El mundo de afuera, de Jorge Franc

El mundo de afuera, de Jorge FrancoSi en otras ocasiones hablamos de que nuestra Guerra Civil está un poco trillada, algo parecido ocurre con las historias de secuestros. Sin embargo, pese a lo parecidas que son todas ellas, siguen interesándonos y las seguimos leyendo con gran interés.
La que recomendamos hoy, El mundo de afuera, de Jorge Franco –Editorial Alfaguara / Penguin Random House- tiene algunos aspectos novedosos que dan un aire distinto al relato. Por ejemplo, un espacio que es tan importante que se convierte casi en un personaje. Me refiero a un castillo ubicado en la ciudad colombiana de Medellín que va aportándonos una historia paralela en la que con saltos al pasado se nos relatan los orígenes del amor entre Dita y el protagonista –don Diego- y cómo se le ocurre la, en principio, disparatada idea de construir un castillo en Medellín. Es un relato paralelo que alivia bastante la pesadez de un secuestro puro y duro.

Además, la novela se divide con fuerza entre los de arriba y los de abajo o, como indica el título, los de afuera y los de adentro. Es decir, los ricos de adentro que se encuentran presos en una jaula de oro y los pobres de afuera que desearía tener el dinero y el lujo de los de adentro del castillo. Así, el universo de los secuestradores, con el Mono a la cabeza, nos descubre un mundo humilde en el que los delincuentes se humanizan, se pueden apiadar del secuestrado en un momento dado, en fin, que parece que secuestraran por necesidad, es decir, por dinero, y no por maldad. Por ejemplo, para darse el gusto de regalar una moto a un chaval que no es hijo pero a quien los vendedores toman por tal. Les invito a que descubran a este adolescente motero que es otro de los personajes clave en la novela.
Parece por todas estas circunstancias muy justa la concesión del Premio Alfaguara de novela de este año precisamente a una obra que, como digo, nos atrapa de la primera a la última página a pesar de que las historias de secuestros estén ya un poco trilladas.
En la disyuntiva de si Jorge Franco es un gran creador de historias o de personajes yo me decantaría más por lo segundo. En todo caso, lo que más me ha sorprendido de su narrativa es la excepcional ambientación. Domina los espacios y nos introduce en ellos con una maestría poco habitual en la novela moderna. Es una virtud más propia de novelistas de otro tiempo que me ha agradado encontrar en él.
Formalmente es una novela de tamaño y peso estándar, que transportaremos sin más problemas y que posiblemente nos dure menos de lo esperado gracias a su intenso ritmo que hará que leamos más y más rápido de lo habitual. La portada es un guiño al gran genio de la pintura Arcimboldo ya que presenta un rostro creado con flores blancas en las que destacan dos bellos y profundos ojos azules. En la nariz un abejorro que no inmuta a esta niña que no tiene boca y que es uno de los personajes más entrañables de la novela. Un oasis fresco y puro en medio de la podredumbre y la falta de ética. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

Anuncios
  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: