El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo de Gabriel Ginebra

el japones que estrelloEl actual sistema económico viene marcado por un paradigma en el que la planificación y el análisis de la actividad económica y empresarial entorpecen de tal manera la propia actividad económica que nos encontramos con la paradoja que da título a nuestra propuesta de hoy El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo, de Gabriel Ginebra -Random House Mondadori-Conecta- ¿Por qué estrelló ese conductor el tren? Porque se encontró preso de un complicado sistema de controles y sanciones que podría culminar con su despido, para evitarlo aceleró con el fin de evitar el retraso, lo que culminó en una catástrofe con muertos y heridos. Gabriel Ginebra pone este caso como ejemplo de lo absurdo que está siendo el actual paradigma económico.

Como solución propone un cambio de paradigma en el que el sentido común rija las relaciones laborales a la antigua usanza. Un sistema en el que la burocracia sea la necesaria y no un freno a la actividad. Otro de los ejemplos del libro es el de dos graduados en Administración y Dirección de Empresas –ADE- se quejaban amargamente de que no encontraban un trabajo adecuado a su formación viéndose obligados a limpiar peceras en edificios oficiales. Apunta el autor que no se daban cuenta de que ahí tenían la empresa que estaban buscando.

Nos comunica que la mayoría de las empresas españolas no tienen mucho más de siete trabajadores de media, aunque los modelos que todos idealizamos y que se estudian en los grados son los de Google o Zara. Otra paradoja del sistema es la que enfrenta confianza y control, mientras que la palabra mágica en las empresas es la confianza y fidelidad de sus clientes las empresas suben y suben el control a sus contratados asfixiando su productividad y favoreciendo un bucle en el que un trabajador cada vez más exigido confirma que no puede alcanzar los objetivos impuestos y por lo tanto no es válido.

En este sentido la propuesta consiste en tener con él la paciencia que de todos modos va a ser necesaria con la nueva persona a la que se contrate. También llama la atención el escalafón habitual en el que aparece la pirámide invertida que se forma a partir de un becario, dos trabajadores, cuatro directivos… Al final el becario y los dos trabajadores tienen que sacar adelante infinidad de ideas y proyectos de muchas personas que se dedican a planificar. Antes de que se produjera la actual crisis ya escuchaba esta cita del libro “Demasiados jefes para tan pocos indios” El aspecto formal nos remite a la sobriedad de un fondo blanco y unas vías de tren. En el centro las letras rojas desvían la trayectoria y nos advierten del peligro. Un libro ideal para las personas que dirigen a otras personas.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado Doctor en Lengua y Literatura

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