El viento de Viena, de Helena Cosano

El viento de Viena, de Helena CosanoBuscando razones para leer el libro que hoy recomendamos encuentro algunas que quizá no sean definitivas pero confío, de todos modos, en que animen a muchos de mis lectores a leerlo.
La primera es que, al igual que me pasaba a mí, posiblemente no hayan leído todavía a Helena Cosano con lo que eso supone de leer algo nuevo, algo distinto a lo que se ha leído ya. En definitiva, un tono y un ritmo al que tardaremos poco en acostumbrarnos porque, como ocurre a Viena, es un ritmo muy musical. No el del Rock, sino el de un Vals. Una música de ritmo más lento que invita a balancearse suavemente pero en otros momentos nos lleva a un frenesí de vueltas que puede marearnos.

Otra, el aval de un galardón. En este caso, el Premio Internacional de Narrativa Buitrago de Lozoya. Un premio supone una competencia con otras obras, someterse a un tribunal y un fallo que siempre tendrá el aval de unos componentes expertos y cualificados que tienen criterios mucho más solventes de los que podamos tener cualquiera de nosotros. Hay toda una mala fama relativa a los concursos literarios. Sin embargo, gracias a ellos han salido a la luz obras y escritores que nos han deleitado una y otra vez con su literatura. Si no hubieran tenido la oportunidad de presentarse y de competir no habríamos podido disfrutarlos. Casi siempre, una de las condiciones es la publicación de la obra ganadora. De ahí que gracias a los premios conozcamos a autores que no habríamos leído en la vida si no fuera por los consabidos concursos literarios.
Pero la razón definitiva para leer, recordamos, El viento de Viena, de Helena Cosano –Editorial Los libros del Olivo- es que es una de esas novelas que nos van a hacer pensar, nos van a plantear cuestiones importantes relativas a la vida que llevamos y al camino por el que estamos buscando la felicidad.
Es más, Eleonor –la protagonista de la novela- prueba un montón de vías para llegar a ese fin, por ejemplo, el yoga tántrico, la danza del vientre, los viajes, el estudio puro y duro, la ciencia… Algunos de esos caminos le aportarán soluciones, en otros se dará cuenta de que son caminos equivocados o sin salida, algunos un engaño.
No quiero desvelar demasiado de la trama, sí decir que la amistad, el amor, la tradición, la relación paternofilial y maternofilial, los prejuicios y otros muchos aspectos de interés general están tratados en la novela de forma convincente, amena e interesante.
Evidentemente, Helena Cosano ha optado por el camino de la literatura mixta, el más exitoso hoy en día. Me refiero a que no escribe solamente para mujeres sino que su novela puede interesar y aportar mucho, indistintamente, a varones o chicas. Como siempre digo, nos ayudara a comprender y conocer a hermanas, novias, primas… Y a nosotros mismos, que tenemos sentimientos y problemas muy similares aunque a veces nuestras soluciones sean distintas. No estará de más que probemos un poco de su medicina a ver qué tal nos sienta.
Lo único que veo mejorable en esta edición viene en el aspecto formal. Es muy correcto. La calidad del papel, muy buena; el tamaño, adecuado y no excesivamente pesado; el tipo y tamaño de la letra de lectura cómoda… Sin embargo, me habría gustado una cubierta con una estética más bella. No es una cubierta de esas que cuando encontramos una mesa llena de libros nos hacen ir directamente al libro que la exhibe. En la imagen apreciamos una atracción de feria que gira alrededor de un eje al estilo de las famosas sillas locas. Los tonos dominantes son el azul y el blanco pero a fuerza de ver muchas cubiertas, la de hoy, en concreto, la veo mejorable sin desmerecer en absoluto que se trata de una gran novela. No sé hasta qué punto los autores tienen margen de acción en los diseños. Entiendo que según qué editoriales, colecciones, incluso, casos como este -un premio- y de las ediciones que ya se hayan hecho de él. Tampoco esperen un mal diseño, ni mucho menos y tengamos en cuenta que este aspecto es uno de los más subjetivos, habrá quien esté sorprendido de lo que escribo.
Como entiendo que se trata de un buen libro que, con el tiempo, será reeditado se me ocurren varias opciones. Centrarse en la protagonista –Eleonor-, un personaje con suficiente fuerza y atractivo para tener presencia en la cubierta; la ciudad de Viena en la versión de los conciertos de año nuevo, unos conciertos en los que la realización es exquisita que seguro aportarían ideas interesantes; un guiño a Freud, tan presente en el libro con varias menciones interesantes; el yoga o la danza del vientre, dos disciplinas con estética más que interesante y atractiva.
En todo caso, olvídense de esto último y no dejen de leer un libro, una novela –también hay que decirlo- de un precio más que razonable y más si tenemos en cuenta lo que va a mejorar nuestra vida y nosotros mismos después de leerla. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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