Otra reina de corazones

el azar de la mujerPuestos a hacer novela histórica, se agradece que no sea sobre la guerra civil española. Ese es el primero de los aciertos de Manuel Vicent en El azar de la mujer rubia –Editorial Alfaguara-, una novela que no dejará al lector indiferente, como suele ocurrir con Vicent.
Hay un aviso a navegantes que se destaca en todo momento y que no se debe perder de vista. Es literatura, no historia. Se narran hechos históricos y de ahí el término del subgénero –histórica- pero no se puede tomar al pie de la letra todo lo que se lee como si se estuviera ante un manual redactado por historiadores.
Tres personajes reales forman un triángulo amoroso-político en el que la política es más relevante que el amor. Ahí irrumpe esta reina de corazones que se une a la de Wilkie Collins que relatábamos hace poco. La de hoy, Carmen Díez de Rivera fue pieza clave de la transición, según relata la obra, aunque no suela aparecer destacada en esos documentales en los que se trata su figura muy de pasada. Siempre cerca de ella, Juan Carlos I y Adolfo Suárez pusieron el toque romántico que ella se encargaba de racionalizar para centrar la construcción de la tan estudiada transición.
Puede ofender a algunos lectores el tratamiento que se hace de la época y de estas dos figuras que han gozado de prestigio y buen nombre a los que debemos la democracia de hoy.
El tono de Vicent no es tampoco el del esperpento valleinclanesco que tanto molestó en la época alfonsina. Es un tono muy propio de los escritores de la transición, se me ocurren nombres como Francisco Umbral o Camilo José Cela autores que han escrito sin pelos en la lengua y que tienen su infancia y juventud marcada por el franquismo. Es en esa órbita en la que se debe situar la novela.
Aquí encontramos el valor añadido de la literatura, de manera que Manuel Vicent juega con la memoria de Suárez y hace que recuerde algunos pasajes con alternativas. ¿Se imaginan que Tejero hubiera salido victorioso del intento golpista del 23 de febrero?
El rey tampoco escapa de la pluma del autor, muchos rumores que hemos oído siempre “off the record” aparecen narrados en esta novela al amparo de la literatura. Verdad o mentira son la otra historia, la que ha ido narrándose de forma paralela a los telediarios, la leyenda negra contemporánea.
El aspecto formal es tan ambiguo como todo el libro, como la sintaxis de la transición. Una pared blanca en la que se abre una puerta blanca también con picaporte años 70. Nuestra reina de corazones pone color a la escena con una blusa roja sobre la que cae su pelo rubio. Se adentra en el bosque oscuro de esta leyenda negra que es como una ventana al vacío, nos atrae aunque es peligrosa.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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