La pirámide del café, de Nicola Lecca

Esperamos que hayáis disfrutado de unas merecidas vacaciones.

Reanudamos nuestro Blog con una reseña del Dr. D. Adolfo Caparrós.

 

La pirámide del café, de Nicola LeccaHay libros que parecen escritos para adolescentes, casi para niños, y sin embargo son mucho más profundos y significativos que otros con más pretensiones.
Es el caso de la novela que hoy recomendamos, La pirámide del café, de Nicola Lecca –Editorial Alevosía / Siruela- que nos narra la historia de un joven húngaro –Imi- que ha pasado su infancia y adolescencia en un orfanato local de su Hungría natal para salir con toda la ilusión del mundo rumbo a su particular tierra prometida –Londres- y en concreto, a un salvador trabajo en una cadena de cafeterías regida por asépticos manuales que deben ser puntualmente seguidos desde lo más alto del escalafón hasta el escalón más bajo. De ahí, claro está, aquello de <la pirámide del café> que hace referencia a la estructura de la cadena de locales.

Hay un momento decisivo en la historia en la que Imi entra de manera abrupta en la madurez y esto lo nota su casera de manera explícita en el libro. Por cierto, una casera que es más una madre o una amiga que un personaje sórdido y avaro pendiente del dinero sobre cualquier otra cosa.

Aunque el autor es italiano, la ternura y empatía con la que relata la vida del orfanato me recuerdan a los clásicos del género con especial mención a Charles Dickens. Dicho esto, el autor confiesa en una nota al final que el relato está basado en un auténtico orfanato en el que se ha inspirado para su novela, con lo cual la relación con los clásicos está ahí pero no es la única fuente.

La novela de hoy nos aportará el buen rollo y la sensación de que la vida tiene cosas muy importantes en la monótona cotidianidad que vivimos a regañadientes y con pocas ganas. El día a día, mirado a los ojos de Nicola Lecca, se hace mucho más interesante y, desde luego, quienes lean el libro afrontarán la vuelta al trabajo con unos ojos mucho más positivos.

Formalmente, se trata de una novela flexible, manejable, de pasta blanda y letra muy cómoda, con un ritmo ágil que no nos dejará parar hasta llegar a la última página. Una novela de esas que alargaremos un poco al final por las pocas ganas que tenemos de que se termine. La cubierta ha llamado la atención de todos los que la han visto. Sobre un fondo de verdes y azules encontramos diversos motivos londinenses como el autobús de dos pisos, una pipa, el Big Ben o una tetera. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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