Misterioso asesinato en casa de Cervantes, de Juan Eslava Galán

Misterioso asesinato en casa de Cervantes, de Juan Eslava GalánLa rentabilidad de Cervantes

 Cuando leí En busca del unicornio en esos libros de colección que llegan puntualmente a casa de mis padres cada nuevo Premio Planeta decidí que Eslava Galán pasaba inmediatamente a mi lista de autores favoritos.

Luego leí El comedido hidalgo, que había obtenido el Premio Ateneo de Sevilla ese año -1994- Si tenía alguna duda, este libro no hacía otra cosa que confirmarme lo que me gustaba esa gran habilidad del autor a la hora de adaptar su estilo a la literatura de la época en la que se desarrollan sus novelas. En alguna entrevista le he oído decir que eso se logra con horas y horas de lectura de legajos que le van metiendo a uno en la cabeza palabras, construcciones sintácticas, giros… En fin, algo mucho menos poético que los libros que acaban saliendo de su pluma.

Guadalquivir resultó ser la favorita de un amigo que siguió mi rueda de lecturas del autor. El tío casi no me dejaba terminar mis libros para leerlos él. A mí también me gustó por esa prosa inundada de giros mozárabes que encontramos en libros como Las mil y una noches.

También leí su ensayo Tumbaollas y hambrientos que tenía en suspenso a mi madre por el motivo del mismo y por el gusto con el que lo leía. Ambos disfrutamos de una prosa que nos ofrecía un ensayo que se leía como una novela y que nos dejó muy buen sabor de boca. Con ese título era fácil.

Sin embargo, con Catedral, una obra que a mí me pareció magistral en su ironía y en la parodia a La Regenta me llevé la sorpresa de que al regalársela a dos amigos como un pequeño tesoro a descubrir sin que ninguno de los dos le vieran la gracia. El chupóptero de antaño había pasado a la historia con lo que nunca supe su opinión.

Ahora, Cervantes vuelve a estar en el fondo de la obra que le ha llevado a obtener un nuevo galardón, nada menos que el Premio Primavera de Novela de este año, después de tantos títulos, no está de más recordar el que hoy nos ocupa, Misterioso asesinato en casa de Cervantes, de Juan Eslava Galán –Editorial Espasa Libros- Aunque la he clasificado como novela histórica, se trata de un relato en la línea del exitoso maridaje que encontramos por ejemplo, en Víctor Ros, en El Ministerio del Tiempo, o en la saga de Félix J. Palma por poner tres ejemplos.

Eso sí, por lo lejos que se va en el tiempo, sería más justo asociarla con Félix G. Modroño y su creación Fernando de Zúñiga, un investigador al que Eslava Galán da una vuelta de tuerca con una inmersión en el teatro del Siglo de Oro y esos personajes femeninos que se disfrazan de hombre tanto en el teatro, por mencionar alguno que no haga él mismo, Don Gil de las calzas verdes como en la propia obra cervantina. Ahora que estamos en el centenario del Quijote les invito a que relean la obra cumbre de nuestras letras o, por lo menos, esa novela que inserta Cervantes en el capítulo 49 de ese segundo tomo del que celebramos el centenario, en la que encontramos el mismo caso.

Se trata de una época en la que a una mujer no le quedaba otra que disfrazarse de hombre para hacer ciertas cosas. Desde luego, la labor de detective entre ellas. Por otro lado, todas estas confusiones se daban especialmente en el teatro ya que estaba prohibido a las mujeres el trabajo de actrices. Con estos enredos se acrecentaba la confusión, la sorna y el regocijo, suponemos, del patio de butacas.

En la trama volverán a encontrar nuestros lectores esa habilidad señalada a la hora de mimetizarse con palabras, giros y expresiones de la literatura de la época que tanto me agrada.

La trama es ingeniosa pero, frente a El comedido hidalgo, en la que Cervantes era el protagonista indudable de la novela, en este caso se convierte en personaje bastante secundario dejando la voz cantante a esta Dorotea / Teodoro que supone la actualización de una figura olvidada en nuestras letras que se recupera con habilidad, buen gusto y atinada elección.

Formalmente, la presentación es exquisita. Tapa dura, calidad de brillo en la imagen de cubierta, hojas de guarda granates. En definitiva, una edición muy cuidada para una gran novela. La extensión justa para que nos quedemos con ganas de más pero no con la de que a la historia le haya faltado nada. En la cubierta, unos ejemplares encuadernados en piel verde botella, unas gotas de sangre que aluden al asesinato y una llave que dará la clave –valga la redundancia- de la solución final de la trama. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura    

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