Teresa, la mujer, de Helena Cosano

Teresa, la mujer, de Helena CosanoLa Santa actualizada

Una de las grandes aportaciones del libro que hoy reseñamos es la de saber los motivos de las muchas enemistades que sufrió Santa Teresa de Jesús durante su vida.
¿Cómo una Santa pudo tener tantos enemigos? En la novela de hoy, muy bien documentada en las propias “Memorias” de ella, que se citan expresamente, descubriremos abundantes circunstancias.

La primera que, ya desde niña, Teresa de Jesús tenía un único objetivo, subir al cielo por la vía rápida. Es más, me da la sensación de que esa obsesión por llegar al cielo cuanto antes venía marcada por la educación de la época, que hacía énfasis en el pecado. Así, cuanto antes pasaran a la zona árabe su hermano y ella para sufrir un martirio seguro, antes llegarían al cielo a un estado de paz y felicidad absolutas.
Dicho esto, parece que no hacía mucha gracia esa obsesión por llegar a Dios a toda costa. Esto enlaza con el segundo motivo para esas enemistades.

La santa separaba en dos sacos a los hombres. Unos, los que provocaban instintos en ella. Estos hombres eran vistos como enviados del diablo que tenían la única finalidad de desviar su atención de Dios. Los otros, hombres más Santos que humanos, por tanto, sin ningún fuste e interés para otras cuestiones. Esto, evidentemente, tuvo que molestar y bastante,  a muchos hombres de su época y a alguno de los que lo lean hoy en día.
También  estaba su entorno conventual. Un entorno en el que había una norma relajada que Santa Teresa vino a endurecer con claridad. Esa comunidad de monjas tenía una buena parte de chicas que se habían visto allí por distintos motivos sin mayor vocación o interés en la religión. Si Santa Teresa llegó para poner orden, ese orden se llevó por delante a hermanas que tenían un sistema montado que les permitía vivir allí con cierto decoro. Sin embargo, Santa Teresa obligó al velo para que nada entorpeciera el encuentro con Dios. Es decir, el Burka. Ninguna relación con hombres que desviara la atención del camino.

Por último, unos confesores que se vieron obligados a emitir juicios sobre alguien que estaba tan enamorada de sus ideales y de Dios que no tenía ningún interés en las personas que la rodeaban. Ahí los inquisidores valoraron que se trataba de una mujer de vida impecable que si algún pecado cometió fue el exceso y una búsqueda de Dios que le llevo a despreciar de algún modo a todo lo que no estuviera en esa idea.

Animo a que lean y a disfruten esta  bella edición. Así, entramos en unos aspectos formales que, como siempre en los libros de Helena Cosano, se hacen de coleccionista por el buen gusto, lo oportuno y por la calidad. En la cubierta, una Santa Teresa de Jesús muy bella en actitud de oración y recogimiento.

Que la disfruten.
Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura    

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: