Misión de la Universidad, de José Ortega y Gasset

Misión de la Universidad,Como bien apunta Santiago Fortuño Llorens en su introducción, la primera gran pregunta a la hora de leer el libro que hoy recomendamos es si esta obra que se escribió allá por los años 30 del pasado siglo sigue vigente hoy en día. La conclusión a la que llego es que cada lector sacará sus propias conclusiones después de leerlo, muy a la gallega mi opinión. En todo caso, creo que si no están vigentes todas las opiniones que se plantean sí que son muy aprovechables la mayoría de ellas, que dado que se trata de una conferencia que va camino de hacerse centenaria tiene gran mérito.

En dicha introducción se menciona un estudio sobre la reciente crisis universitaria escrito en 2013 en el que se retoman muchas de las ideas de nuestra recomendación de hoy. Por ejemplo, este es uno de los aspectos vigentes del libro o conferencia transcrita, que la Universidad española estará constantemente en crisis mientras se limite a seguir copiando o asimilando modelos extranjeros y no reflexione por sus propios medios y busque sus propias soluciones. No le faltaba razón a Ortega al decir que lo que es bueno y efectivo en otros países no tiene porqué resolver nuestros problemas.
Tres misiones encomienda el filósofo a nuestra Universidad.
La primera, la cultural, es decir, que un médico debe saber de medicina pero a su vez forma parte de las élites del país y por tanto, es deseable que aparte de saber de medicina conozca la idiosincrasia del país, su cultura y sea capaz de conversar y aportar ideas como miembro de dicha élite. No sé si opinan que por ahí se ha avanzado o no, o si consideran que un médico, por poner un ejemplo, no tiene que ser élite sino limitarse a curar a los enfermos.
La segunda consiste en formar buenos profesionales. Sin necesidad de que un buen profesor de Lengua Española tenga que ser un eminente filólogo, no ve esto necesario Ortega y Gasset sino que el profesor de cada asignatura sepa transmitir los conocimientos inherentes a su asignatura. O que el arquitecto sea capaz de construir buenos edificios sin necesidad de ser un innovador o tener aspiraciones a grandes galardones internacionales. Tampoco sé si estarán o no de acuerdo con la idea pero él estaba en esa línea.
La tercera era la formación científica. Es decir, reconoce que un número de universitarios deben formarse en el sentido de la investigación y dedicarse a ella pero entiende que ese número necesario de científicos es mucho menor que el de profesionales que se dedican a ejercer la labor para la que han sido educados sin necesidad de tener mayores aspiraciones investigadoras. En este sentido, parece que la exigencia investigadora hoy es mucho mayor y que el profesional debe estar al día de las nuevas teorías y avances. Es cierto que en los últimos años el progreso corre que se las pela y no sería de recibo un cuerpo de profesionales desfasados que no fueran capaces de seguir el ritmo de la ciencia. Es justo en este punto en el que menos visionario es el ensayo.
Formalmente, van a encontrar un libro breve, de auténtico bolsillo, con la inconfundible presentación de la Colección Letras Hispánicas, ese fondo negro con letras en blanco en el que destaca una fotografía del autor, dandi donde los haya, vestido de punta en blanco con un traje de raya diplomática y elegante sombrero. Al final de la edición encontrarán imágenes de las páginas del periódico El Sol en el que se publicó la conferencia.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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