Así empieza lo malo, de Javier Marías

untitled¿Se imaginan a un Quijote en el que el protagonista principal fuera Sancho Panza? Me da la sensación de que Javier Marías se está especializando en una literatura del segundón en el que esa persona que compaña a lo que podríamos llamar primer espada pasa a acaparar la atención principal de sus relatos. Así ocurre en sus últimos éxitos, tanto en la trilogía Tu rostro mañana, como en Los enamoramientos, obra en la que ese primer espada está presente a pesar de morir a las primeras de cambio.
Me parece un gran acierto ya que la mayoría de los lectores podemos sentirnos mucho más identificados y próximos a esos personajes secundarios que a los grandes divos de oficinas, ministerios, universidades o cualquier otro lugar de trabajo.

Y ya que he sacado a relucir literaturas remotas daré otra referencia. Resulta que al Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán le achacaban que la gran pega de su obra eran las continuas disquisiciones morales y filosóficas al hilo de la trama. Pues a la vuelta de los años, el gran valor de la literatura de Javier Marías, ese plus que hace que le leamos a él frente a otros autores porque es su seña de identidad, consiste precisamente en esas reflexiones constantes ya sean al hilo de la acción, como en el Guzmán de Alfarache, como de un término o matiz en la expresión. Como buen hijo de filósofo, Javier Marías busca constantemente la expresión más adecuada a lo que quiere decir, algo que contagia a sus personajes constantemente.
Me temo que llevo ya tres párrafos sin entrar a fondo en el argumento de esta gran novela, confío en que me lo perdonen. La obra de Marías se está convirtiendo en una reflexión muy profunda y continuada sobre el mal. No olvidemos otro de sus últimos títulos, Mala índole, que supone una selección de cuentos en los que el hilo conductor vuelve a ser el mal. En Los enamoramientos se centra en el asesinato, los matones y de más gente detestable. En el caso de nuestra recomendación de hoy, Así empieza lo malo, de Javier Marías –Editorial Alfaguara / Penguin Random House- varios son los puntos de reflexión sobre el asunto.
Partimos de una investigación sobre uno de los personajes de la novela, un médico de origen holandés que es sospechoso de haber hecho algo malo hace muchos años. Ese algo nos tendrá atrapados al libro como lapas y nos hará devorar las páginas, una tras otra, para terminar de saber de qué se trata. Por si fuera poco, y para nuestro desconcierto, resulta que el que parecía malvado salva la vida de otro personaje principal, en este caso la interesantísima Beatriz, de manera que el primer espada de la nueva novela desiste en sus pesquisas. Es en esas páginas, pasado ya el ecuador de la novela, cuando entendemos el sentido profundo del título, cuando se nos explica que lo malo empieza en el momento que ya ha pasado lo peor pero se perdona por una acción que hace olvidar esa acción previa, de ahí que empiece lo malo, la deuda con alguien que no es buena persona.
Habrán dado por descontado que con lo propensa que es la narrativa del autor a sopesar cuestiones morales en sus relatos, la ocasión de un suicidio fallido no podría quedar desaprovechada. Más, si a raíz de ella se perdona a quien antes se quería castigar. Según mi criterio, a esta altura -curiosamente ni en el principio ni en el final, que es donde los escritores suelen echar toda la carne en el asador- encontremos las páginas más inspiradas de nuestro libro de hoy.
En todo caso, me ha encantado que toda la trama se desarrolle alrededor de la vida matrimonial, de un encuentro previo y de un desencuentro posterior de dos personas que se han querido muchísimo y que por una <tontería> para una; algo mucho más grave para el otro, se rompa todo el encanto. A raíz de ahí, de ese desencuentro, surge una vida en común insatisfactoria, triste y sosa que hoy en día se da cada vez menos ya que suele recurrirse al divorcio antes de llegar a esas circunstancias.
El arrepentimiento, el perdón y la crueldad son otros temas tratados a fondo que hacen que todo el relato resulte muy interesante. La amistad, la traición, el perdón –aunque repita el término, queda claro que en ambos casos es una de las palabras ineludibles- Puede sonar todo a grandes palabras huecas, pero la realidad es que todas circundan al amor, y son los grandes temas que nos interesan, todos ellos al fin y a la postre, lo que nos mueve o nos paraliza más allá del trabajo y de la necesidad del dinero hasta para respirar.
Formalmente, Javier Marías es de esos autores que cuidan los diseños, las formas, la estética, en definitiva, tanto en su aspecto personal -cuando puede charlar un rato con él en la Feria del Libro iba impecable con dos objetos que me cautivaron, una pluma y una pitillera de la que extrajo un cigarrillo que olía a gloria- como con los diseños de sus libros, siempre con acertadas ilustraciones de muy buen gusto, en este caso, Stepping Out the Bath, de Balthus. Un óleo que nos recuerda a la bella Beatriz saliendo de la bañera como si fuera una Venus actual. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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