La transformación digital y la biblioteca universitaria

hqdefaultDe la digitalización a la transformación digital

En el mundo de las bibliotecas el término digitalización suena a la conversión de libros desde un soporte analógico a uno digital, pero últimamente se ha estado usando también en el mundo corporativo para hablar de la transición hacia la integración de la tecnología en la gestión, los procesos, la oferta, etc. Así, en el mundo universitario (sobre el que voy a centrarme en este texto), el concepto se ha introducido en estos últimos años para referirse a la integración de las herramientas tecnológicas y los recursos digitales desde varios puntos de vista. Por ejemplo:

•    Gestión administrativa y académica.
•    Modalidad de oferta académica (de presencial a semipresencial u online).
•    Difusión de la oferta y actividades.
•    Actividades de investigación.
•    Integración de herramientas y recursos digitales en el proceso de aprendizaje.

Actualmente, sin embargo, se está dejando de hablar de digitalización para hacerlo de transformación digital. El cambio parece adecuado, pues la tecnología debería poder integrarse en el día a día de una organización para mejorarla, y no simplemente para pasarla de analógica a digital sin otro propósito que la conservación.
The transformation stage means that digital usages inherently enable new types of innovation and creativity in a particular domain, rather than simply enhance and support the traditional methods[1].

Es además un tema de creciente interés y que va tomando una notable presencia en todo tipos de foros corporativos, así como en prensa: una búsqueda sobre el tema en enero de 2016 nos ofrece 414 resultados, mientras que la misma búsqueda en el mismo mes de 2015 devolvía 68 y en 2014 solamente 21[2].
Considero pues de interés introducir esta cuestión para fijar un punto de inicio que permita la reflexión sobre la conveniencia de la transformación digital en las universidades y, sobre todo y teniendo en cuenta el foro en el que nos encontramos, el papel que en esta transformación puede jugar la biblioteca universitaria. Dado que el tema es tremendamente amplio e imposible de abarcar en un texto como este, lo voy a abordar fijándome solamente en el último de los puntos de la lista anterior: la integración de herramientas y recursos digitales en el proceso de aprendizaje.

La conveniencia de la transformación digital en la universidad

La necesidad de abordar un proceso de transformación digital es evidente y es al mismo tiempo una oportunidad y una obligación para la universidad. El mundo digital y, particularmente, la irrupción de la red internet como un elemento que vertebra muchas actividades de la vida humana, nos lleva a ello de forma irremisible.
Las personas usamos la tecnología digital para comunicarnos, informarnos, consumir, jugar, hacer gestiones de todo tipo… y también para aprender. El aprendizaje formal ha perdido mucho protagonismo ante el aprendizaje informal. La red contiene ingentes cantidades de contenidos que pueden cubrir necesidades de aprendizaje a muchos niveles, y dichos contenidos están accesibles muchas veces fácilmente y de forma gratuita para cualquiera que los quiera usar. Además, incluso en entornos de aprendizaje tradicionalmente formal como la universidad, esta nueva realidad va ganando terreno a gran velocidad. La sesión magistral tiene los días contados porque ya no conecta con el estudiante, que sabe que existen otros métodos más efectivos para aprender y además asiste a clase con dispositivos (teléfonos móviles, tablets, ordenadores portátiles…) conectados a internet: puede así encontrar por si mismo la información que necesita e incluso cuestionar lo que el profesor le está transmitiendo en un momento determinado.
Trabajar para la transformación digital es una obligación porque no hacerlo es caminar hacia la gran amenaza de la desaparición. ¿Cuál es la realidad del día a día de las personas y su relación con la tecnología? Un ejemplo ilustrativo podría ser la búsqueda de una dirección física: ¿cuánta gente hoy en día buscaría en un mapa en papel en vez de encender el móvil y usar Google Maps u otra aplicación equivalente? Seguramente, poca…
Como el ejemplo anterior podría exponer muchísimos más: mensajes de Whatsapp o Telegram en vez de llamadas, reserva de vuelos online en vez de visitas a una agencia de viajes, consulta de la Wikipedia en vez de la Espasa, etc. El caso es que la relación con la tecnología se ha vuelto natural y constante para infinidad de personas y en todo tipo de situaciones, que incluyen como ya he comentado la manera de acercarse al aprendizaje. A medida que las universidades del mundo se vayan adaptando a los nuevos tiempos, cada vez será más difícil que las que no lo hagan puedan seguir siendo competitivas: ¿cómo esperar que alguien quiera matricularse en planes de estudio de organizaciones ancladas en ofertas, metodologías y herramientas de tiempos pasados?
Pero además de una obligación, también he mencionado que la transformación digital puede ser una oportunidad que las universidades de hoy en día no deberían dejar escapar. Esta oportunidad se podría concretar en los siguientes aspectos:
•    El hecho de que la información sea tan fácilmente accesible (en general) desplaza el centro del proceso de aprendizaje y permite al docente introducir metodologías más adecuadas para llegar a los objetivos esperados. Al mismo tiempo, puede modificar su rol y pasar de ser un simple transmisor de información a convertirse en un guía o facilitador que forma a ciudadanos más capaces y es, por lo tanto, más útil a la sociedad.
•    En décadas pasadas, la vida de las personas tenía dos épocas muy diferenciadas: la vida de estudiante y la vida profesional. Pero el contexto actual ha hecho desaparecer los límites entre estos dos ámbitos y ahora la persona necesita (y a menudo quiere, aunque no lo necesite) continuar recibiendo formación a lo largo de toda su vida. Esto permite a la universidad ampliar su oferta para poder dar respuesta a esta necesidad que existe.
•    Las universidades más pequeñas o alejadas de grandes ciudades se pueden beneficiar de las características del mundo conectado a través de la red internet. La posibilidad de internacionalizarse es, de repente, más factible.

Es necesario, por lo tanto, un cambio de enfoque en el modo en que se aborda el proceso educativo. En este sentido, el reto comporta entre otras cosas integrar la tecnología y los recursos digitales en la docencia para mejorarla. Esta integración debe hacerse a todos los niveles y en cualquier modalidad, teniendo en cuenta en cada caso la aproximación más adecuada. Debe formar parte intrínsecamente del proceso de aprendizaje. Además, se debe repensar el propio proceso educativo adoptando nuevas metodologías que cada vez más están tomando fuerza y con resultados positivos a nivel mundial: aprendizaje basado en problemas, flipped learning, trabajo basado en comunidades de práctica, etc.

El papel de la biblioteca universitaria en este contexto

Para la biblioteca universitaria, la transformación digital de la universidad también debería ser vista como una gran oportunidad. No solamente se trata de adaptarse a nuevas manifestaciones de la información, nuevas maneras de buscarla y acceder a ella, sino que debería poder aprovechar esta coyuntura para ampliar su radio de acción y tomar un papel protagonista que en muchas ocasiones no tiene.
Aunque de un modo u otro la mayoría de las universidades están dando pasos hacia la transformación digital, todavía en pocas se ha adoptado esa meta como algo estratégico y que merezca por ejemplo la creación de una unidad específica cuyo objetivo sea que toda la institución camine en esa dirección. En esos casos, quizá la biblioteca podría dar un paso adelante y proponerse liderar el proceso. No solamente creo que sería apropiado, sino que además la colocaría en una posición central en la institución (la que en algunos sitios ya tiene, que teóricamente debería tener en todos, pero que en muchos no tiene en realidad).
Pero además de ese papel de protagonista principal, existen otras posibilidades que atacan a áreas más concretas como podrían ser las siguientes:
•    Formación y soporte: la nueva situación que he descrito lleva asociadas muchas necesidades de formación y soporte. La introducción de nuevas herramientas tecnológicas, de más y variados recursos digitales así como de nuevas metodologías que se aprovechan de las posibilidades de la tecnología, llevan aparejada la obligación de dar respuesta a nuevas necesidades de formación y soporte para profesores, estudiantes, investigadores y personal de administración y servicios. Esa formación se puede materializar de muchas maneras: oferta presencial o a distancia, en forma de programas ad-hoc o mediante la creación de paquetes formativos de autoconsumo, etc. Pero la clave está en que las necesidades van mucho más allá de lo que la biblioteca universitaria suele ofrecer (un ejemplo: las herramientas de referencias bibliográficas). ¿No podría la biblioteca formar sobre el uso y aprovechamiento de Moodle o el LMS que use la institución? Este sería quizá el ejemplo más evidente, pero la lista podría ser muy amplia: herramientas de votación en clase, opciones para hacer videoconferencias, software para la elaboración de mapas mentales, ofimática colaborativa, etc.
•    Publicación de contenidos: otra de las características de internet es que permite a cualquiera publicar contenidos. En un contexto universitario, explotar esta capacidad puede llevar a la institución a dar un salto cualitativo importantísimo. ¿Y si todos los profesores compartieran recursos, experiencias y actividades en abierto? ¿Y si los estudiantes llevaran un registro abierto de su proceso de aprendizaje? La biblioteca podría tener un papel protagonista en ello creando una estrategia para llevarlo a cabo, poniendo a disposición de la comunidad las herramientas para hacerlo posible y, nuevamente, ofreciendo un acompañamiento basado en el soporte y la formación.
•    Gestión: he hablado de nuevas metodologías, pero la transformación digital también trae consigo la aparición de nuevos soportes o formatos. En los últimos años, por ejemplo, se han popularizado productos como los MOOC. Quizá la biblioteca podría tener un papel en el establecimiento de requisitos de calidad, en la gestión de la oferta de este tipo de productos, en el seguimiento o administración de la gestión en las plataformas que los agregan, etc.

Son solamente algunos apuntes sobre el tema, algunas ideas que a buen seguro se podrán completar con las aportaciones de otras personas, con el paso del tiempo y con el desarrollo de nuevas experiencias en el mundo universitario. Es, por lo tanto, un texto abierto al enriquecimiento presente y futuro por parte de quien desee continuarlo.
—–
Notas:
1. Lankshear, Colin; Knobel, Michele. Digital literacies: concepts, policies and practices. (vía Wikipedia)
2. Fuente: My news online. Búsqueda: “transformación digital”

Fuente: Leiva Aguilera, Javier, “La transformación digital y la biblioteca universitaria”. Foro [IWETEL] [Thinkepi] La transformación digital y la biblioteca universitaria. [Consulta: 12/02/2016]

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