Naufragios y rescates, de Óscar Sancho

Naufragios y rescates, de Óscar Sancho¿Libro con CD o CD con libro?

Un día José Ortega y Gasset habló con Ramón María del Valle-Inclán y le propuso que se dejase de princesas encantadas y de viajes tropicales para echar de una vez las vísceras en el papel. Lo hizo y le salió un vómito satírico y genial en el que echar fuera de sí todo el resentimiento, todo el dolor acumulado y oculto por ese parche de fantasía, lujo y erotismo de su etapa modernista.

Los poemas de Óscar Sancho siguen también el consejo que en su día le diera el filósofo al dramaturgo. Sin embargo, en vez de un esperpento resentido y contrahecho el poeta que presentamos hoy plasma en su libro, les recuerdo, Naufragios y rescates, de Óscar Sancho –Editado por Librería Benedetti- distintas etapas del amor. La más feliz y tierna con una sensibilidad y una alegría contenida que es a la vez exquisita y delicada. La más dolorosa, con una tristeza lánguida y desgarrada que a la vez que tiene mucho de la morriña gallega.
Se trata de sentimientos universales que todos hemos vivido. Sentimientos que a casi todos nos habría gustado expresar con sus palabras. Tiene uno a veces la intuición de que el poeta escribe y escribe para no desesperarse, para no salir de esa librería que cuida con mimo junto a su madre y dejarse llevar por el dolor.
En la presentación encontramos que Óscar Sancho es músico por vocación y poeta por necesidad. Después de leer y escuchar se entiende perfectamente. Es músico porque la música supone una técnica de expresión que le agrada, a la que se entrega por gusto. De ahí que no me quede muy claro si es más importante el CD o el libro. La necesidad de escribir nace de la contención del dolor. Incluso de compartir ese dolor, también la felicidad y de esa manera sacarlo del corazón. Por eso escribir es una necesidad, es la necesidad de pasar los sentimientos del alma al papel y que no le maten a uno. De ahí también que en el libro encontremos trozos de pulmón, de corazón o de zonas más bajas.
Me ha encantado el tempo de su poesía, un tempo que se acompasa a sus conocimientos musicales. Ya lo decía Paul Verláine, la poesía sin música tiene poco de poesía. Desde luego, el libro lo cumple a la perfección aunque no se trate, ni mucho menos, de un ejercicio de estilo simbolista ni nada por el estilo.
No sé si será fácil o no encontrar el libro en otras librerías. En todo caso, la Librería Benedetti tiene página Web y hoy en día el que más y el que menos ha comprado algo online así que les propongo esa opción.
Formalmente, el libro tiene el cuidado y mimo de quien ha financiado su propia edición, hecha al gusto de un artista total se trata de un auténtico capricho para cualquier colección que quiera dar un toque de exquisitez a sus estanterías, les recuerdo que contiene un CD con música de piano. En la cubierta una mujer de larga melena roja mira al mar, al horizonte y nos vuelve la cara luchando contra el viento del otoño. Se trata del cuadro de J. W. Waterhouse, Miranda. The tempest, de 1916.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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