La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker¿Qué puede hacer mejor un escritor que escribir sobre el proceso de escritura? Aunque parezca de cajón, se agradece que de vez en cuando los mejores poetas, o en este caso, un gran novelista, se encarguen de dejarnos joyas como la que hoy ofrecemos en la que hay dos novelas paralelas.

Por un lado, encontraremos una apasionante novela policíaca que tiene un montón de picante ya que en los años setenta en Estados Unidos todavía estaba muy mal visto que las jovencitas de quince años se liaran con señores treintones.

Por otro, encontraremos un magnífico tratado paralelo que da más de treinta consejos a la hora de afrontar el dramático trago de ponerse delante de la página en blanco. Por cierto, muy original, a la vez que muy americano, eso de ir descontando capítulos en una cuenta atrás al más puro estilo de la NASA. Es curioso que hace unos meses titulara con aquello de “La literatura suiza, esa gran desconocida” y ahora me encuentre precisamente con otro escritor de dicha nacionalidad que nuevamente nos recordará que más allá de Guillermo Tell hay una literatura suiza de gran calidad.

En nuestra propuesta de hoy, La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker –Editorial Alfaguara- van a encontrar una novela que podría parecer americana, la ambientación, las comidas, los vehículos… Todo tiene ese toque típico del cine o la literatura de Estados Unidos, hasta el precioso cuadro de Edward Hopper que preside la cubierta, sobre el que volveremos más adelante.

Esto nos demuestra que estamos en un mundo globalizado en el que un gran novelista suizo podría pasar por ser, por ejemplo, Douglas Coupland, uno de los autores de la célebre generación X, cuyo máximo exponente en Bret Easton Ellis, un autor al que no se asemeja tanto Joël Dicker. Curiosamente, Douglas Coupland nació en Alemania aunque tenga la nacionalidad canadiense y haya escrito Microsiervos, una auténtica obra maestra que representa el mundo de Microsoft.

Paralelismo, por tanto, entre ambos autores, capaces de hacer dos grandes obras con América como fuente de inspiración. La referencia a la Lolita, de Vladimir Nabokov era tan evidente que casi me daba un poco de apuro mencionarla, pero de no hacerlo podría parecer que se ha cometido un error de bulto, así que mencionada queda. Sobre la trama hemos dicho poco, pero es la gracia de la obra y quiero que sean los lectores los que se vayan enganchando, página a página, en una su flujo apasionante. Un flujo que les llevará de un nombre a otro hasta que, paso a paso, vayan descubriendo quién es realmente la Nola angelical que se nos presenta en los primeros compases.

El aspecto formal es el de una novela con todas las de la ley, contundente, con una letra idónea para la lectura, buen tratamiento de blancos, una técnica de saltos al pasado y vueltas al futuro que se hace muy amena, y eso sí, un número de páginas algo alto, por lo tanto, un poco pesada, pero ideal para trasladarnos con ella a la playa, la piscina o el parque y disfrutar de sus páginas sin llevar cuenta del tiempo.

Preside la edición el cuadro de Edward Hopper, Portrait of Orleans -1950- Una imagen que inunda de luz y color un libro que ya de por sí tiene mucha luz y mucho color. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado Doctor en Lengua y Literatura

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