Visualización de la información: entre el impacto estético y la eficiencia comunicativa

untitled1. Introducción

Vivimos inmersos en una cultura visual. El desarrollo de las tecnologías ha consolidado el uso generalizado de las imágenes como estrategia comunicativa. La prensa, el cine o la televisión, y ahora también internet, utilizan las imágenes para respaldar sus mensajes y hacerlos más persuasivos.

Este uso de la imagen se ha visto trasladado también al ámbito de la información. Desde los primeros trabajos de William Playfair en el s. XVIII, se ha ido introduciendo la imagen, la visualización, como estrategia complementaria al texto para codificar, representar y comunicar información de una forma más económica y eficiente.

Actualmente, existe un auge del uso intensivo de la visualización en todos los contextos. En el profesional, por ejemplo, las empresas utilizan cada día más visualizaciones en sus comunicaciones internas y externas. E, incluso, en nuestra esfera más personal, gracias a la aparición de herramientas gratuitas y de uso sencillo, utilizamos visualizaciones para reforzar nuestra comunicación digital en internet.

Sin embargo, esta situación no es tan armoniosa como aparenta. Convive con el importante problema de la existencia de un desfase o desajuste acusado entre el uso intensivo que realizamos de la visualización y el escaso nivel de conocimientos que poseemos sobre lo visual. O dicho en otros términos, nuestro grado de alfabetización visual no se corresponde ni avanza con el mismo ritmo que nuestro uso de la visualización.

2. Dos principios básicos

A diferencia de lo que puedan pensar algunos usuarios, la creación y el uso correcto de una buena visualización de información está sujeto a reglas o principios que garantizan la efectividad comunicativa de la misma.

Muchos de esos principios provienen de la psicología y, más concretamente, de la teoría de la percepción. La correcta combinación de colores en las visualizaciones, la idoneidad de utilizar en tablas y gráficas tipografías sans-serif en detrimento de las serif, o la imposibilidad cognitiva que tenemos los humanos de poder comparar visualmente ángulos con precisión y por tanto la recomendación de no utilizar de forma generalizada de ciclogramas (gráficos de pastel); son algunos ejemplos de principios básicos derivados de la teoría de la percepción que rigen la construcción de buenas visualizaciones.

Otros principios provienen de la propia estructura de la información y de la capacidad de representación visual que tienen las tablas y gráficas. En ese contexto, por ejemplo, es posible enunciar un sencillo principio: cada tipo de información reclama un tipo especial de visualización. O, en otras palabra, no cualquier información se puede representar utilizando cualquier tipo de visualización. Este principio se sustenta sobre la idea de combinar y articular dos aspectos complementarios: la variación de estructuras en la información y las diferentes potencialidades representativas de cada tipo de tabla o gráfica. Por un lado, en un sentido técnico, no todo ítem de información posee una misma estructura proposicional. Así, por ejemplo, algunos ítems expresan la comparación entre dos variables, otros la evolución de una variable en el tiempo o, sin ir más lejos, la relación que mantiene un todo con cada una de sus partes. Y, por otro, no toda visualización posee la misma capacidad de representación visual. En este sentido, por ejemplo, una gráfica clásica de líneas representa con mucha eficiencia la evolución y la tendencia de una variable en el tiempo pero le cuesta dar cuenta visualmente de la relación que mantiene un todo con cada una de sus partes. En cambio, un TreeMap representa de forma eficiente esa última relación pero no sirve para mostrarnos cómo evoluciona en el tiempo una variable.

Sin embargo, al margen de éstos, existen también una serie de principios conceptuales básicos derivados de la propia naturaleza de la información y la de sus representaciones visuales. Y entre estos, destacan dos que hay que tener siempre en cuenta cuando decidamos utilizar una visualización dentro de nuestras estrategias comunicativas: el principio de la objetividad y el principio de la ratio dato-tinta.

El primero de los principios nace de la disciplina de la filosofía. Concretamente de la filosofía analítica. En 1990, los filósofos estadounidenses David Israel y John Perry, profesores de la Stanford University (EEUU) y creadores de la propuesta semántica Situation Theory, publican un trabajo donde recogen las principales ideas y argumentos que habían desarrollado con el lógico Jon Barwise en los años anteriores. Entre esas ideas formulan un principio en el que se expresa la naturaleza objetiva del flujo informativo.

(a) Principio de la objetividad de la información: el contenido informativo asociado a una señal es siempre una proposición verdadera (si una señal s transporta la información de que P entonces es verdad que P).

El segundo principio lo formula en 1983 el profesor Edward Tufte; actualmente emérito de la Yale University (EEUU), asesor del presidente de los Estados Unidos Barack Obama y uno de los científicos más importantes de la disciplina de la visualización de la información. Tufte lo denomina principio de la ratio dato-tinta (data-ink ratio, en inglés).

b) Principio de la Ratio dato-tinta: la cantidad de tinta utilizada para representar datos dividida por la cantidad de tinta total utilizada en una visualización debe ser igual a 1.

3. Verdad vs engaño y estética vs eficiencia

El análisis de estos dos principios nos permite extraer una serie de lecciones que debemos poner en práctica a la hora de crear una visualización de información como complemento de nuestras estrategias comunicativas.

Respecto al primero de los principios, el de la objetivad, la lección es rotunda: informar significa contar la verdad. O dicho de otra manera, no debemos mentir de forma intencionada utilizando visualizaciones. Una visualización que represente de manera parcial −o que, de forma interesada, no represente adecuadamente la información− no es una visualización correcta. En este sentido, debemos utilizar las visualizaciones de manera correcta sin diseñarlas de forma que disimulen los datos que no queremos presentar o acentuando de forma distorsionada los datos que queremos resaltar.

Ejemplos de estas manipulaciones los hemos podido ver en los debates televisivos correspondientes a las últimas campañas políticas para elegir al presidente del estado. En esos debates, los candidatos han blandido gráficas en las que se presentaba parcialmente la información que no apoyaba sus argumentos o se exageraba la que sí lo hacía. Steve Jobs, CEO de la compañía Apple, utilizaba en sus famosas presentaciones de productos visualizaciones en 3D para ofrecer, jugando con la orientación de las mismas, la sensación errónea de que los números de su sistema operativo móvil iOS eran mejores que los de la competencia Android de Google. O incluso, en muchos informes y también en artículos científicos podemos encontrar gráficas de columnas que, para apoyar los resultados de sus proyectos, comienzan interesadamente el eje de ordenadas (eje Y) en un valor positivo distinto a 0 para ofrecer de forma distorsionada, por exagerada, la diferencia entre ciertos valores concretos.

Si el primer principio defiende la verdad frente a la manipulación o el engaño a la hora de construir una buena visualización, el segundo nos recomienda centrarnos en el criterio de la eficacia comunicativa por encima del efecto estético.

Pero para abordar con claridad las consecuencias que se pueden extraer de este principio de la ratio dato-tinta, henos de introducir primero algunas ideas básicas.

Comencemos señalando que en toda visualización podemos distinguir dos “tipos de tinta”. Por un lado, tendríamos la tinta-dato, tinta utilizada en la visualización para representar datos. Y, por otro, la tinta-no dato, tinta utilizada en la visualización que no representa datos (lo que se denomina técnicamente como “chartjunk”, elemento gráfico superfluo de la visualización).

En las figuras 1 y 2 se pueden encontrar ilustrados estos dos tipos de tinta en una tabla y en una gráfica. En la primera figura, la tabla de arriba incluye tanto la tinta-dato como la tinta-no dato; en la tabla de abajo a la izquierda se destaca sólo la tinta-dato (todo menos las líneas y el sombreado); y en la tabla de abajo a la derecha se destaca sólo la tinta-no dato (las líneas y el sombreado). En la segunda figura, la gráfica de arriba incluye tanto la tinta-dato como la tinta-no dato; en la gráfica de abajo a la izquierda se destaca sólo la tinta-dato (todo menos los ejes); y en la gráfica de abajo a la derecha se destaca sólo la tinta-no dato (los ejes).

 

Con esa distinción en la mano, la ratio dato-tinta es la proporción entre la cantidad de tinta utilizada para representar los datos (tinta-dato) y la cantidad de tinta total utilizada en la visualización (tinta-dato + tinta-no dato). O dicho de otra manera: tinta-dato / (tinta-dato + tinta-no dato).
Ahora ya podemos introducir el principio ratio dato/tinta: toda buena visualización debe obtener un valor de esa ratio cercano (o igual) a 1. El propio Tufte nos suministra en la figura 3 un ejemplo clásico de mala visualización que no cumple el principio. Allí aparece una gráfica con marco barroco innecesario. Y en la figura 4, podemos encontrar una versión de la gráfica con una mejor ratio.

Con estas ideas presentadas, ya podemos introducir las consecuencias que acarrea este principio a la hora de crear una visualización de información. En primer lugar, y en términos generales, cumplir en principio asegura que en la visualización se persiga por encima de todo comunicar, no sólo crear un efecto estético. Está claro que el efecto estético de las visualizaciones refuerza nuestras estrategias comunicativas que las incluyen. Pero apostar sólo por su aspecto estético y descuidar su eficiencia comunicativa se vuelve en contra de nuestra propia estrategia comunicativa. En este sentido, esa tendencia actual en las redes sociales y en los cibermedios de utilizar lo que en la jerga de la disciplina se conoce como visualizaciones “eye candy” (“visualizaciones bombón”, podríamos llamarlas; visualizaciones cuyo objetivo no es tanto representar información como causar un efecto estético) dejan de considerarse como buenas y eficientes visualizaciones.

Y, por último, la recomendación de cumplir el principio en el diseño de gráficas y tablas se implementa sobre en dos acciones articuladas: reduciendo la tinta-no dato (tinta que no representa información) al mínimo y aumentando y enfatizando al máximo la tinta-dato (tinta que representa información). La reducción al mínimo de la tinta-no dato se consigue eliminando al máximo la tinta-no dato innecesaria y atenuando y regularizando la tinta-no dato que se mantiene en la representación. El cambio, el aumento y enfatizado máximo de la tinta-dato se consigue eliminado al máximo la tinta-dato innecesaria y enfatizando la tinta-dato más importante que se mantiene en la tabla o gráfica.

4. Bibliografía

Few, Stephen (2013). Information Dashoboard Desing. Sebastopol (CA): O’Reilly Media Inc.

Israel, David y Perry, John (1990). “What is Information?”. En Hanson, Philip P. (ed.) (1990). Information, Language and Cognition. University of British Columbia Press, Vancouver.

Playfair, William (1786). Commercial and Political Atlas: Representing, by Copper-Plate Charts, the Progress of the Commerce, Revenues, Expenditure, and Debts of England, during the Whole of the Eighteenth Century. London: Corry.

Playfair, William (1801). Statistical Breviary; Shewing, on a Principle Entirely New, the Resources of Every State and Kingdom in Europe. London: Wallis.

Tufte, Edward (1983). The Visual Display of Quantitative Information. Cheshire: Graphic Press.

Ware, Collin (2004). Information Visualization: Perception for Design. San Francisco: Morgan Kauffman.

Fuente: Pérez-Montoro, Mario, “Visualización de la información: entre el impacto estético y la eficiencia comunicativa”. [En Línea]. Disponible en: https://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A3=ind1411C&L=IWETEL&E=quoted-printable&P=3223205&B=–f46d0438eb6d63c995050825cf83&T=text%2Fhtml;%20charset=ISO-8859-1&pending=. [Consulta: 26/02/2014]

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