La reina descalza, de Ildefonso Falcones

La-reina-descalza¿Qué diferencia una gran obra de otra que no llega tanto? Según mi modesta opinión la diferencia está en la capacidad de apelar a los sentimientos más profundos del lector, en escribir desde el espíritu de uno mismo para llegar al corazón de los demás.

Como ya ocurriera en su primer éxito, La catedral del mar (2006) y posteriormente en La máno de Fátima (2009) -su segunda novela-, este barcelonés nacido en 1959 vuelve a llegar a los sentimientos más profundos en nuestra propuesta de hoy La reina descalza, de Ildefonso Falcones –Editorial Grijalbo- Una novela que narra cómo a finales del Siglo XVIII Fernando VI promulgó una ley muy desfavorable a los gitanos.

Unos sucesos poco conocidos de nuestra historia ya que los manuales se recrean en lo que vino poco después, la invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia. Pero estos hechos no son lo más destacado del libro, lo que más llamará la atención de los lectores son los personajes profundos, costumbristas, como sacados de esos cuadros para tapices que Goya pintara en aquella época y que tanto nos gustan.

Por ejemplo, Caridad, una mujer de color que llega procedente de Cuba con el único patrimonio del conocimiento del buen tabaco y de cómo trabajarlo. Perdida, abandonada a su suerte, indefensa y desesperada, si no hubiera sido por un buen samaritano, que al igual que el de La Biblia sufria la marginación –el gitano Melchor Vega- habría muerto abandonada de todos. Gracias a él encuentra en la comunidad gitana el amparo que los payos no le habían dado.

Pero no todos los blancos son malos en el libro, fray Joaquín ayuda a todo el que se pone en su camino, predica el bien y la justicia y la igualdad de hombres y mujeres en un mundo en el que todavía quedaba mucho trecho hasta llegar a la discriminación positiva de hoy. No podemos dejar de hablar de Milagros, la nieta gitana de Melchor que como habrán reparado nuestros lectores, al igual que Caridad, tiene un nombre muy simbólico, como le gustaba hacer al maestro Pérez Galdós, referencia ineludible a la hora de escribir sobre los siglos XVIII y XIX. Formará con Caridad una pareja fraternal a veces; materno fililal, otras, llena de sentimientos que posiblemente guste mucho a nuestros lectores.

Un aviso a navegantes, si han dejado de fumar recientemente o se están planteando dejarlo, no es la mejor lectura, porque otro de los protagonistas es el buen tabaco caribeño. Solamente si tienen la seguiridad de que no volverán a prender un cigarrillo les recomiendo el libro a estos seguidores.

El aspecto formal es muy agradable, letra amigable, papel consistente, buena presentación y un ritmo de los que le impide a uno ir a por un vaso de agua porque no puede parar de leer. Quizás un poco grueso para llevar en transporte público, pero todo es proponérselo.

Preside la cubierta un abanico pintado con una escena de mercado de época que recuerda tanto a las escenas goyescas comentadas. En definitiva, tiene todos los ingredientes para que lo disfruten mayores y jóvenes.

Los primeros, porque se verán envueltos en los ritmos flamencos, en el martinete, en el fandango, en la zarabanda, ritmos todos ellos que han gustado mucho a abuelos, padres e hijos ya no tan jóvenes; los segundos disfrutarán de la historia de Milagros, de su rebeldía, de su frescura y de sus sentimientos. Comprenderán mejor a sus padres y abuelos y tanto unos como otros se emocionarán. ¿Qué más se puede pedir?

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado Doctor en Lengua y Literatura

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