Farsa de la Costanza, de Cristóbal de Castillejo

FarsaConstanzaCuando se leen libros tan antiguos como el que hoy nos ocupa suele conocerse muy poco de los autores, cuando no, hay serias dudas sobre la autoría de la obra. En el caso de la Farsa de la Costanza, de Cristóbal de Castillejo –Cátedra / Letras Hispánicas- no parece haber dudas relativas a que el autor fuera el propio Castillejo, pero los editores, Blanca Perpiñán y Rogelio Reyes, que han realizado un excelente trabajo, se centran más en la obra que en el autor. Así haremos nosotros también.

Al igual que ocurriera con La Celestina –obra mencionada explícitamente en la Farsa-, la Farsa de la Costanza presenta cierta ambigüedad a la hora de delimitar claramente el género, ya que parece ser una farsa, como se indica en el título, pero una farsa más para lectura dramatizada que para una representación escénica.

Decimos esto por los larguísimos parlamentos de algunos pasajes que se antojan bastante difíciles de memorizar. En cuanto al argumento, encontramos dos tópicos claros. Por un lado, los amores dispares entre, por una parte, un hombre anciano y una mujer joven; y por otro, una mujer anciana y un hombre joven.

El otro tópico mencionado es el de los goliardos, esos falsos clérigos que recorrían las comarcas intentando engañar a la feligresía. En este caso, tanto cura como fraile, parecen haberse preparado para serlo pero haber decidido salirse de sus respectivas órdenes con el fin de ejercer la picaresca amparados en sus conocimientos de latines macarrónicos y de liturgia. Especial mención merece en este aspecto el Sermón de Cupido, que aparece en el acto III. Se antoja una pieza memorable, al parecer, escrita previamente a la Farsa, y que el autor decidió incorporar porque se adaptaba perfectamente a la pieza.

Los editores señalan que están preparando una edición independiente de este sermón con un tratamiento que aborde en profundidad lo que aquí se estudia al mismo nivel que el resto de la obra. Anticipamos que ese nivel ya es muy satisfactorio en sí. Hemos decidido esperar a que pasara la Semana Santa ya que el tono disparatado, y a veces, irreverente de esta pieza la hacía más apropiada para el tiempo de Carnaval.

Al pasar ya esa oportunidad, pero a la vez, estimarse que es una pieza relevante en la historia de nuestra literatura, hemos decidido presentarla ahora. Nuestros lectores se divertirán y encontrarán semejanzas con las exitosas Escenas de matrimonio, que encuentran su antecedente en obras de este tipo.

El aspecto formal es de auténtico tamaño de bolsillo, con letra un poco pequeña, pero en un tipo de edición con el que todos los españoles estamos muy familiarizados desde nuestra época de estudios secundarios. Preside la cubierta la imagen del cuadro de Lucas Cranach el viejo, Amores entre un joven y una vieja (1520-1522), en clara alusión a la protagonista. El lector avisado, que se fije en la fecha de la obra y del cuadro, se dará cuenta de que es un tema muy tratado tanto en la literatura como en las distintas artes desde la Edad Media hasta la actualidad. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado Doctor en Lengua y Literatura

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