución digital ha cambiado la relación entre las bibliotecas y los investigadores. Muchos de ellos, especialmente en ciencias experimentales, ya no visitan físicamente la biblioteca y se da la paradoja de que cuanto mayor es el esfuerzo por facilitar el acceso a la información digital, más invisibles se vuelven los servicios bibliotecarios a ojos de los usuarios.

El informe encargado por Research Information Network (RIN) y Research Libraries UK (RLUK) que reseñamos analiza el valor de la biblioteca para los investigadores universitarios en el Reino Unido. Metodológicamente, el estudio tiene una doble base: una parte cuantitativa que intenta correlacionar las características de 67 bibliotecas universitarias británicas con los resultados de investigación de las universidades de las que dependen —una estrategia que se reveló poco efectiva dada la escasez de datos disponibles— y un análisis cualitativo de una serie de entrevistas a investigadores y bibliotecarios de 9 de estas universidades. Como resultado del trabajo, los autores sintetizan en un decálogo la contribución de la biblioteca a la actividad investigadora de la universidad:

Las bibliotecas ayudan a las universidades a captar y retener a los mejores investigadores: en un contexto en el que las universidades compiten por atraer a los mejores investigadores, el prestigio de la institución es un factor clave. Y la biblioteca contribuye —a través de sus fondos y de sus edificios— a incrementar este prestigio. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto que a menudo los investigadores consideran que la biblioteca no gestiona adecuadamente sus colecciones de investigación, ya sea porque no están bien catalogadas, ya sea porque se ubican en espacios poco adecuados.

Las bibliotecas ayudan a los investigadores a obtener recursos: muchas de las bibliotecas analizadas ofrecen apoyo a los investigadores en la elaboración de propuestas de proyectos realizando revisiones bibliográficas, verificando los datos aportados en las propuestas, asesorando en la gestión de los datos recogidos en la investigación, etc. Sin embargo, estos servicios acostumbran a ofrecerse en respuesta a peticiones de los investigadores sin una actitud proactiva que sería necesario desarrollar.

Las bibliotecas promocionan la explotación de nuevas tecnologías y de nuevos modelos de comunicación científica: las bibliotecas forman a los investigadores en el uso de herramientas para mantenerse al día, les muestran el funcionamiento de nuevos dispositivos, les asesoran en el uso de las redes sociales para la investigación, les orientan en cuestiones de propiedad intelectual, les ayudan a gestionar referencias bibliográficas, etc.

Los repositorios incrementan la visibilidad de la institución: en muchas universidades el catalizador que ha activado una nueva orientación en la biblioteca hacia la consecución de los objetivos institucionales en el ámbito de la investigación ha sido la gestión del repositorio institucional. La mayor parte de los gestores universitarios perciben la puesta en marcha y el mantenimiento de los repositorios, que acostumbran a estar en manos de la biblioteca, como un éxito y son conscientes de que se ha convertido en una infraestructura básica para la institución. Este hecho ha incrementado la visibilidad y el prestigio de la biblioteca dentro de la universidad. Además, la biblioteca no sólo contribuye a llenar el repositorio de contenidos, sino que forma a los investigadores en la comprensión de las políticas de las instituciones que financian la investigación y les hace conscientes de sus obligaciones en lo que hace al acceso abierto a los resultados de la investigación.

Las bibliotecas contribuyen a las iniciativas institucionales: la biblioteca colabora para una mejor gestión de la información relacionada con los proyectos de investigación, forma a los investigadores predoctorales en alfabetización informacional, ayuda a la universidad a interpretar y exponer sus resultados de investigación en procesos de evaluación externos, guía a los autores para maximizar el impacto y visibilidad de sus publicaciones, etc.

Los bibliotecarios especializados trabajan en colaboración con los investigadores: cada vez más abandonan su papel exclusivo de gestores de la colección para convertirse en asesores incrustados en los departamentos donde ofrecen asesoramiento en la revisión de bibliografía, en la preparación de manuscritos o en la formación en búsqueda de información.

La conexión con los investigadores realza el valor de los servicios bibliotecarios: la mayor parte de las bibliotecas intenta obtener retroalimentación de los investigadores para adaptar sus productos y servicios y reducir la brecha que ha provocado la generalización del acceso en línea a la información. Cuando la biblioteca se impregna de esta cultura de servicio, el esfuerzo es reconocido por los investigadores y los gestores universitarios.

Las bibliotecas dedican espacios a los investigadores: algunas bibliotecas dedican espacios diferenciados a los investigadores que lo necesitan, ya sea porque carecen de otro lugar donde trabajar (por ejemplo, los becarios predoctorales) ya sea porque trabajan con materiales que no pueden salir de la biblioteca.

El acceso inmediato a contenidos de calidad es clave para la investigación: de hecho, este es el valor principal que los investigadores asignan a la biblioteca. Y en tiempos de estrecheces económicas las bibliotecas tienen que innovar para ofrecer mejores servicios con menos recursos —revisando los niveles de uso de las suscripciones electrónicas, usando servicios de suministro de documentos para algunos nichos muy especializados, explotando las opciones de acceso abierto, etc.

Las bibliotecas son la manifestación física de los valores de la universidad: quizá la más profunda, pero a la vez la más escurridiza, de las contribuciones de la biblioteca es ofrecer una manifestación física de los valores de creación, preservación y transmisión del conocimiento que representa la universidad.

Pero el valor de la biblioteca universitaria no acaba en su papel de apoyo a la investigación. Según nos avanzan los autores del texto, el grupo CIBER está trabajando en otro informe complementario a éste que abordará el análisis del valor de la biblioteca para la formación.

Fuente: Borrego, Ángel, “El valor de la biblioteca para la investigación”. [En Línea]. http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/el-valor-de-la-biblioteca-para-la-investigaci%C3%B3n. [Consulta: 15/04/2016]

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