Ingredientes para un buen cóctel: persona, tecnología social y bases de datos

coctelEn los inicios del siglo XX los medios de comunicación de masas se repartían la atención y la capacidad de influir en el grueso de la población; casi un siglo después, hemos pasado a una nueva sociedad globalizada, informacional, donde convergen modelos comunicativos y sociales analógicos y modelos digitales.

La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha provocado que las redes sean estructuras comunicativas predominantes, que cada vez más definen nuestras sociedades, economías, maneras de hacer política y de consumir cultura. Según Manuel Castells nos encontramos en una “sociedad red global” donde estar “conectado” está dejando de ser una opción para convertirse en una obligación.

Actualmente estamos inmersos en un proceso de consolidación de un sistema multimediático donde la aparición de nuevos medios de comunicación no supone, necesariamente, la desaparición de los medios preexistentes, pero sí su transformación. El caso de Internet, donde se aglutinan televisión, radio y cualquier otro medio en un solo dispositivo, resulta muy ilustrativo de esta tendencia de articulación de medios en red. Además, el consumidor toma un rol más activo y participativo, como generadores activos de contenidos que se pueden difundir masivamente en la red. De hecho, estamos en plena evolución del Internet tradicional a la Internet 2.0 o 3.0; el Internet que rompe con las figuras de emisor y de receptor; el Internet que crea infraestructura para que la sociedad genere contenido.

El informe Tecnologías sociales. El poder de las conversaciones en RED1 tiene una estructura clásica, comienza con un examen global de la situación actual y constantemente cambiante, los nuevos movimientos en la red, las tecnologías y los modelos de negocio, sin dejar de lado las barreras y amenazas, y para concluir hace una aproximación del caso del Estado español. Destaca, antes de entrar en materia, las “6 C” de las tecnologías sociales, que sirven para definir los modelos de negocio, y son: contenido, comunidad, comercio, contexto, conexión y conversión.

Una tecnología social para cada necesidad
Hay una tecnología social para cada necesidad, y en este sentido el informe ofrece un resumen interesante de webs y apps que facilitan el día a día en ámbitos diferentes y muy diversos, desde la salud a la política. Por definición, una tecnología social es aquella donde el contenido es creado básicamente para el usuario; genera un resultado o producto colectivo; permite la comunicación bidireccional; debe permitir y promover la formación de grupos; lenguaje común que permita interactuar; se compone de módulos y es personalizable; permiten el etiquetado, el filtrado y la búsqueda.

Por otra parte, el comportamiento informacional de los individuos en la red cambia según los continentes y nacionalidades, nada que ver entre europeos y asiáticos, por ejemplo. El estudio destaca los roles de prosumidor y los influencers, pero sea cual sea el perfil que el individuo adopta en la red, todos dejan rastro para poder identificar y medir.

Tecnología social: individuo, política y cooperación
El instituto de investigación Forrester define siete grupos de consumidores: creadores; conversadores; críticos; coleccionistas; seguidores; espectadores (estos son un 69% en la Unión Europea) e inactivos.

El rastro o grafo social de cada uno de ellos genera una cantidad de datos y posibilidades de análisis exponenciales. Los gobiernos deberían hacer uso de las tecnologías sociales para mejorar los servicios hacia los ciudadanos, pero en el informe se afirma que hay poca madurez en esta línea. Como punto débil se apunta la legitimación y legislación en torno a las identidades electrónicas. El hecho de poder tener múltiples personalidades online quizás se podría resolver con una e-identidad única, que fuera accesible por ejemplo, con las huellas digitales, el iris de los ojos y una serie de dígitos.

Además, otro de los ejes mediante el cual se articulan las tecnologías sociales es la cooperación y la recogida de donativos por diferentes causas humanitarias, benéficas, médicas. Por ejemplo, la campaña Ice Bucket Challenge difundida por las redes sociales mediante vídeos de famosos para recoger financiación para la ELA (Esclerosis lateral amiotrófica).

Tecnología social empresarial: beneficios, rendimiento, emprendedores
Tener un mayor y mejor conocimiento de los clientes ya es un hecho, pero la mayoría de las empresas aún no han abierto la puerta a explotar todos los datos que disponen para mejorar los servicios y los productos, adaptándose a las necesidades de los consumidores y/o clientes. Desde este punto de vista, los departamentos de márketing han sido los primeros afectados y impactados por las tecnologías sociales.

Desgraciadamente las empresas plenamente conectadas y que aprovechan la tecnología social son una minoría, y el resto no están preparadas para gestionar toda la información que proporciona el fenómeno big data. El informe detalla los siete tipos de datos que pueden prever la conducta de los consumidores, como pueden ser los datos de compra, datos de búsqueda, datos sociales, datos de interés, datos de ubicación, datos de contenido y datos misceláneos.

Barreras – amenazas y el caso del Estado español
La inexistencia de fronteras y los aspectos vinculados a la privacidad y seguridad son, básicamente, los puntos débiles. Estos se ven acentuados por la juventud del fenómeno y la falta de experiencia que se deriva del mismo.

En cuanto al Estado español se sitúa en las posiciones de cabeza dentro del continente europeo, tanto en número de usuarios como en la frecuencia del uso de las tecnologías sociales, pero en cambio, a nivel empresarial se percibe una reticencia al uso.

En definitiva, hemos intentado destacar los rasgos más relevantes de un informe interesante, tanto por todas aquellas aplicaciones que presenta como por las temáticas vinculadas en las que profundiza. Hay que seguir trabajando -y mucho- para que los ciudadanos desarrollen las habilidades y conocimientos para poder hacer frente al nuevo entorno que están dibujando las tecnologías sociales y lo puedan aplicar tanto a nivel personal como profesional.

Hoy por hoy tenemos los ingredientes para hacer un buen cóctel, pero hay que saber qué cantidades y qué combinación es la más adecuada.

Fuente: Ollé, Candela.”Ingredientes para un buen cóctel: persona, tecnología social y bases de datos “. [En Línea]. Blok de bid. Disponible en: http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/ingredientes-para-un-buen-coctel-persona-tecnologia-social-y-bases-de-datos. [Consulta: 209/01/2015]

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