Primeros Pasos

Son numerosos los estudios que demuestran que es posible y se hace necesario comenzar la educación lectora desde el nacimiento.
                         
Algunos expertos señalan incluso que es posible desde los últimos meses de gestación. Esto se debe a que el concepto de alfabetización como momento puntual en la vida del individuo ha desaparecido. Leer sin saber leer

Se considera un proceso continuo que no comienza ni se centra únicamente en el aprendizaje y decodificación de los signos gráficos, sino que implica el dominio de todos los códigos de comunicación (textuales e icónicos), en sus distintas formas y soportes y las habilidades y destrezas necesarias para acceder a ellos sin un final definido.
 
Por tanto, se debe guiar paulatinamente desde el comienzo del proceso al educando para llegar a ser un lector polivalente y competente que domine las distintas formas de lectura, asimile diferentes tipos de texto y maneje de forma solvente diversidad de soportes, alcanzando plena autonomía como lector.
 
Así pues, podemos inferir, que independientemente de las capacidades de cada individuo, no se nace lector ni con hábitos lectores, los adquiere, es decir, se va forjando como lector en la medida que existan unos mediadores que le guíen y propicien ese encuentro entre el educando y el libro.
 
A la primera etapa de este proceso educativo para el desarrollo de las capacidades para la lectura se le ha denominado “Alfabetización emergente”, que prepara al niño para captar y valorar el mundo de los libros antes del aprendizaje de las letras y su decodificación. María Clemente Linuesa y Elena Ramírez Orellana dicen:
 
“Se configura a partir de acciones distintas que tienen como ejes centrales las experiencias dialogadas acerca de los libros escritos y de imágenes – es decir, la guía del adulto al niño en un proceso de acercamiento al material escrito y la narración en su modalidad específica de la infancia, el cuento, como forma de fundamental de introducción al mundo de lo escrito.”
 
La falta de autonomía y conocimiento de los infantes hace necesaria una interactuación coordinada entre los distintos mediadores, a saber:
 
FAMILIA Y ESCUELA                            DIRECTOS
 
Biblioteca popular y librerías             INDIRECTOS
 
Los directos son los que se deben implicar especialmente, pues son los referentes principales en sus primeros años de vida y con los que comparten la totalidad de su tiempo.
 
Los indirectos, son el complemento indispensable, que va a ofrecerle un espacio de ocio y encuentro cultural y de aprendizaje a lo largo de la vida.
 
  Así, son estos adultos e instituciones los encargados de formarse e informarse para llevar a cabo unas acciones o participar de ellas que permitan al niño leer: por diferentes motivos; en diferentes espacios; en diferentes soportes; en diferentes tipos de textos.
 
Para más información:
 
PRIMEROS CONTACTOS CON LA LECTURA. LEER SIN SABER LEER.
 
María Clemente Linuesa
Elena Ramírez Orellana

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