Bibliotecas y Educación lectora en entorno desfavorecido

Introducción

 De todos los lugares donde se puede llevar a cabo la extensión bibliotecaria, a saber:Ed Lectora espacios y servicios públicos, lectores recluidos, lugares de reunión, y situaciones especiales, es en éstos últimos, en forma de entornos desfavorecidos, donde la situación presenta todas las barreras, en especial las que no se ven, que son las sociales.

 En estos lugares la población juvenil es especialmente vulnerable pues a toda la problemática que conlleva la adolescencia, hay que sumarle todas las injusticias y desigualdades habidas y por haber, de las que en mayoría de las ocasiones son víctimas y que pueden truncar sus expectativas como ciudadano.

Planificar

 En espacios como los hospitales, las cárceles, los centros sociales, las salas de espera, el transporte urbano, etc. reúnen a la población en ellos y, en cierto modo, se puede partir de unas características comunes particulares de los beneficiarios, para preparar acciones a ellos orientadas.

 Como hemos dejado entrever por lo heterogéneo de los ambientes señalados, lo que para unos lugares en los que desarrollemos acciones como biblioteca puede ser válida, para otros no lo será, por eso es imprescindible antes de llevar a cabo cualquier actividad: planificar.

La planificación se hará en función de la información recabada. Y a partir de ahí nos plantearemos unos objetivos a corto, medio y largo plazo. Pero lo más importante es que estos emprendimientos se perpetúen en el tiempo, con lo que conviene formar en la promoción de lectura a los referentes locales que no pertenecen a ninguna institución si no que son aceptados por el conjunto de sus vecinos, con la finalidad de proporcionarles material para que realicen los emprendimientos. Así la comunidad sentirá y terminará haciendo el proyecto suyo.

Accesibilidad

En el caso que nos ocupa, raramente vamos a contar con una institución cultural u organización sin ánimo de lucro sita permanentemente en el lugar, que cuente con información de primera mano o haya establecido un tejido de relaciones que facilite la labor de acciones por parte de la biblioteca. Los referentes, líderes o patriarcas de poblados, son personas que viven allí y con las que nos será más difícil contactar que si se tratase de una entidad dependiente de la municipalidad. Las parroquias en estos casos suelen ser las únicas que tienen presencia continua en estos ambientes y pueden ser una buena manera de entrar sin despertar recelos y que nos conozcan, además de servirnos de lugar de encuentro para las actividades.

Los animadores de lectura

 Con la extensión bibliotecaria, la línea que separa los conocimientos de un bibliotecario, se ve traspasa con facilidad. Entendiendo a un animador de lectura como un mediador entre los libros y las personas, nos hace comprender enseguida que también debe poseer unos conocimientos en otras disciplinas como la psicología, la pedagogía, la literatura; aparte de unas cualidades y habilidades de distinta índole como persona (don de gentes, amplia conciencia social, empatía, etc.).

 Lo que va a ser determinante es que las personas que se comprometan lleven dentro la semilla del buen lector, que será aquella que portarán quiénes hayan escuchado de pequeños cuentos e historias de boca de sus padres y gente querida, refrescando en ellos un buen recuerdo de la lectura. Aquí la lectura adquirió una dimensión de creación de vínculos entre las familias. Si no se ha vivido una experiencia grata con respecto a los libros poco o nada habrá de transmitir el animador.

Las bibliotecas juveniles

Las bibliotecas, en su sentido más social, tienen una importante labor para ayudar a estos focos de población, que las distingue de otras instituciones, pues no brinda una ayuda tangible. Estos ciudadanos a menudo se ven sometidos a prejuicios y marginalidad, y las instituciones culturales se perfilan idóneas para hacer de puente entre estos y la sociedad. Se deben aprovechar las ideas y creatividad de las gentes beneficiarias del proyecto para mostrar en espacios a los que normalmente ven como inaccesibles, como ayuntamientos y juntas de distrito, actividades relacionadas con la lectura y el debate entre otros jóvenes de su edad pertenecientes a otro estamento social para que vean por si mismos que hay muchas cosas en común que les inquietan y muchas veces no existen tales muros. En definitiva hacer que ellos propongan y tomen las riendas mostrando su modo de entender el mundo y la visión de él tienen, con el libro como protagonista y con la puesta en común. Que se cree una reciprocidad mediante el debate y la inclusión de los mismos en la sociedad democrática en la que todo ciudadano tiene derecho a ser participe.

La educación lectora

 La animación entendida como dar vida, desarrollar las capacidades del cerebro para leer con las que todo el mundo nacemos, y que conllevan una evolución acorde con el desarrollo del cerebro, da lugar a llamarla educación lectora. A las nanas escuchadas desde el nacimiento y que brindan al bebé sus primeros contactos con la literatura oral que le sirven para socializar hasta la adquisición de la abstracción y de la posibilidad de razonar, pensar, hacer inferencias y críticas, de la juventud hay todo un camino que recorrer por medio de la literatura infantil y juvenil y los distintos géneros literarios. Y es que como señala José Antonio Marina, la inteligencia humana es eminentemente lingüística. Se desarrolla por tanto, con la adquisición de palabras y la expresión de las mismas.

Entre las instituciones donde se puede insertar un programa de educación lectora, las bibliotecas se presentan como los espacios especialmente dotados para ello. No son lugares donde se acuda por obligación, no se imponen calificaciones ni evaluaciones, existe personal cualificado con respecto a la lectura para hacer recomendaciones, que no imposiciones. Y es un lugar para el debate, para la familia, para los amigos, para todos los ciudadanos y son muchos los rincones de la ciudad a los que llega. Un lugar donde el fenómeno de proyección a que da lugar la historia contenida en cada libro y que identifica cada lector, se puede poner en común y ayudar a superar problemas personales y sociales (biblioterapia) de la juventud en especial.

Jesús Gurría Pellón

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