Animación a la Lectura

lectura4Probablemente la pregunta esté mal formulada, pues sería más adecuado preguntarnos qué creemos que es la animación a la lectura o qué pretendemos con la animación a la lectura.

Para abordar la cuestión, y comprobar así dónde nos encontramos y dónde podríamos o deberíamos estar, primero listaremos conceptos o definiciones en consonancia con actuaciones reales (algunas discutibles) en el campo de la animación lectora, en un orden de lo más restringido a lo más amplio:

11. Animación a la lectura es exigir al alumnado que lea, en un período determinado, unos libros. Libros elegidos por el profesorado, generalmente, con un trabajo posterior y, en ocasiones, con examen incluido.

12. Animación a la lectura es intentar convencer al alumnado de las excelencias de la lectura con un mero discurso teórico.

13. Animación a la lectura es crear las condiciones estructurales para que se dé el hecho lector en la escuela, como la apertura de la Biblioteca Escolar y/o Bibliotecas de Aula.

14. Animación a la lectura es, además, dinamizar las bibliotecas escolares.

15. Animación a la lectura es realizar, sea en la biblioteca o en el aula, sesiones con técnicas de animación lectora, buscando el placer en la lectura.

16. Animación a la lectura es, además, realizar un Proyecto de Desarrollo Lector.

17. Animación a la lectura es, además, potenciar la creatividad en sus múltiples facetas: teatro, textos, ilustraciones…

18. Animación a la lectura es, además, perseguir el aprendizaje en el hecho lector.

19. Animación a la lectura es, además, posibilitar en el lector o lectora actuaciones en todo el ámbito posible del libro: encuadernación, impresión, edición…

10. Animación a la lectura es, además, la aproximación a los medios de comunicación.

11. Animación a la lectura es, además, colaborar con la familia en el desarrollo de los hábitos lectores.

12. Animación a la lectura es, además… En segundo lugar, nos arriesgamos a recoger y a ordenar aportaciones, como muestras, de algunas personas autorizadas. Así:

• De la obra de algunos autores y algunas autoras podemos concluir la conveniencia de comenzar a animar a la lectura antes del primer contacto con el libro o antes del inicio de la escolarización:

—Paco Abril (6): «Y, ¿en cuántos hogares se les cuenta cuentos a los niños? En muy pocos, desgraciadamente. Sin embargo, esos primeros cuentos son los mejores caminos que conducen a la lectura…».

—Robert Escarpit (6): «Probablemente, es durante esa etapa (infancia preescolar) de la vida cuando nacen las actitudes fundamentales para con el libro… [… ] Resulta, pues, sumamente importante que el libro se introduzca en la vida del niño antes de la edad escolar y se inserte a partir de ese momento tanto en sus juegos como en sus actividades cotidianas».

• Hay quien hace hincapié en que el libro posee en sí mismo la suficiente energía para anima a la lectura:

—Isabel Jan (6): «El animador es quien se convierte en la pieza clave del edificio. Como si cuentos, relatos o imágenes no pudieran existir sin la presencia de un comentario, como si no pudieran actuar por el solo efecto de la energía que contienen, y tuvieran necesidad de un manipulador para existir, para animarse».

• Hay quienes opinan que la animación lectora debe actuar en el campo de la lectura en libertad:

—Montserrat Sarto (7): «Sin embargo, es el campo de la lectura en libertad donde se apoya la animación a la lectura, la que no requiere una calificación ni está supeditada a un servicio utilitario de la enseñanza pero consigue que el niño descubra el libro».

• O quien constriñe la animación lectora al libro:

—Carmen Olivares (6): «Es un acto consciente realizado para producir un acercamiento afectivo e intelectual a un libro concreto, de forma que este contacto produzca una estimación genérica hacia los libros».

• Otras y otros nos recuerdan que la animación a la lectura también persigue el dominio del lenguaje:

—Varios autores. Programa de Animación a la Lectura (PAL) (8): «En el terreno estrictamente curricular, no cabe duda de que la lectura es el instrumento básico de adquisición de contenidos en muchas de las áreas del conocimiento. Esto justifica la necesidad de enseñar a dominar bien el instrumento antes de usarlo, en plenitud, en las diferentes situaciones a las que nos referíamos. Es fundamental el entrenamiento en estrategias lectoras que enriquezcan el bagaje cognitivo necesario para comprender textos».

• Algunos y algunas propugnan actuaciones con un carácter más amplio:

—Programa de Animación a la Lectura de la DGOIE (8): «La lectura es un actividad que se emplea con distintos fines en distintas situaciones. Por ello cuando se habla de animación a la lectura debe concebirse ésta en todas sus dimensiones: la lectura placentera, la lectura para informarse, la lectura para aprender, la lectura para crear, la lectura para comunicarse…».

—Jesús Villegas y otros (9): « […] Que el no lector o poco lector descubra el libro, que se pase de la lectura pasiva a la activa, que se desarrolle el placer de leer, que se aprecie la diversidad de libros existentes» o «Desde una óptica excesivamente reduccionista, limita el campo de la animación al propio libro, con el objeto de que sea éste, por sus propios valores, quien estimule la sensibilidad del niño lector».

—A. M. Fabregat (10): «[…] Una metodología que enlace con el medio familiar, que proponga situaciones simuladas, imágenes visuales y esquemas de lengua globales, como paradigmas en los que apoyar su desarrollo».

—Mercedes Gómez del Manzano (6): «[…] El niño es capaz de crear su propio lenguaje en el que los gestos, la mímica y el movimiento ocupan un lugar tan importante como el que ocupa la palabra».

—W. S. Hall (6): «[…] La investigación sugiere que el enseñar cómo está organizado un texto facilita la comprensión del contenido de dicho texto. La evidencia también apunta a la posibilidad de aumentar los conocimientos anteriores del lector, de manera que se facilite su comprensión de un texto».

—José Quintanal (11): «Estos dos elementos, capacitación (seguridad) y deleite (evasión), han de constituir una meta clara en nuestra actividad escolar de animación lectora».

• De un modo bastante estructurado, otros y otras opinan: —Montserrat Sentís y M.ª Lola León (12): nos hablan de la existencia de […] varios tipos de ANIMACIÓN: «la animación previa, la animación durante la lectura, la animación después de la lectura y la animación para la recreación».

—Xulio César Iglesias y Jesús Villegas (9): «[…] Además de este enfoque general en el que la animación a la lectura es asumida como la creación de condiciones favorables de cualquier tipo e intensidad para un hipotético encuentro libro lector, estamos obligadosa distinguir formas diferenciadas […]:

a) La animación para la lectura: …arropa ese trabajo previo de concienciación, esta búsqueda del primer flechazo entre el libro y la gente.

b) Taller de lengua y literatura: …quiere remozar las tendencias tradicionales en la enseñanza de materias como la lengua y la literatura, en un esfuerzo inusitado hasta ahora por poner en juego componentes expresivos, creativos y lúdicos en su didáctica.

c) La animación de la lectura: …reúne los trabajos directos sobre textos y libros concretos con actividades, juegos y dinámicas complementarias y enriquecedoras del hecho de leer, antes, en el momento y después de la lectura».

—Ana Garralón (6): jugando con la combinación de las palabras «Animación» y «Lectura» nos habla de «La Lectura tras la animación, de La Lectura según la Animación, de La Animación contra la Lectura, de La Animación ante la Lectura y de La Lectura desde la Animación».

• Y algunos especialistas nos advierten:

—Esther Tusquets (6): «Tampoco hay que olvidar la idea de que el cuento o la novela nos van a transmitir unos conocimientos puntuales y específicos. […] Eso de “enseñar deleitando”, o sea, dar una purga con sabor dulce para que la incorpores, a mí me parece un error. […] El niño debe saber que el aprendizaje es un proceso duro…». —Pep Durán (6): «[…] prometer en vano, engañar con el vacío o con la tontería, obligar a que el lector sienta placer con muchas de las lecturas que están condenados a tragar me parece poco ético…».

—John Holt (6): «¿Por qué tienen que entender los niños todo lo que lean? ¿Por qué tiene que entenderlo cualquier persona? ¿Es que hay alguien que lo entienda todo? Yo no entiendo todo lo que leo, ni lo he entendido nunca».

—Jaime García Padrino (6): «[…] Hasta ahora las actividades para la llamada “animación a la lectura” […] han sido el centro de meritorios esfuerzos y entusiasmadas acciones, quizá más atentas a aspectos cuantitativos como el “leer más”, o el ambiguo “lee mejor” o simplemente el “animar a leer”. Son actividades cuya necesidad y carácter ni rebatimos ni negamos. Pero sí creemos que deben ser objeto de oportunas correcciones derivadas de una cierta afinación o depuración de objetivos».

—Bruno Bettelheim (6): «[…] Lo que se necesita para hacer que el niño aprenda a leer no es el conocimiento de la utilidad práctica de la lectura, sino la firme creencia de que saber leer abrirá ante él un mundo de experiencias maravillosas, le permitirá despojarse de su ignorancia, comprender el mundo y ser dueño de su destino…».

_ ¿Qué es desanimar a la lectura?

Queda patente que nos supone un compromiso suscribir una definición de animación a la lectura. Ahora bien, no tenemos ningún tipo de reparos en lanzarnos a afirmar lo que sí es desanimar a la lectura.

Lograremos, sin duda alguna, desanimar a nuestro alumnado en los casos siguientes:

—Le presentamos fondos obsoletos, como algunos de los cachivaches que esconde el Dragón en su guarida.

—Le proponemos lecturas sin ningún atractivo, como el aburrido reino que deja atrás el Príncipe Azul en busca de nuevos horizontes.

—Le ofertamos un catálogo muy restringido o de escasa variedad temática, y no una «cestita de Caperucita» llena de apetitosos manjares.

—Le solicitamos que lea libros muy lejanos a sus intereses, necesidades o apetencias, como le resultaba a Simbad el Marino la vida en tierra mientras anhelaba surcar los mares en su bajel.

—Le exigimos un nivel lector determinado, sin tener en cuenta unos requisitos y unos pasos anteriores, olvidándonos de que el Patito Feo necesitó su tiempo para ser un esplendoroso cisne.

—Le obligamos a la lectura de textos de modo generalizado sin tener en cuenta su nivel lector, como una obligación dura fue, para Cenicienta, atender las continuas demandas de su «adorada» madrastra.

—Le reclamamos resultados obviando el propio proceso de la lectura. Nos olvidamos de que también es importante los senderos que se recorren por las páginas (como el camino amarillo de Oz), los puentes que se cruzan con las frases (donde pagamos el peaje al duende guardián) y los pasos que nos hacen dar las palabras (como los del pequeño Hiawatha en su descubierta).

—Escolarizamos siempre la lectura con obligación de un trabajo posterior, e incluso, con un examen. ¡Cómo se entere el Rey Arturo mandará a poner orden en ese asunto a unos de sus caballeros de la Tabla Redonda!

—Le transmitimos un modelo de profesorado que le pide que lea, pero somos incapaces de reflejar una imagen de profesorado-lector, con la que emularíamos a los conocidísimos ratones de Biblioteca, o a aquellos magos y astrónomos que se pierden entre pergaminos y manuscritos.

—Utilizamos la biblioteca o la lectura como castigo, igualando biblioteca o lectura a una terrible mazmorra lóbrega y maloliente.

—Usamos la biblioteca o la lectura como actividad de comodín o de relleno, y nos entretenemos como los traviesos trolls, amigos de la improvisación y del mínimo esfuerzo.

—Le solicitamos que lea en la escuela, olvidándonos de motivarlo a que lo haga en otros momentos y en otros lugares, como la hermana de Alicia que le leía relatos bajo la sombra de un árbol.

—Nos dedicamos a la «mecánica lectora» relegando los sentimientos que afloran con la lectura (dónde queda la alegría que sentimos con los duendes de la espesura o esa sensación tan extraña cuando viajamos en el Nautilus).

Fuente: “Animación a la Lectura”. [En Línea].¡A la lectura! Disponible en: http://labibliotecaescolar.files.wordpress.com/2012/04/capitulo5alalectura.pdf [Consulta 26/06//2013]

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